La digitalización de América Latina

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América Latina enfrenta importante retos en desarrollo y competitividad, pero a la vez tiene una gran oportunidad de repensar su futuro. La siguiente fase de Internet, Internet de Todo (IoE) -un sistema nervioso global de redes que conectan personas, procesos, datos y cosas- ofrece posibilidades de transformación para la región, con consecuencias importantes en desarrollo, empleo y competitividad.

Internet de Todo puede generar a nivel global en los próximos 10 años ingresos adicionales a las empresas y a los gobiernos por valor de $19 billones (2013-2022), según un estudio de Cisco. De estos, $860.000 millones corresponderían a América Latina. Si no se implementa IoE, esta suma puede quedar en la mesa desaprovechada. El desafío es claro: La digitalización de países, ciudades, empresas y organizaciones es una oportunidad que América Latina no puede desaprovechar; una oportunidad sin precedentes para dar un salto en productividad y competitividad.

Esta región, un mercado de más de 600 millones de personas, cuenta con sólidos fundamentos macroeconómicos. Sin embargo, los indicadores económicos y sociales destacan la necesidad de aumentar la productividad de la región para mantener su impulso económico y social. La disminución de la velocidad de crecimiento de la economía mundial y el cambio de los patrones de inversión combinados con retos en educación, salud, infraestructura y tecnología son temas que hay que resolver.

América Latina está atravesando un momento muy especial y hay una gran oportunidad. Atrás quedó el ciclo de los grandes crecimientos económicos basados en la demanda de materias primas y crédito fácil. Estamos ya en un nuevo ciclo donde el ambiente macroecómico es más complejo y difícil y, por lo tanto, requiere reformas estructurales en la región.

En esta nueva etapa es vital que lo construido y por construir sea sostenible, pensado en grande y a largo plazo, para así contrarrestar los ciclos económicos oscilantes, de grandes subidas y bajadas, que históricamente han caracterizado a esta región; y más bien, en esa línea, construir ciclos económicos muy estables, de gran desarrollo y que generen círculos virtuosos positivos de retroalimentación económica. Dentro de este contexto, las inversiones en tecnología juegan un papel determinante para lograr aumentos en productividad y competitividad y para generar un desarrollo sostenible.

El principal reto a futuro en la región no es pues la inestabilidad económica sino, el bajo crecimiento, que podría estar en tasas de 1% a 2% anuales, el cual no es suficiente para las grandes expectativas de la población, en especial la naciente clase media. La única manera de crecer a una tasa mayor es aumentando la productividad: Mejorando la educación, aumentando la innovación, mejorando la infraestructura y logrando una mayor competitividad. Dentro de este contexto, la digitalización de la región y en especial Internet de Todo, jugarán un papel determinante.

Líderes de gobiernos y de ciudades tienen visiones muy claras y ambiciosas en materia de agendas digitales. Sin embargo, estas contrastan con la realidad. Según el reciente Global Information Technology Report, América Latina y el Caribe, aunque han avanzado en el entorno de las Tecnología de la nvestigación y Comunicación (TICs), todavía están muy abajo en el ranking. En el Networked Readiness Index (NRI), una medida de 143 países que se basa en el entorno, preparación, uso e impacto de las TICs, el primer país de la región en el ranking es Chile, ocupando la posición 38 y los demás le siguen con grandes diferencias. Lo que evidencia que la región está aún muy por debajo en conectividad en comparación con otros países y regiones del mundo.

La penetración de banda ancha de América Latina es en promedio del 10%. Lo cual es muy bajo y puede ser un limitante para la adopción de Internet de Todo. Los países de la región deben implementar políticas para impulsar el crecimiento de las conexiones de banda ancha. Creemos que este es uno de los factores prioritarios para aumentar la productividad y competitividad de nuestras economías a todos los niveles y así mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos.

Invito a los líderes de la región a considerar las posibilidades que ofrece Internet de Todo, no solamente para los gobiernos, sino también para el sector privado. El primer paso es aumentar la disponibilidad y adopción de la banda ancha, en particular mediante políticas que permitan alcanzar el acceso universal, aumentar la asequibilidad, incrementar las competencias digitales y cerrar las brechas de género. Adicionalmente, la región debe duplicar sus inversiones en infraestructura en general y en tecnología en particular para aumentar la productividad. Internet de Todo exige también un cambio de mentalidad y un afán por innovar.

Estas son medidas que deben tomarse para asegurar que la región puede disfrutar las ventajas de la próxima fase de Internet. Los beneficios de Internet de Todo pueden ser varias veces mayores en magnitud en comparación con las etapas anteriores de Internet. La  digitalización de la región es una oportunidad que no da espera.    

Jordi Botifoll
Presidente Cisco
América Latina

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