Jóvenes de Panamá se reunieron virtualmente con coetáneos de 60 ciudades del mundo

Jóvenes de Panamá se reunieron virtualmente con coetáneos de 60 ciudades del mundo
Varios de los testimonios compartidos durante el encuentro hicieron un llamado a la responsabilidad, sin desconocer las circunstancias de otros contextos y realidades.| Cortesía

Organizado por la Pontificia Scholas Occurrentes y con la bendición del Papa Francisco, más de 120 estudiantes internacionales de 60 ciudades se dieron cita en el Primer Ciberencuentro Mundial de Jóvenes sobre el COVID-19 para enfrentar juntos este desafío global.

En medio de esta inédita situación que atraviesan cientos de países en todo el mundo, y con la convicción de que la “cultura del encuentro” es más necesaria que nunca, jóvenes de 60 ciudades como Miami, Maputo, Santo Domingo, Roma, Madrid, Port-au-Prince, Lisboa, Asunción del Paraguay, Barranquilla, Buenos Aires, Tokio, Ciudad de México, Barcelona, Setagaya-ku, Oporto, La Plata, Nápoles, Tampa, Vigo, Panamá, Bucarest, Cascais, Monterrey, Medellín, entre muchas otras, se dieron cita para generar un espacio de salud mental y aire fresco.

Los jóvenes pudieron conocer de viva voz la realidad que viven sus pares en otros lugares del mundo, y compartir sus sensaciones, no exentas de miedo y confusión, pero contundentes en su llamado a la empatía y a la solidaridad.

Tenemos que estar en nuestras casas para prevenir y cuidarnos. Por más que el virus no llegó del todo acá, nos tenemos que proteger. Parece que no hubiera conciencia de lo que está pasando, porque hay gente que quiere salir a la calle, pero es porque desconocen la gravedad del virus” recordó Celestino, de Mozambique.

Como este, varios de los testimonios compartidos durante el encuentro hicieron un llamado a la responsabilidad, sin desconocer las circunstancias de otros contextos y realidades.

Dominique, de Haití, acotó “Estamos preocupados aquí, porque si los países que están preparados para soportar mejor este tipo de crisis están sufriendo, imagínense nosotros en Haití, aquí no estamos listos, (por eso) si tienes la oportunidad de ayudar a alguien, hazlo. Este es el momento de ser solidarios”.

Demostraciones de empatía y solidaridad, no tardaron en aparecer: “Ha llegado el momento de reivindicar la cultura del encuentro que defiende Scholas”, aseguraba Sergio, de España.

“Yo siempre veo algo positivo en todo, y es que estamos comunicándonos; no hemos perdido la red de comunicación, y eso es lo más importante; a pesar de que estamos en un momento de crisis, seguimos en pie; no como amigos o conocidos, sino como la gran familia que somos Scholas”, eran las palabras de Brayan, de Panamá.

Podemos seguir trabajando por el bien común”, Brayan, de Panamá

Para Adalys, joven panameña que también tuvo la oportunidad de participar, esta experiencia fue muy bonita, y mencionó que “en el encuentro, pudimos concluir en que en estos momentos la unión y la empatía son puntos clave y que cómo jóvenes debemos marcar la diferencia”.

“Scholas es un soplo de aire en todo esto, es pedazos de corazón repartidos por todo el mundo, es especial. Gracias por seguir haciéndome vivir emociones que nunca puedo transmitir en palabras”, Sonia, de Palermo, Italia.

Este primer encuentro virtual mundial tuvo como actividad de cierre la puesta en común de palabras e ideas alrededor de las cuales seguir generando un diálogo y conversación permanentes; se pudieron escuchar muchas palabras como fraternidad, sacrificio, coraje, solidaridad, familia, fragilidad, empatía, incertidumbre, desconcierto, comunicación… pero si hubo dos que se repitieron, y se respiraron incesantemente, esas fueron las de “esperanza” y “encuentro”.

En el momento de cierre, donde ninguno de los jóvenes quería desconectarse, José María del Corral, cofundador de la red mundial Scholas junto a Enrique Palmeyro y el Papa Francisco, les dijo a los chicos: “Hoy ustedes crearon la mejor vacuna y le pusieron el nombre: “esperanza”.

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