La crisis en Brasil empeora debido a la inflación

A pesar del aumento de precios, la economía se contraerá 3%.

Tatiana Coelho buys fruit from a vendor in a favela in Rio de Janeiro, Brazil, on Sept. 20, 2012. Prices, especially for food, are skyrocketing in Brazil.

La inflación en Brasil ha llegado a su nivel más alto en 12 años, añadiendo retos al gobierno que está esforzándose por dirigir al país a través de una crisis económica y política.

La inflación anualizada a noviembre era de 10,28% según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge). Sin embargo, a pesar de que los precios están aumentando rápidamente, la economía se contraerá 3% este año, de acuerdo con una encuesta semanal de los economistas del mercado realizada por el banco central.

Alberto Ramos, director de investigación latinoamericana en Goldman Sachs, dijo: sta es una recesión fuerte acompañada de una inflación acelerada.

El problema del gobierno es fiscal. Prometió un superávit en el presupuesto primario este año (antes de pagar intereses) equivalente al 1,2% del Producto Interno Bruto (PIB). En vez va a entregar un déficit primario de 2%. Su déficit total, incluyendo intereses, seguramente será 9% o 10% del PIB, dijo el señor Ramos.

Con el gasto gubernamental fuera de control y con 90% del gasto público obligado por la constitución la cuenta pública de Brasil se ha hundido profundamente en números rojos. La deuda gubernamental interna y externa es igual a 66% del PIB y sigue aumentando.

Aunque es menos que en otros países con problemas, tales como Grecia, el costo del servicio de la deuda de Brasil, de aproximadamente 20% anual, es astronómico.

La relación de la deuda pública y el PIB está creciendo por 9 o 10 puntos porcentuales al año, dijo Maarten-Jan Bakkum, estratega senior de mercados emergentes en NN Investment Partners. En algún punto el mercado va a dejar de creer que la deuda pública es sostenible.

Ya ha habido nerviosismo. En septiembre, el Departamento del Tesoro canceló tres subastas de bonos después que los inversionistas se retractaron.

Los mercados están ciertamente aprehensivos, dijo el señor Ramos. Es imperativo que el gobierno modifique su posición fiscal.

El no hacerlo podría hacer que los inversionistas se llevaran su dinero fuera del país. Empiezan a surgir evidencias de esto. Inversionistas extranjeros atraídos por las muy altas tasas de interés de Brasil la tasa de interés del banco central a un día es de 14,25% han estado cubriendo su exposición al cambio de divisas, pero eso significa ceder una gran parte de sus ganancias. Y también añade presión a la moneda.

El riesgo es que vamos a llegar al punto en que los extranjeros quieran retirar su dinero, dijo el señor Ramos. Y no sólo los extranjeros, sino los locales también.

El Ibge también reportó que el desempleo se había elevado a 7,9% en octubre, añadiendo más presión a la ya muy baja popularidad del gobierno.

La crisis de Brasil se ha visto afectada por una parálisis política resultado de un escándalo de corrupción de gran alcance y por el fracaso del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff de manejar un Congreso dividido.

El gobierno tuvo una victoria esta semana al bloquear medidas que le hubieran costado 63.000 millones de reales ($17.000 millones) en 2019.

Pero aunque comience a controlar los costos este año, el gobierno se enfrentará a retos desalentadores el año entrante.

Grandes segmentos de la economía están indexados a la inflación anterior. El salario mínimo nacional, por ejemplo, aumentará 10% o más el año que entra, sin importar la capacidad de los empleadores para pagar los sueldos.

Jonathan Wheatley
Financial Times

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