La economía mundial se debilita

La economía mundial se debilita

Es necesario adoptar una estrategia de tres pilares que abarquen la adopción de medidas estructurales, fiscales y monetarias

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El crecimiento mundial continúa, pero a un ritmo lento, lo que aumenta los riesgos para la economía mundial, según la última edición de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) publicada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el informe WEO se pronostica que la economía crecerá a un ritmo del 3,2% en 2016 y del 3,5% en 2017, lo que representa una revisión a la baja del 0,2% y el 0,1%, respectivamente, en comparación con la Actualización de las perspectivas de la economía mundial del mes de enero de 2016.

En un reciente discurso, la directora gerente del FMI Christine Lagarde, advirtió que la recuperación sigue siendo lenta y demasiado frágil, y que existe el riesgo de que la persistencia del crecimiento débil tenga efectos perjudiciales para el tejido social y político de muchos países.

Un nivel más bajo de crecimiento significa que hay menos margen para el error, afirmó Maurice Obstfeld, consejero económico y director del Departamento de Estudios del FMI. La persistencia de un crecimiento lento deja secuelas que, de por sí, reducen el producto potencial y, por ende, la demanda y la inversión, agregó.

Las actuales perspectivas de deterioro exigen una respuesta inmediata y proactiva, señaló Obstfeld. Para apuntalar el crecimiento mundial, subrayó, es necesaria una combinación de políticas más enérgicas: Una estrategia de tres pilares basada en políticas estructurales, fiscales y monetarias.

Si las autoridades nacionales encargadas de formular las políticas reconocieran claramente los riesgos en común que enfrentan y actuaran de forma conjunta para prepararse a afrontarlos, los efectos positivos en la confianza mundial podrían ser sustanciales, observó Obstfeld.

En el informe WEO se pronostica que el crecimiento en las economías avanzadas seguirá siendo moderado y se situará en el orden del 2%. La recuperación se ve obstaculizada por una demanda débil, en parte causada por el legado no resuelto de la crisis, además de factores demográficos desfavorables y un bajo crecimiento de la productividad.

En Estados Unidos (EE.UU), se prevé que el crecimiento se mantenga sin variaciones en un 2,4%, y registre un repunte moderado en 2017. El fortalecimiento de los balances, la ausencia de nuevos aumentos del lastre fiscal y la mejora del mercado inmobiliario apuntalarán la demanda interna. Se espera que estos factores neutralicen el freno a las exportaciones netas ejercido por el fortalecimiento del dólar y el deterioro de la actividad manufacturera.

En la zona del euro, los bajos niveles de inversión, los altos niveles de desempleo y el deterioro de los balances perjudican el crecimiento, que se mantendrá moderado en una tasa del 1,5% este año y del 1,6% el próximo.

En Japón, tanto el crecimiento como la inflación tienen un menor nivel de lo esperado, como reflejo de un descenso especialmente pronunciado del consumo privado. Se proyecta que el crecimiento permanezca en el 0,5% en 2016, antes de reducirse a un nivel levemente negativo del -0,1% en 2017, cuando entre en vigor el aumento programado de la tasa del impuesto al consumo.

Aunque en 2016 los mercados emergentes y las economías en desarrollo seguirán dando cuenta de la mayor parte del crecimiento mundial, las perspectivas siguen siendo desiguales para los diferentes países y, en general, más débiles que en las últimas dos décadas.

En el informe WEO se proyecta que el crecimiento aumentará de forma apenas moderada en relación con 2015, al 4,1% este año y el 4,6% el próximo.

Este pronóstico refleja una variedad de factores:

La desaceleración del crecimiento en los países exportadores de petróleo, debido al descenso de los precios del petróleo, y las perspectivas todavía débiles para los exportadores de materias primas distintas del petróleo, incluidos los países de América Latina.

La leve desaceleración de China, donde el crecimiento sigue reorientándose del sector manufacturero y la inversión al de los servicios y el consumo.

Las profundas recesiones en Brasil y Rusia, y el débil crecimiento en algunos países de América Latina y Oriente Medio, en particular aquellos fuertemente afectados por el descenso del precio del petróleo y la intensificación de los conflictos y los riesgos para la seguridad.

El deterioro de las perspectivas de crecimiento en muchos países africanos y de bajo ingreso debido a la desfavorable coyuntura internacional. 

Cepal

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