La elasticidad de la economía – estirando el valor

La elasticidad de la economía – estirando el valor
Según el Banco Mundial, el costo promedio mundial de enviar $200 fue de 7.1% en el primer trimestre de 2018| Cortesía

Es comienzo de mes en Barcelona cuando muchos trabajadores inmigrantes recibirán su pago. Es el momento cuando la diáspora tal como hace José sale de su lugar de residencia, el cual comparte con otras dos personas hacia el locutorio más cercano. Es desde ahí donde envía E100 a su esposa e hijos en su país de origen, Honduras, al mismo tiempo con otros E15 envía directamente una recarga móvil al teléfono de su esposa – para mantener la comunicación con su familia.

Él sabe que el valor real de lo que está enviando es mucho mayor para ellos que para él. Ingresa a la economía elástica – donde el valor es estirado y las remesas, como el dinero y la transferencia de recarga móvil internacional, tienen el potencial de mejorar significativamente la situación económica de una familia y, para muchos, representa su único acceso a los servicios financieros.

José es solo uno de los 258 millones de personas que viven y trabajan fuera de su país de origen, y que apoyan a las familias en su hogar a través de la transferencia de valor. Según la ONU, las remesas tienen un impacto directo en la vida de un billón de personas – de hecho una de cada 7 personas en la tierra. En conjunto, las remesas son tres veces más grandes que la Asistencia Oficial para el Desarrollo y superan la Inversión Extranjera Directa.

La diáspora depende de la capacidad de transferir valor a sus seres queridos para proporcionarles un nivel de vida básico, que a su vez impulsa el crecimiento económico y contribuye al PIB.

Cerrando la brecha
Enviar valor a la familia en casa es parte de la vida de la diáspora, es lo que impulsa su trabajo y salva una brecha de ingresos crucial para sus familias. La transferencia de valor del bolsillo de José al de sus seres queridos aumenta los ingresos de hogares como el suyo en los mercados emergentes, según sugieren algunos estudios entre un 30% y un 100%. Como era de esperar, los hogares en mercados en desarrollo que reciben remesas como estas tienen un nivel más alto de gasto de los consumidores que aquellos que no lo hacen.

Una gran proporción de personas no bancarizadas dependen de la transferencia de dinero y recarga móvil internacional a la familia para mantenerse a sí mismos. De nuestra investigación en curso con la diáspora global en todo el mundo, vemos que las prioridades de cómo se gastan las remesas están cambiando significativamente.

Nuestro estudio, y muchos otros, muestran que la mayoría (hasta el 80%) de las remesas se utilizan para el consumo, que incluye alimentos, acceso a banda ancha / móvil y electricidad, en ese orden de prioridad. El resto se utiliza para fines de capital / inversión (normalmente terrenos o viviendas).

La importancia de sus seres queridos teniendo acceso a telefonía móvil no es subestimada por la diáspora.

Ellos saben que es un cambio de vida para sus familias. El banco mundial ha defendido que los teléfonos móviles están creando oportunidades para la inclusión financiera entre los que anteriormente habían sido privados de sus derechos. Presentar un medio para que las personas más vulnerables compartan el valor creado por sus seres queridos en el extranjero, sin los riesgos y los altos costos de transferencia asociados con muchos canales de remesas internacionales tradicionales.

La percepción lo es todo
Una buena parte de la toma de decisiones sobre cuanto están enviando estos trabajadores migratorios se reduce al valor relativo y percibido para los que están en casa. Los usuarios migrantes de Ding nos dicen que la recarga móvil que compran es más barata para ellos que para el receptor en casa. En realidad, el costo real es bastante similar, mientras que la diferencia de costo relativa se percibe como mucho mayor.

De hecho, en términos similares, el costo de la recarga es un poco más caro para la persona que envía al extranjero, cuando se toman en cuenta las tarifas y las fluctuaciones de tipo de cambio. Sin embargo, los migrantes buscan productos y servicios que, como proporción de sus ingresos, son pequeños, pero como proporción de los ingresos del receptor es grande. Todo se reduce a la extensión percibida en el valor que envían: esta económica elástica es la forma en que evalúan sus gastos.

En términos reales, la investigación de Ding ha demostrado que para un inmigrante que gana un salario promedio en Estados Unidos, por ejemplo, el costo de 1GB es el 0.6% de sus ingresos.

En casa, los miembros de su familia gastarían al menos 3.3% e incluso hasta el 10% de sus ingresos. Ya en 2014, Unicef citó que el 10 – 15% de los ingresos en algunas naciones en desarrollo se gastaba en mantener los teléfonos activos.

La gran diferencia de costo relativo entre el hogar y el extranjero significa que el migrante percibe que el precio que pagan por la banda ancha es más barato que en casa. El dinero se extiende más lejos, para ellos y sus seres queridos.

Racionalización para reducir la desigualdad global
Existe una creciente conciencia de que un desafío para los migrantes que apoyan a las familias en casa, es la necesidad de precios más estandarizados para cosas como la banda ancha y la transferencia de dinero.

Según el Banco Mundial, el costo promedio mundial de enviar $200 fue de 7.1% en el primer trimestre de 2018, más del doble que el Objetivo de Desarrollo Sostenible objetivo de 3%. Del mismo modo, para la banda ancha, este problema es particularmente grave en los países de ingresos bajos y medianos, donde 1 GB de datos cuesta entre el 5% y el 10% de lo que las personas ganan en un mes. El objetivo del plan de Desarrollo Sostenible de la Comisión de Banda Ancha de las Naciones Unidas es lo que los servicios de banda ancha a nivel de entrada sean inferiores al 2% del ingreso nacional bruto per cápita mensual.

A pesar de los altos costos, las suscripciones a las redes de banda ancha móvil de alta velocidad continuaran aumentando.

Además, los teléfonos móviles continuaran siendo la tecnología preferida para permitir el acceso a Internet, que a su vez proporciona servicios financieros a los no bancarizados.

La regulación positiva, los cambios y las innovaciones en estas áreas son bienvenidos para los trabajadores migrantes de todo el mundo. Desde nuestros inicios, Ding ha sido activo en el apoyo y la habilitación de comunidades migrantes globales para transferir valor micro en forma de recarga móvil entre países. Mejorar el flujo de valor en todas sus formas es clave para estas comunidades.

Mark Roden,
Director Ejecutivo
Ding

 

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