¡Jóvenes, no tengan miedo, vayan adelante!

¡Jóvenes, no tengan miedo, vayan adelante!
Su Santidad se dirigió a los jóvenes en emotiva homilíal Cortesía Cancillería

Pedro y la Iglesia caminan con ustedes y queremos decirles que no tengan miedo, que vayan adelante con esa energía renovadora y esa inquietud constante que nos ayuda y moviliza a ser más alegres y disponibles”, dijo un Papa entusiasta a los jóvenes.

Las palabras del papa Francisco se escucharon durante su homilía en el Campo Santa María La Antigua (Cinta Costera), durante la ceremonia de apertura de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), este jueves 24.

La Cinta Costera se convirtió en un gran templo a campo abierto; en un espacio multicultural y diverso, representado por los peregrinos que movidos por la fe, son hoy el paisaje más humano de un país que los cobija.

El Papa, también peregrino en tierras panameñas, saludó en recorrido que inició a las cinco de la tarde, desde el Papamóvil y a lo largo de la Cinta Costera.

Manos extendidas, jóvenes y familias, enteras, rostros conmovidos y manos en alto, buscaban sentir la cercanía de su Santidad.

Jóvenes protagonistas

La ceremonia de bienvenida al Santo Padre estuvo a cargo de  jóvenes panameños, quienes lo recibieron para ayudarlo en su paso por una réplica de las compuertas del Canal de Panamá, antes de ingresar al ascensor.

Mientras, el canto del Himno de la JMJ en distintos idiomas, era interpretado por jóvenes en coloridas coreografías.

Antes de iniciar el oficio religioso, le fueron presentados los símbolos de esta JMJ:  la Cruz de la JMJ y la réplica del cuadro de Nuestra Señora Salus Populi Romani, la advocación de la Virgen más venerada en Italia.

Como símbolo de la unión de los pueblos, acompañaron a su Santidad cinco jóvenes: los rostros de los cinco continentes.

Monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá, dirigió palabras de bienvenida al Papa.

“Gracias Santidad por elegir a este istmo como sede de la JMJ. Con su designación le ha dado la oportunidad a muchos jóvenes centroamericanos, en especial a quienes han sido marcado por la exclusión y la pobreza, de poder vivir la experiencia de un encuentro con otros jóvenes del mundo entero, donde compartirán sueños, proyectos y desafíos”.

Otro momento emotivo a cargo de los jóvenes, fue el saludo a su Santidad de parejas procedentes de cada continente, vestidos con trajes típicos y banderas, mientras se escuchaba el Himno de la JMJ con arreglos que rindieron homenaje a los peregrinos del mundo, quienes desfilaron con las banderas de los distintos países.

A continuación, jóvenes deportistas panameños, entre otros el futbolista Felipe Baloy y Cesar Barría, nadador paralímpico, con el orgullo de la Bandera panameña en alto y acompañados de empollerada de gala y caballero con traje ocueño, entregaron un sentido obsequio al Papa: Estola confeccionada en mola, con el orgullo de la tradición Guna y símbolo de la riqueza de los pueblos originarios de Panamá.

El futbolista Felipe Baloy y Cesar Barría, nadador paralímpico, entregaron el obsequio al Papa

El futbolista Felipe Baloy y Cesar Barría, nadador paralímpico, entregaron el obsequio al Papa l Presidencia

Una representación musical y coreográfica del Evangelio y de los Santos Patronos de la JMJ, conmovió al papa Francisco.

Después de las 6 de la tarde, ante los rostros de jóvenes peregrinos, su Santidad durante la homilía recordó que en Cracovia, algunos le preguntaron si iba a estar en Panamá y les contestó: “Yo no sé, pero Pedro seguro va a estar. Pedro va a estar”.

“Hoy me alegra decirles: Pedro está con ustedes para celebrar y renovar la fe y la esperanza”.

Reconoció el esfuerzo de los jóvenes para poder estar presente en la JMJ: “Esa es su mayor alegría, estar en camino. Ustedes no tuvieron miedo de arriesgar y caminar”.

Comentó, en palabras cercanas a la juventud, que “hoy podemos estar de rumba”, porque la “rumba” comenzó hace tiempo en cada comunidad.

Reflexionó que a pesar de la diversidad “nada de eso impidió poder encontrarnos y sentirnos felices por estar juntos”.

Ustedes, dijo, nos enseñan que encontrarse no significa mimetizarse, ni pensar todos lo mismo o vivir todos iguales: La cultura del encuentro es un llamado e invitación a atreverse a mantener vivo un sueño en común.

“Queridos jóvenes: Lo más esperanzador de esta Jornada no será un documento final, una carta consensuada o un programa a ejecutar. Lo más esperanzador de este encuentro serán vuestros rostros y una oración”.

Cada uno, enfatizó, volverá a casa con la fuerza nueva que se genera cada vez que nos encontramos con los otros y con el Señor.

Su Santidad agradeció: a quienes, con mucha ilusión, prepararon la JMJ, a monseñor Ulloa y su equipo “por ayudar a que Panamá hoy sea no solamente un canal que une mares, sino también canal donde el sueño de Dios siga encontrando cauces para crecer y multiplicarse e irradiarse en todos los rincones de la tierra”.

Violeta Villar Liste
violeta.villar@capital.com.pa
Capital Financiero

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