JMJ: Un acierto económico

JMJ: Un acierto económico
La derrama económica asociada a la JMJ es una bocanada de aire fresco para aquellos sectores vinculados con la demanda interna, quienes han sufrido el impacto directo de la desaceleración económica,l Cortesía

Al margen de las consideraciones religiosas, políticas o personales nadie puede dudar que los esfuerzos desarrollados por las autoridades de la Iglesia Católica panameña, lideradas por Monseñor Ulloa, para postular a Panamá como sede de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ 2019), hecho que incluye la visita del Papa Francisco a nuestro país, y la decisión del presidente de la República, Juan Carlos Varela, de apoyar este esfuerzo fueron más que acertadas y las cifras así lo indican.

Las primeras estimaciones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) indican que el impacto económico directo será de $388 millones y el indirecto, por el efecto multiplicador en la economía, podría alcanzar los $700 millones, lo cual representa 1.5 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) estimado para el 2019.

Estas cifras superan ampliamente las estimaciones iniciales realizados por el Comité Organizador de la JMJ, que ubicaban en $250 millones la inyección económica que recibiría Panamá durante el desarrollo de este evento en el que se espera la vista de entre 200,000 y 250,000 jóvenes, provenientes de unos 194 países de los cinco continentes, cifra que si bien es menor a los más de tres millones de peregrinos que participaron en la JMJ de Cracovia 2016, en Polonia, es significativamente alta para un país que recibe al año cerca de tres millones de turistas.

Por supuesto, la derrama económica asociada a la JMJ es una bocanada de aire fresco para aquellos sectores vinculados con la demanda interna, quienes han sufrido en los últimos años el impacto directo de la desaceleración económica, el aumento del desempleo y una contención del gasto por parte de los consumidores, ante un panorama cada vez más incierto, como son: La hotelería, la gastronomía, el comercio al por menor, el sector agropecuario y la industria manufacturera.

De hecho, según estimaciones de la Asociación Panameña de Hoteles (Apatel), quien informó a Capital Financiero que en hoteles con menos de 100 habitaciones la ocupación alcanza hasta el 80% y en hoteles de más de entre 100 y 150 habitaciones, está sobre el 50%.

 Esta ponderación permite que Apatel estime la ocupación en 60%, lo cual representa un incremento en relación con enero de 2018, cuando se situó en 55% e, incluso, diciembre del año pasado, cuando marcó 45%.

Por otro lado, en el comercio al por menor de alimentos las empresas se han preparado para garantizar el abastecimiento de una veintena de productos de primera necesidad, cuya demanda se elevará exponencialmente durante la JMJ.

La lista incluye agua embotellada, artículos de aseo personal, leche fluida, pan, café, azúcar, frutas tropicales, jugos y bebidas de frutas, huevos, embutidos, quesos procesados, pollo y pescado.

Incluso la Zona Libre de Colón (ZLC) se ha visto beneficiada por la JMJ, ya que desde hace una semana peregrinos procedentes principalmente de Argentina, Chile, Checoslovaquia, Colombia, Honduras, Brasil y Ecuador, han visitado esa zona franca y efectuado compras de perfumería, cosméticos, equipos electrónicos, ropa, calzados, bisutería y otros artículos.

Todo esto evidencia que la realización de la JMJ en Panamá, y la participación del Papa Francisco en este evento, sin duda alguna es un buen comienzo para la economía panameña en este 2019, año en el que se espera, según estimaciones de organismos internacionales, que el país experimente un crecimiento de 5% en su PIB.

No hay que perder de vista que, además de su impacto directo e inmediato en la economía local, la JMJ abrirá nuevas oportunidades de crecimiento para el sector turismo, ya que muchos de los peregrinos que nos visitan -sin duda alguna- se convertirán en los principales promotores de Panamá como destino vacacional entre sus familiares y amistades. Y, por si fuera poco, la exposición mediática que recibirá el país, que será visitado por unos 2,000 periodistas de todo el mundo, simplemente, no tiene precio.

Sin duda la JMJ implicará molestias para los ciudadanos y dificultades en el desarrollo de las operaciones de un gran número de empresas; pero lo importante es que este evento podría convertirse en el punto de inflexión que necesita el país para romper la tendencia a la baja en la curva de crecimiento económico y, lo mejor de todo, es que por su carácter masivo y nacional los beneficios se sentirán en todos los rincones del país y en todos los estratos económicos.

Editorial

 

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