Inversión privada ingresa a paso lento

México abre su sector petrolero a la competencia por primera vez en  80 años

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El ex secretario de Hacienda, Pedro Aspe, tiene una extraña colección en las paredes de sus oficinas en esta ciudad: Certificados de acciones y bonos de algunas de las compañías que existían en el país antes de que la industria petrolera fuera nacionalizada en 1938, cuando se creó el monopolio Petróleos Mexicanos, o Pemex.

Las más de 170 firmas de aquel entonces tenían nombres tales como Compañía Lluvia de Oro.

Muchas de esas empresas eran filiales de capital extranjero, pero también había una industria petrolera mexicana, y eso es lo que queremos recrear, dijo Aspe, director gerente senior de la firma estadounidense de asesoría para la banca de inversión Evercore Partners y jefe de la unidad mexicana de la misma.

En momentos en que México abre su sector petrolero a la competencia por primera vez en casi 80 años, Aspe es uno de varios empresarios que han ayudado a crear o financiar empresas petroleras de cosecha propia.

Las nuevas compañías esperan competir no sólo con Pemex, sino también con gigantes globales como Exxon Mobil Corpy Royal Dutch Shell.

La primera de las tres subastas de bloques petroleros previstas para este año,  estuvo lejos de las expectativas del Gobierno.

Con 14 bloques de exploración en el Golfo de México abiertos a la entrada de los inversionistas, la Comisión Nacional de Hidrocarburos esperaba adjudicar al menos cuatro o cinco bloques. Siete empresas presentaron ofertas por uno o más bloques, pero el Gobierno concedió sólo dos de los 14, ambos al consorcio formado por la mexicana Sierra Oil & Gas, la estadounidense Talos Energy LLC y la británica Premier Oil.

Las otras propuestas no llegaron al mínimo requerido por el Gobierno, que es una participación en las ganancias operativas de 25% en algunos bloques y de 40% en otros. La subasta inaugural era de una gran importancia simbólica porque se esperaba que indicara hasta qué punto las compañías y el gobierno estaban en sintonía respecto del valor de los bloques.

Sierra Oil & Gas y sus socios internacionales ofrecieron 55,99% de la ganancia operativa del primer bloque (gas y petróleo ligero, costa afuera del estado de Veracruz) y 68,99% del segundo (crudo ligero, en la costa de Tabasco), con una inversión 10% mayor a la mínima requerida.

Las flamantes petroleras locales, entre ellas una controlada por el multimillonario Carlos Slim, necesitarán por ahora la ayuda de socios extranjeros en áreas como exploración y producción marina, actividades más complejas que la perforación en tierra.

En unos años, sin embargo, estas compañías podrían convertirse en actores tan importantes como las de hace un siglo, cuando firmas mexicanas y extranjeras se concentraban en diferentes segmentos del mercado. El pueblo mexicano tiene el capital y la experiencia necesarios como para empezar en el sector de petróleo y gas, dice Pablo Medina, analista de la consultora Wood Mackenzie.

Antes de lanzarse por su cuenta, muchas de las firmas nacionales trabajaban para Pemex como contratistas de servicios en yacimientos. La subasta de bloques petroleros en tierra firme, que tendrá lugar en diciembre, resulta particularmente atractiva para ellas, agrega Medina, dada la relativa facilidad de la perforación en tierra.

Evercore tiene una participación de 20% en Grupo Diavaz, una proveedora de servicios de Pemex que se convirtió en petrolera por derecho propio cuando la estatal terminó con su monopolio de 77 años en exploración y producción de crudo y gas.

Para participar en las subastas, las empresas se han aliado con socios internacionales. Diavaz es parte de un consorcio con Woodside Energy Mediterranean Pty. Ltd. de Australia, según la Comisión Nacional de Hidrocarburos de México. Petrobal, cuyo presidente ejecutivo, Carlos Morales, fue un alto directivo de Pemex hasta el año pasado, se ha unido a la británica Tullow Oil TLW.

Poco a poco, vamos a hacer la transición a ser un productor petrolero, no de los más grandes, pero productor de una cantidad considerable de petróleo para México, dice Xavier García de Quevedo, quien dirige la filial de infraestructura del operador de minería y ferrocarriles Grupo México, otra de las empresas nacionales que quieren incursionar en el sector.

García de Quevedo dice que la empresa está interesada en los yacimientos petroleros que serán subastados en septiembre en aguas poco profundas del Golfo de México, para los que está buscando un socio de nivel mundial. Su unidad de petróleo, Controladora de Infraestructura Petrolera México SA, también está interesada en zonas en tierra firme como las que serán subastadas en diciembre.

Grupo México ha proporcionado a Pemex servicios de perforación offshore y onshore durante 56 años, dice García de Quevedo. Comenzó como una empresa de construcción, y luego se trasladó a la minería y los ferrocarriles. La compañía es ahora el mayor operador ferroviario de México y un productor mundial de cobre.

Vamos a seguir el mismo modelo que seguimos con los ferrocarriles, añade. En otras palabras, van a comenzar con un socio extranjero y se concentrarán en el crecimiento orgánico en lugar de realizar adquisiciones.

Diavaz empezó como una compañía de buceo que ayudaba a Pemex en el mar, pero ahora opera yacimientos en tierra en el estado de Tamaulipas como contratista, proporcionando una variedad de servicios al gigante petrolero.

Carso Oil & Gas SA, de Slim, tiene en la mira la subasta en tierra de diciembre, junto con Grupo R Exploración & Producción SA, otro proveedor de servicios de Pemex. El conglomerado mexicano Alfa SAB formó parte de una oferta de compra por la petrolera canadiense Pacific Rubiales Energy Corp. PRE., pero retiró su propuesta la semana pasada. 

Laurence Iliff
Ciudad de México
Dow Jones

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