La discriminación en las listas de la UE y la Ocde

La discriminación en las listas de la UE y la Ocde
Dedicado a la memoria del Dr. Eduardo Morgan G.

Mientras nuestra ministra de Relaciones Exteriores se pasa tres calles dando declaraciones al diario español El Mundo (26 de junio de 2021) “que le duela a quien le duela, y sea cual sea el sector que se vea afectado, el compromiso del país con la transparencia es más importante” (presumimos refiriéndose al sector de servicios legales panameño), afloran noticias que señalan a países de la Unión Europea (UE) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) que siguen actuando como paraísos fiscales.

Al mismo tiempo que nuestra Canciller dejaba claro la posición entreguista de este gobierno, salían noticias de que Luxemburgo no había hecho el menor esfuerzo para dejar de fungir como un paraíso fiscal y que, sencillamente, no hace caso a lo que Bruselas y París le piden al resto del mundo.

Antes de ahondar en los ejemplos de cómo este paraíso fiscal europeo sigue promoviendo la inversión en su país mediante esquemas fiscales, queremos desmentir la tesis de que la plataforma panameña de servicios legales extraterritoriales (“offshore”) solo representa el 1% del Producto Interno Bruto (PIB). Nada más lejos de la realidad.

Pero una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad, como decía el ministro de propaganda del Partido Nacional Socialista alemán, Joseph Goebbles.

Esa cifra salió como respuesta del gobierno de Juan Carlos Varela que, explotado el escándalo de los mal llamados “Panama Papers” y encontrándose mal asesorado, prefirió hincarse ante la Ocde, dejar que pisotearan nuestra dignidad y tirar a los leones al sector legal (aun cuando la investigación que produjo el escándalo arrojó que no hubo ningún banco panameño involucrado y que más de 80% de las sociedades mencionadas no estaban constituidas en Panamá). A la fecha, no he visto ningún estudio que, en forma seria, establezca que los servicios legales de nuestra plataforma internacional (zonas especiales, sociedades anónimas, sector marítimo, protección de activos, sucesión, etc.) solo representan el 1% del PIB. Pero divagamos.

Habrá que crear una serie de televisión tipo “The Sopranos” con los paraísos fiscales europeos para hacer entretenida la “congueada” que le están metiendo a Panamá. Por ejemplo, Luxemburgo sería el capo de tutti capi: Tony Soprano; Países Bajos tendría el rol de Christopher Moltisanti, Irlanda sería Paulie Walnuts Gualtieri, Hungría sería Silvio Dante y Chipre, vaya, cualquier mafioso ruso. Estos países deben ser muy poderosos, y tan caucásicos, que ni la UE ni la Ocde se atreven a ponerlos en ninguna lista discriminatoria a pesar de sus constantes violaciones a las reglas que ambos organismos pregonan en materia de competencia fiscal.

Recordemos que Luxemburgo viene de varios escándalos: Los Lux Leaks (2014), los Tax Rulings (2019), y ahora en 2021, los Lux Letters. 

El 2 de julio de 2021, el diario español El Mundo, bajo la pluma de Pablo Herraiz, publica un artículo titulado: Luxemburgo burla a la UE y mantiene privilegios a empresas y millonarios.

Afirma el periodista: “La opacidad fiscal no ha abandonado Luxemburgo. Una investigación periodística desvela que el Gran Ducado continúa permitiendo métodos secretos para favorecer a grandes contribuyentes.”.  Sigue Herriaz: “Estas herramientas estarían esquivando las reglas de transparencia de la UE y de la Ocde, pese a que Bruselas y el Tribunal General de la UE prohibieron prácticas similares en 2019.”

Parece que una sencilla nota de lo que van a pagar las empresas, emitida por una de las Big Four (Deloitte, PwC, KPMG y Ernst & Young), basta para que las autoridades de hacienda de Luxemburgo acepten el monto. Para caerse de espaldas leer:  https://www.pressreader.com/mexico/el-mundo-ec25/20210702/281483574365995.

Los llamados “Information Letters” son un acuerdo tácito que lava las manos del gobierno del Ducado de cualquier responsabilidad (en teoría) pero que es un guiño a las empresas para que paguen lo que absolutamente les dé la gana.

Esta forma de ayudar a evadir impuestos, por parte del estado luxemburgués, es tan burda y obvia que Bruselas y Paris deberían sentirse ofendidos. Pero resulta que los burócratas de la UE y de la Ocde, todos de corte socialista, creen que saben más que Milton Friedman que promovía la competencia fiscal entre las naciones como una manera de controlar la burocracia excesiva, ineficiente y chupasangre de los países y las organizaciones europeas. Luxemburgo sí lo entiende, en la competencia fiscal el que no corre, vuela.

Misonius Rufus
Abogado y analista internacional

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