¿La carne, un mercado bajo control?

¿La carne, un mercado bajo control?

Ganaderos y consumidores piden que se clasifique la carne y se detalle el origen de la misma

La carne es uno de los pocos productos en los que Panamá es autosuficiente y, además, exporta. Pero es un mercado bastante cerrado, según ganaderos y consumidores, lo que hace que los precios se muevan a beneficios de los procesadores  y distribuidores.
El ministro de Desarrollo Agropecuario, Oscar Osorio, sostiene que ni el Gobierno ni los productores establecen los precios, por lo que cualquier especulación es responsabilidad de los intermediarios.
Pero es un problema que va más allá. Es una relación históricamente desigual, en donde la libre oferta y demanda al parecer- ha estado inclinada para un solo lado.
El presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos capítulo de Chiriquí (Anagan), José Morales, dijo que para obtener un mejor  precio por el ganado en pie tuvo que registrarse una reducción en la oferta de los países vecinos, incluyendo Estados Unidos, pero aún ese precio sigue siendo el  más bajo de toda América Latina.
Los precios que reciben los ganaderos panameños empezaron a mejorar a partir del último semestre del año pasado, luego de cinco años de vacas flacas.
El precio del novillo pasó de $0,59 la libra en pie  a  $0,7450,  mientras que el precio de la vaca está en $0,63.
En Costa Rica, el precio del novillo en canal promedia  $0,90 la libra, por lo que es un mercado atractivo para los  ganaderos panameños  (Ver gráfica: Precio de ganado en pie).

En manos de pocos
En Panamá hay muchos compradores de ganado, pero los grandes mataderos son los que mantienen el control del mercado. Por ejemplo, Carnes de Coclé compra alrededor del 44% del ganado que se comercializa  en el país.
Otros mataderos que también mantienen un peso  importante en el mercado son Casa de la Carne, Frigorífico de Carne, Súper Carnes y los supermercados El Machetazo, El Rey y Súper 99.
Los seis mataderos más importantes del país controlan el 84,03% de la compra nacional de ganado.
En Panamá es ilegal el monopolio, pero las empresas que controlan esos porcentajes sin duda que influyen en el precio final, detalló Morales, para quien estas empresas sólo tienen que suspender la compra un día para impactar en el mercado.
Entre 1.100 y 1.200 reses son sacrificadas diariamente en el país para abastecer la demanda local del producto, que es uno de los de mayor consumo en Panamá.
La carne panameña se exporta a alrededor de nueve países, en diferentes presentaciones, desde carne en corte y ganado en pie hasta vísceras.
Durante el año pasado, de acuerdo con cifras de la Anagan, se exportaron 5.600 toneladas de carne.
Para Morales, la ganadería panameña ha logrado mantenerse a flote, debido a que los productores la combinan con otra actividad,  permitiendo sortear los tiempos malos con otros ingresos.
La baja  en la oferta de carne en los mercados internacionales podría mantenerse  hasta por unos seis años, que es el tiempo que se requiere  para lograr recuperar los hatos ganaderos y mientras eso ocurra los precios pueden girar a favor de los ganaderos locales.
Pero el hato panameño no está libre de amenaza si se toma en cuenta que el porcentaje de extracción de hembras está por el orden del 46%, lo que significa que se están consumiendo las hembras y si esto no se revierte habrá problemas de reproducción a corto plazo. (Ver recuadro: Limitaciones del sector.)
En el último año, las provincias de Herrera, Los Santos y Darién reportaron una disminución en la producción ganadera. En Azuero la producción de caña de azúcar le está quitando espacio a la ganadería y en Darién extranjeros  están adquiriendo tierras para especular con los precios.

Se pierden hectáreas
A los ganaderos  panameños, en promedio, le costaba $0,62 producir una libra de carne hace un año, por lo que  sostienen que para obtener una rentabilidad aceptable requerían vender entre un 20% y un 25% por arriba de esta cifra para facilitar la inversión en tecnología.
Morales estima que en los últimos años la actividad ganadera ha perdido unas 45.000 hectáreas, que han sido destinadas a otras actividades más rentables como el turismo o la producción de caña de azúcar para elaborar el etanol.
Pero en este periodo se logró  una mayor carga por hectárea, debido al uso de pasto mejorado y la adopción de genética.
El hato panameño ronda las 1,7 millones de cabezas de ganado, de ellas el 60% corresponde a ganado de ceba y el resto  se utiliza para  la producción de leche.
Morales detalló que la carne de Panamá es una carne verde que se produce con pasto, algo diferente a lo que ocurre en otros países, por lo que  sería muy interesante que el consumidor pudiera conocer  si la carne que está comprando es local o importada y de qué país proviene.
Por ejemplo, el ganado de Estado Unidos, en su mayoría,  está semiconfinado.
Para el presidente de la Unión de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (Uncurepa), Pedro Acosta,  en este mercado las víctimas son los productores y consumidores.
También hizo referencia a que hace más de 10 años fue aprobada la Ley de Calificación de la Carne, legislación que no se ha implementado, pese a que se trata de una tendencia internacional.
Todavía se está hablando de carne de primera y carne de segunda, por lo que se sigue pagando lo mismo por la carne de un novillo que por la de una vaca de seis partos, aunque el ganadero recibe un precio diferente por un novillo que por  una vaca vieja.
Una  de la finalidad de clasificar la carne  era permitir que el consumidor comiera mejores carnes y mejores cortes y pagará por lo que es, lo que iba a mejorar los hatos ganaderos, destacó Acosta.
Pero, por el contrario, el mercado sigue caótico y las leyes siguen sin cumplirse,  precisó.
Para tratar de equilibrar esta actividad se ha creado la Cadena Agroalimentaria de la Carne, pero aún no ha podido operar de forma regular como lo vienen haciendo otras cadenas, debido a que el gremio de los matarifes se resiste a participar y la Asociación de Distribuidores de Víveres de Panamá (Acovipa) ha tenido poca participación.
Aunque  no se  ha podido conseguir que todos los eslabones se integren, se han obtenido algunos logros, como el apoyo a las gestiones para importar ganado vivo de Costa Rica, lo que incidió en un mejoramiento de los precios al productor, que estaban muy cerca de los márgenes de piedra, señaló el presidente de la Cadena, Eugenio Navarro.
En los últimos 15 años se han cerrado unos 12 mataderos y uno de los objetivos de esta Cadena es lograr la apertura de nuevos mataderos para evitar que los ganaderos tengan que sacrificar sus animales en áreas distantes a sus fincas, lo que incrementa los costos de producción.

No se justifica
aumento de precio
El  director nacional de Ganadería del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), Tomás Benavides,  destacó que  la mayor compra de ganado recae en cuatro frigoríficos y los precios se manejan en base a la libre oferta y demanda.
Benavides detalló que el MIDA cuenta con médicos veterinarios en cada matadero, los  que están clasificando la carne a nivel de mataderos.
Pero esta modalidad no se refleja en la mayoría de los supermercados y puestos de ventas.
Benavides sostiene que no  hay justificación para que se incremente el precio de la carne en el mercado, porque los pagados a los productores se  mantienen estables.
El docente e investigador de la Universidad de Nuevo León  de  México, Erasmo Gutiérrez, considera que los ganaderos panameños deben seguir trabajando para mejorar los intervalos de tiempos entre parto y parto, para lograr que  una vaca para cada 12 meses, porque cada mes extra representa pérdidas por el orden de los $200.
También es de la opinión que los productores deben pensar como empresarios y no depender de los apoyos gubernamentales, sino buscar sus propias soluciones. De lo contrario estamos condenándonos al fracaso, dijo.
Este medio intentó localizar a los propietarios de Carnes de Coclé para conocer su versión, pero no se obtuvo respuestas.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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