Jóvenes mejoran su situación laboral

Jóvenes mejoran su situación laboral

La población ocupada juvenil aumentó en aproximadamente 15.000 entre 2009 y 2014

Four candidates competing for one position.

La situación ocupacional de los jóvenes sigue siendo más adversa que el promedio nacional y respecto al resto de la población. Incluso, algunos analistas advierten que su situación podría haber empeorado en el último quinquenio (20092014). Para constatar esta afirmación es necesario revisar algunos indicadores de la participación de los jóvenes en el mercado laboral, sobre la magnitud y extensión del desempleo y respecto a los cambios en la calidad del empleo. Indicadores como las tasas de participación, desempleo e informalidad, permiten esta aproximación, aunque un análisis más exhaustivo requiere incluir otras variables como el nivel educativo, la asistencia a un centro de enseñanza, el acceso a la formación profesional, etc.

Un estudio técnico elaborado por el consultor Miguel Del Cid, para la Fundación del Trabajo, revela que  aun cuando la situación laboral de los jóvenes es más adversa que el resto de la fuerza de trabajo, ha mejorado relativamente en los últimos años. Esto se debe principalmente al extraordinario ciclo de crecimiento económico de la última década (arriba del 8% anual), que ha reducido significativamente la tasa de desempleo total desde dos dígitos en 2005 al 4,8% en 2014 y una caída en el empleo informal de 5 puntos en dicho período.

El mejor desempeño del mercado laboral también ha beneficiado a la juventud, aunque no al ritmo del progreso económico y todavía quedan sin resolver desafíos fundamentales en la formación y competencias de los jóvenes, producto del anquilosamiento del sistema educativo y la formación profesional.

El estudio indica que los jóvenes de 15 a 24 años representan el 16,5% del total de la fuerza laboral panameña y el 15,2% de la ocupación total y ese peso relativo depende no sólo de la estructura de edades de la pirámide poblacional, sino también de sus decisiones sobre la búsqueda de trabajo o sobre su participación en la actividad económica.

Para el total de la población se registra un incremento importante en la tasa de participación, así como en la tasa de ocupación, que refleja en general estímulos crecientes para la participación en el mercado laboral por mayores oportunidades de empleo e ingresos.

No obstante, entre los jóvenes de 15 a 24 años hay una disminución en ambos indicadores. La disminución en la tasa de participación está muy influida por una caída importante en el grupo de 15 a 19 años y refleja una menor presión de este grupo en la búsqueda de trabajo, lo cual puede ser positivo si ésta se asocia con una mayor permanencia en los centros de educación, que ha sido la tendencia en la región y en Panamá en el largo plazo (y que se debe constatar con indicadores complementarios para estos 5 años). La menor presión en la búsqueda se traduce también en una disminución en la tasa de ocupación, que en este caso, no necesariamente significa menores oportunidades de inserción laboral por restricciones en la demanda de la economía.

La ocupación total  (incluyendo el trabajo por cuenta propia) aumentó en casi 255.000 personas y la población ocupada juvenil aumentó en aproximadamente 15.000 entre 2009 y 2014. Esto no quiere decir que la economía sólo creó 15.000 puestos para los jóvenes, entre otras razones por su condición de grupo en transición. Es decir, el grupo de 20 a 24 que en 2009 y años subsiguientes accedieron a un empleo (y eran jóvenes por definición), aparecen en 2014 como población de 25 a 29 fuera de la definición de juventud. Por tal razón, la comparación de estas cifras absolutas utilizando conceptos inadecuados puede llevar a conclusiones engañosas sobre la exclusión de los jóvenes de las nuevas oportunidades de empleo.

Además, se ha dicho que la disminución de la fuerza de trabajo y ocupación juvenil particularmente del grupo de 15 a 19 se debe fundamentalmente a un tema de abandono de búsqueda, más que a problemas de demanda de la economía. Obviamente, también hay otros problemas que habría que auscultar como el déficit de competencias y actitudes en esas edades más tempranas o conductas de desaliento por diversas razones o por cumplir obligaciones de trabajo no remunerado en el hogar.

Por otro lado, el estudio revela que entre 2009 y 2014, la informalidad del empleo también disminuyó, tanto para el total de la fuerza de trabajo, como para los jóvenes, aunque los progresos en la materia son más modestos. Entre la juventud, la informalidad total sólo se redujo en un punto porcentual, explicado por una caída del empleo en el sector informal. Sin embargo el empleo informal o no protegido (excluido de la seguridad social) en el sector formal de empresas aumentó en casi dos puntos porcentuales, lo cual da una señal de alarma sobre la calidad del empleo entre la juventud que se ha deteriorado relativamente en el quinquenio. Aquí indudablemente hace falta un compromiso explícito de empleadores, trabajadores, gobierno y la sociedad en general para asegurar una cobertura creciente de la juventud y de todos los trabajadores- a los programas de la seguridad social panameña. La madurez de los actores sociales llama a la adopción urgente de este compromiso.

La caída en la tasa de desempleo juvenil también es un indicador de progreso. La mejora relativa al comparar el indicador con la situación de los más adultos se observa en que mientras en 2009 el desempleo juvenil (15,2%) era 5,2 veces respecto al grupo de 25 años y más (2,9%), en 2014 esa relación era de 3,8 veces. Aun así, es obvio que esta disparidad refleja menores oportunidades de ocupación juvenil y se deben constatar las diversas causas de esa exclusión. Una de ellas, ampliamente reconocida, es el déficit de competencias y actitudes que afectan a los jóvenes, producto de la incongruencia entre las demandas del desarrollo y la oferta del sistema educativo y de formación profesional. Sin embargo, habrá que escudriñar en otras causas probables incluyendo prácticas discriminatorias del mercado o criterios de costo/beneficio que conllevan al no contrato de los jóvenes. Igualmente hay que evaluar las características de la inactividad juvenil, esto es, las razones de la no búsqueda de empleo de ciertos grupos de jóvenes, entre los que se encuentran los etiquetados como Nini (ni estudian ni trabajan).

Ante esta situación el titular de Trabajo de Panamá, Luis Ernesto Carles, dijo  que se debe mejorar la oferta de formación en los centros educativos, tanto públicos como privados, con el objetivo de hacerle frente a la demanda laboral que enfrenta el país mediante la incorporación de los jóvenes a las actividades económicas.

Una educación pertinente y adecuada, es lo único que nos puede asegurar que el talento humano en Panamá, tenga un empleo seguro, genuino y decente, añadió.

Carles, agregó que los centros de estudios superiores, deben adecuar sus carreras y sus pensum académicos a lo que determine la demanda laboral, ya que el requerimiento de mano de obra, te indica de forma muy clara hacia donde se dirige la tendencia y en que competencias técnicas deben formarse.

De igual forma, señaló que si se forma recurso humano que el país no necesita, se está contribuyendo a la informalidad que en Panamá oscila por el orden del 39% .

La oferta de formación debe ir articulada con el Ministerio de Educación, a fín de hacerle frente a la demanda de mano de obra puntualizó.

Este criterio es compartido por el presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, José Ford, quien en múltiples ocasiones ha destacado que la empresa privada ha sido exitosa en materia de generar miles de oportunidades de empleo para los panameños, pero estos deben comprender que para poder acceder a esos empleos debe contar con la formación adecuada.   

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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