La autoridad debe dar el ejemplo

La autoridad debe dar el ejemplo

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A lo largo del presente verano los comunicadores sociales y los ciudadanos hemos sido bombardeados por las autoridades vinculadas a la gestión de nuestros recursos hídricos y la conservación del medio ambiente con mensajes que promueven el ahorro de energía y agua potable como mecanismos idóneos para hacer frente a la crisis provocada por la severidad con que se ha presentado el Fenómeno de El Niño.

Las recomendaciones van desde cerrar la llave del baño o el lavamanos de nuestros hogares cuando nos damos una ducha o nos lavamos los dientes hasta apagar las luces y equipos electrónicos que no estemos utilizando, lo primero para ahorrar agua potable ante la reducción significativa que han sufrido los embalses en los que están ubicadas las tomas de las plantas potabilizadoras y lo segundo atendiendo al hecho de que una reducción en el consumo de energía ayudaría a evitar el uso de las plantas menos eficientes de generación eléctrica, evitando el incremento del costo del servicio eléctrico y favorecer la conservación de los embalses que nutren a las plantas hidroeléctricas.

También se ha prohibido el uso del agua potable para múltiples actividades como regar las plantas de los jardines y lavar el auto, y por si fuera poco en algún momento se planteó la descabellada idea de prohibir el uso de las piscinas armables en las residencias de los ciudadanos (de los ciudadanos de bajos recursos) por considerar que estas prácticas generan una pérdida de agua insostenible en este momento. Claro que nada se dijo de las piscinas en las residencias de los ciudadanos de alto poder adquisitivo, porque aparentemente esas piscinas no utilizan la misma agua que las otras.

Pero, el problema de Panamá sigue siendo la falta de autoridad y de moral de las entidades pública para exigir algún sacrificio a los ciudadanos.

Aclaro que no creo en medidas como las adoptadas por el, a mi juicio incapaz, gobierno venezolano de Nicolás Maduro de cerrar las oficinas públicas tres de los cinco días laborables de la semana, pero si pienso que el Gobierno panameño ha debido adoptar otras medidas para reducir el consumo de energía y preservar el agua almacenada en los embalses, tanto para su potabilización como para la generación de energía.

En esta materia las alternativas inteligentes son muchas: Reducir el número de horas en que se utilizan los aires acondicionados en las oficinas públicas, ordenar a los comercios apagar sus anuncios de neón a determinadas horas, desconectar los televisores y otros equipos existentes en las oficinas públicas y que no son indispensables para que los servidores públicos realicen sus labores eficientemente, en fin.

El problema al final es también la falta de autoridad moral del gobierno, y en este tema no hay mejor ejemplo que la forma irresponsable como todas las noches las oficinas del Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA) ubicado en la Avenida de los Mártires se ilumina con luces de colores, al mejor estilo del Empire State Bilding, mientras se le exige a los ciudadanos, so pena de sanciones pecuniarias, que ahorren agua y energía.

Ojalá se comprenda alguna vez, que antes de exigir a los ciudadanos determinadas conductas, los funcionarios públicos deben dar ejemplo y adoptar esas acciones que le piden a la población no solo en sus puestos de trabajo, sino también en sus propios hogares, porque mal predica quien no sustenta su mensaje con el ejemplo.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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