La agresión contra el periodismo

La agresión contra el periodismo

Digital reflex camera with the front lens broken.

La inaceptable agresión a un periodista de Semana por parte de un miembro del equipo de comunicaciones del Gobierno, el lunes pasado, durante el evento de la firma de la paz, es un momento ideal para recordar que sin una prensa libre que tenga la capacidad de documentar todo lo que está ocurriendo, la democracia del país sufre. Presidencia debería dar ejemplo de acceso, no protagonizar este tipo de incidentes.

Hacia el mediodía del lunes, en la iglesia de San Pedro Claver en Cartagena, empezó una ceremonia religiosa con el cardenal Pietro Paroli, secretario de Estado del Vaticano. Mientras tanto, Andrés Rozo, reportero gráfico de la revista Semana, intentaba entrar a cubrir el evento. Sin embargo, Daniel Garay, del equipo de prensa del Gobierno, le dijo que la orden que nos dieron a nosotros fue que sólo entra prensa oficial de cada país. Nadie de prensa nacional está aquí, ni de entidades. Todo es de Presidencia.

Si bien esa prohibición ya de por sí es cuestionable, lo peor del intercambio vino después. Cuando le dijeron a Garay el medio al que pertenecía Rozo, respondió: Menos Semana, o sea, no. Gracias por el dato. Menos Semana. Y al percatarse de que el periodista lo estaba grabando, el funcionario lo agredió y le tumbó el celular. Según denunció Rozo, Garay le pidió luego a la Policía que le quitara el celular, pero las autoridades no intervinieron.

Son varias las preguntas. ¿Por qué la prohibición de que la prensa nacional tuviera acceso para cubrir de cerca uno de los eventos más importantes de la historia nacional? ¿Por qué sí darles acceso a los medios internacionales? ¿Qué se supone que debe entender el país con la frase Menos Semana? ¿Es que acaso en las consideraciones de acceso a la información se privilegian unos medios sobre otros? ¿Qué criterios se utilizan? ¿Hablaba Garay en nombre del Gobierno? Hasta el momento, Presidencia no se ha pronunciado. ¿No son estos hechos dignos de una explicación clara? Y, en todo caso, ¿cuál es el miedo de un funcionario con la presencia de una cámara? Más preocupante aún, ¿por qué se siente en la potestad de agredir a una persona que lo está grabando y luego exigirle a la Policía que decomise el material de trabajo de un periodista?

La Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) expresó su preocupación debido a que las agresiones por parte de funcionarios de la Presidencia han sido reiterativas en diferentes regiones del país, y citó como ejemplo que el 16 de febrero de este año, en Santa Marta, un miembro de la guardia de seguridad del presidente obstruyó el trabajo de varios reporteros locales y los agredió verbalmente. En un país donde la prensa tiene tantos obstáculos para hacer su trabajo, es muy frustrante que desde Presidencia se presenten situaciones de este tipo.

Nos sumamos a lo dicho por la Flip, citando a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: Una medida de protección simple, pero sumamente eficaz, consiste en que las más altas autoridades del Estado reconozcan de manera constante, clara, pública y firme la legitimidad y el valor de la labor periodística. El presidente, que en público ha reiterado su apoyo al ejercicio libre de la prensa, está en mora de referirse a estos hechos y de tomar las medidas necesarias para que todo su equipo respete la labor periodística.

Estos hechos no pueden repetirse. El periodismo bien hecho es fundamental para construir un nuevo país, y para eso se necesita estar en el lugar de los hechos.

Editorial del diario
El Espectador de Bogotá, Colombia, del viernes 30 de septiembre de 2016.

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