Inversionistas prevén un segundo semestre accidentado

Los principales índices bursátiles terminaron el segundo trimestre en retirada

Gregory Rowe

El mercado bursátil se ha estancado mientras que los bonos han dado marcha atrás, y los inversionistas prevén que el resto de 2015 sea accidentado.

Una larga lista de problemas hizo tambalear a los inversionistas en el segundo trimestre: Grecia entró en cesación de pagos sobre sus deudas, las ganancias de las empresas cayeron y la economía de Estados Unidos  (EE.UU.) se mantuvo sumida en un período difícil.

El enfrentamiento por la deuda griega pasó a primera plana en la última semana del trimestre, afectando los mercados de acciones y bonos, y dejando a los inversionistas ante la perspectiva de que el país salga de la zona euro. Hace sólo unas semanas, las acciones se encaminaban a conseguir avances decentes, pero cambiaron su marcha cuando la amenaza de un default griego se volvió cada vez más real.

Estos temores probablemente seguirán angustiando a los inversionistas conforme empieza la segunda mitad del año. Ante la perspectiva de un probable aumento de las tasas de interés en EE.UU., muchos inversionistas mantienen sus expectativas en un nivel discreto para el resto de 2015.

Los principales índices bursátiles de referencia terminaron el segundo trimestre en retirada, tras los niveles récord que alcanzaron en mayo. El S&P 500 cayó 0,2% durante el trimestre, y puso fin a nueve trimestres consecutivos de avances. El Promedio Industrial Dow Jones cayó 0,9%, su mayor pérdida trimestral desde los tres últimos meses de 2012.

Los precios de los bonos se tambalearon, lo que elevó el rendimiento de la deuda del Tesoro de EE.UU. a 10 años a experimentar su mayor ascenso en un trimestre desde fines de 2013, además de terminar con cinco trimestres consecutivos de rendimientos en baja.

Muchos inversionistas han estado deshaciéndose de sus tenencias de bonos para prepararse para la campaña de aumento de tasas de interés de la Reserva Federal por primera vez desde 2006.

Sin embargo, el Compuesto Nasdaq, en el que las empresas tecnológicas tienen una fuerte ponderación, continuó su marcha ascendente. Durante el trimestre, el índice alcanzó sus primeros récords desde el punto más álgido de la burbuja tecnológica, poniendo de manifiesto el persistente apetito de los inversionistas por rincones del mercado de crecimiento más rápido, aunque también más riesgosos. El índice subió 1,8%, su décimo ascenso trimestral consecutivo.

Los mercados de materias primas, en tanto, tuvieron desempeños divergentes en el segundo trimestre después de moverse al unísono durante meses en medio del derrumbe de los precios del petróleo y un histórico auge del dólar.

Los precios del crudo, que tocaron en marzo mínimos de seis años, subieron 24,9% en el segundo trimestre gracias a las expectativas de una desaceleración de la oferta y una mayor demanda. El dólar, por su parte, descendió desde sus máximos de 12 años conforme los inversionistas postergaron sus previsiones de aumentos de tasas de interés en EE.UU.

Muchos inversionistas siguen proyectando avances promedio en las acciones este año, ayudados por tasas de interés aún bajas, un crecimiento económico moderado y una prevista recuperación de las ganancias corporativas.

Sin embargo, advierten que las alzas de dos dígitos que consiguieron en 2013 y 2014 serán difíciles de repetir. Hasta mediados del año pasado, el S&P había subido 6,1%; en 2014 avanzó 11%.

Conforme ingresamos en la segunda mitad del año, nos sentimos mejor porque sentimos que las buenas noticias económicas comenzarán a aparecer, dice Susan Bao, gestora de portafolio del fondo de $13.000 millones J.P. Morgan. Equity Fund. Aún creemos que el mercado tiene más margen para subir desde aquí.

Bao confía en que una apuesta de larga data que hizo a acciones de bancos dará sus frutos este año. Se prevé ampliamente que las mayores tasas de interés beneficien a las empresas financieras, como los bancos, al permitirles cobrar más por préstamos.

Muchos inversionistas tienen esperanzas de que la economía de EE.UU. esté repuntando tras meses de crecimiento irregular. Eso debería darle a la Reserva Federal la evidencia que necesita para comenzar a subir las tasas de corto plazo, algo que se prevé ocurra en septiembre.

Sin embargo, aunque muchos inversionistas creen que las acciones pueden seguir subiendo a pesar de que aumenten los costos de financiación, algunos temen que tasas más altas limiten el atractivo de acciones y otros activos más riesgosos creados por años de tasas ultrabajas.

Otra fuente de ansiedad para los inversionistas es el hecho de que los aumentos de tasas se producen en momentos en que el crecimiento de las ganancias corporativas se ha detenido. La competitividad de grandes empresas estadounidenses ha sido afectada por el alza del dólar. A la vez, la caída de los precios del petróleo ha reducido las ganancias de las empresas energéticas, aunque ha sido una bendición para las aerolíneas y otras compañías que se benefician de los precios bajos del combustible. 

Dan Strumpf
Dow Jones

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