Izquierda y derecha

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El estrechón de manos entre el presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Barak Obama y el presidente de Cuba, Raúl Castro, no sólo es una imagen que perdurará en la retina de millones de personas, sino que es un buen ejemplo, de que el Continente  está cambiando,  apostando a un mejor futuro,  incluso, más allá de las retóricas de izquierda y de derecha.

Por un lado, el sistema socialista de Cuba no ha logrado resolver todos los problemas de esa sociedad, y por el otro EE.UU. ya no tiene la misma influencia de hace 50 años en la región.

Se está imponiendo el pragmatismo, pero entendiendo que el diálogo y el respeto mutuo son fundamentales, para mantener la paz y las buenas relaciones entre los países de este continente.

Y como bien dijo el octogenario presidente cubano, en la pasada Cumbre de la Américas: Estamos dispuestas a hablar de todo con mucha paciencia y en algunas cosas estaremos de acuerdo y en otras no.

Ambos líderes han abierto un espacio de diálogo, que meses atrás era impensable hasta para el más optimista de los politólogos, pero que ha sido celebrado en todo el mundo, y más aún en América Latina.

Y si bien no hay que olvidar el pasado, también hay que darle respuesta a las necesidades de la población, que cada vez son mayores, y que pasan por mejorar la productividad, buscar nuevos mercados y lograr una mejor distribución de las riquezas.

 No queremos estar atrapados en ideologías, al menos yo no lo estoy, le señaló el presidente Barak Obama a sus colegas del continente durante su reciente visita a Panamá.

Cabe señalar que ambos países no habían sostenido alguna reunión relevante desde que el expresidente cubano, Fidel Castro, llegó al poder el 1 de enero de 1959.

Las sanciones económicas contra Cuba  fueron impuestas por EE.UU. en 1960 y un año después rompió relaciones diplomáticas.

Ambas naciones libran en estos momentos un proceso de negociación que está marcado por la cautela, y que deberá culminar con el levantamiento del embargo comercial, un proceso que no será fácil, pero ya se han dado pasos importantes como la petición para la exclusión de Cuba de la lista de  países  patrocinadores del terrorismo.

El levantamiento del embargo también supone un reto para el Gobierno cubano, pues no podrá esgrimir este argumento a la hora de evaluar su situación económica y política.

Sin embargo, también hay que destacar que con  la abolición de este embargo, Cuba se convertirá en un mercado apetecible y virgen al que muchas empresas estarían dispuestas a apostar, sobre todo en sectores como turismo, logística, medicina y comercio.

Ahora queda por ver la  velocidad que el Gobierno de Cuba le dispensará a este proceso de reestructuración que ya ha empezado a lo interno de la isla, y los cambios políticos y económicos que estén dispuestos a permitir.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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