Inversión privada y creación de empleo formal

Inversión privada y creación de empleo formal

Panamá enfrenta la peor catástrofe laboral de su historia. En una economía donde 70% de los empleos son presenciales, las restricciones de movilidad han tenido un impacto devastador. En el 2020 se perdieron 289 mil plazas de trabajo, que en una economía que genera unos 45 mil empleos anuales (2014-2019), tomará por lo menos 6 años recuperar.

La planilla estatal aumentó y se ubicaría en 362,778 funcionarios (Nota MEF-2021-4493, del 1 de febrero del 2021), y de acuerdo al más reciente Informe Laboral del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), existen 777,162 Informales, mientras que la Población Ocupada totaliza 1,631,691 trabajadores. En otras palabras, 70% de la fuerza laboral del país está compuesta por informales y funcionarios. Esto no es sostenible.

El sector privado asumió (y sigue asumiendo) la totalidad del impacto laboral del COVID-19, perdiendo en el 2020 más de 327 mil empleos asalariados, 37% de sus empleos formales, y aún mantiene (a agosto 2021) unos 100 mil trabajadores no reactivados, 35% de los 284 mil contratos originalmente suspendidos.

La pérdida de empleo asalariado privado fue directamente responsable de la caída del 40% en los ingresos de la Caja del Seguro Social (CSS) y la contracción del consumo, estimada en $600 millones mensuales, concentrada en estratos humildes, toda vez que 4 de cada 5 trabajadores que perdieron sus fuentes de ingreso ganaban menos de $750 mensuales.

Hoy hay menos asalariados privados que en el 2004. La pandemia “borró” todos los empleos formales generados por la empresa privada en 15 años (2004-2019), durante los cuales se amplió el Canal, se hicieron fuertes inversiones en infraestructura, se duplicaron los salarios y el país logró, paralela y paradójicamente, el más alto PIB per cápita y la sexta peor distribución de la riqueza en el mundo.

Para contextualizar la magnitud de esta devastación, un informe del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) publicado en enero 2021, reveló que en el 2020, México, con una población de 126 millones y 55.5 millones de empleos, perdió 647,710 empleos formales registrados ante el Seguro Social. Panamá, con 4.4 millones de habitantes y 1.6 millones de empleos, perdió aproximadamente 327 mil.

Cada $1 de salario privado aporta $0.26 a las finanzas del Estado (15% Impuesto sobre la Renta, 9.75% CSS y 1.25% Seguro Educativo). El salario del funcionario también, pero al ser el Estado el empleador, equivale a “sacarse de un bolsillo para metérselo en el otro”. El Informal aporta poco a las finanzas gubernamentales, de hecho, sólo el 17% de ellos cotiza a la CSS.

MITRADEL espera tramitar unos 200 mil nuevos contratos laborales en el 2021, un poco más de la mitad de los 378 mil tramitados en el 2019, cuando se generaron 52,040 empleos, todos informales. A julio 2021, la entidad había tramitado 102,384 nuevos contratos, 51% de los 199,308 tramitados en el mismo período del 2019.

En el 2020, 213,936 panameños (as) con 11 o menos años de escolaridad perdieron sus fuentes de ingreso, representando el 74% de todos los empleos perdidos. Pero la generación de empleo en sectores que históricamente han requerido bajos niveles de instrucción formal luce complicada.

92% de los empleos creados entre el 2010 y 2020 fueron informales, y el otro 8% resultado de incrementos en la planilla estatal. Crear empleo formal será un reto, pues dos de cada tres empleos generados en los últimos 15 años vinieron de 7 sectores con crecientes niveles de informalidad. Estos incluyen al Comercio (47.2%), Construcción (58.9%), Industria (60.4%), Logística (59.5%), Turismo (52.1%), Servicios Administrativos (52.4%) y Agricultura (74.5%).

El Gobierno Nacional adelanta esfuerzos para atraer Inversión Extranjera Directa (IED), diversificar la estructura económica y generar empleos formales, explorando nuevas actividades económicas, incluyendo la Minería, la actividad económica que menos empleo informal genera (7.2%, INEC 2019).

Las repercusiones sociales de la pandemia serán muy superiores a su impacto sanitario. Las Cuarentenas, Toques de Queda y “narrativa del terror” no ayudan. Que haya nuevos brotes es una probabilidad, que hay 400 mil desempleados y 100 mil trabajadores con contratos suspendidos es un hecho. Es hora de empezar a atender a las “víctimas socioeconómicas” de la COVID-19.

Sin inversión privada no habrá empleo. En el 2019 (antes de la pandemia), 100% de los empleos creados fueron informales, y a corto plazo, todos los empleos que se generarán serán informales. Pero si no generamos empleo formal será difícil salvar la CSS, y será imposible reducir la desigualdad en el país sólo generando empleo informal.

La pluma invitada de ElCapitalFinanciero.com es:

 

René Quevedo
Asesor empresarial

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