La ‘fiebre’ del comercio electrónico en América Latina

La ‘fiebre’ del comercio electrónico en América Latina
Después de una semana de transacciones valoradas en miles de millones de dólares, hay optimismo en torno a las oportunidades de negocios| Archivo

En un universo aparentemente paralelo, lejos de la actual tragedia de Venezuela, la recesión de Argentina o los controvertidos nuevos presidentes de Brasil y México, el comercio electrónico está en auge en América Latina.

De hecho, ha sido una semana de transacciones de miles de millones de dólares para las empresas latinoamericanas en general.

Mercado Libre, el minorista de comercio electrónico con sede en Argentina, recaudó $1,900 millones en una colocación privada de acciones y una inversión directa de PayPal.

SoftBank, el conglomerado rebelde más conocido por su Fondo de Visión de $100,000 millones, dijo que estaba creando un fondo de tecnología de Latinoamérica de $5,000 millones.

Para los inversores externos, la región ya no es solamente una historia sobre productos básicos. Sólo hay que preguntarle a China: Ha invertido más de $100,000 millones en la región desde 2005, mayormente en sectores como tecnología, comunicaciones, energía alternativa y finanzas.

¿Por qué la repentina carrera hacia la tecnología? Bueno, para empezar, no es tan repentina. En su fase temprana, el servicio de transmisión de música Spotify adquirió experiencia valiosa en América Latina; de hecho, es el único mercado emergente donde su modelo funcionó de manera significativa.

El uso de WhatsApp es ubicuo en toda la región.

Brasil es el mayor mercado de Uber fuera de Estados Unidos (EU) y el tercer mayor mercado de Facebook en todo el mundo.

“Existe la expectación de que América Latina se encuentra en un punto de inflexión en términos de crecimiento del comercio electrónico”, dijo Sean Summers, director de marketing de Mercado Libre, sobre la colocación de acciones.

SoftBank siente lo mismo. “Hay tanta innovación y disrupción en la región, y creo que las oportunidades de negocios nunca han sido más fuertes”, dijo Marcelo Claure, el ex ejecutivo de Sprint que liderará el fondo SoftBank.

Estos tipos de comentarios alcistas siempre acompañan a las grandes transacciones. Esta vez incluso tal vez sean ciertos.

El cambio tecnológico se está acelerando, como está sucediendo en todas partes. La compañía brasileña de cosméticos Natura, por ejemplo, ahora organiza a sus representantes de ventas utilizando aplicaciones de estilo Uber. Y más de un refugiado venezolano ha acreditado a Waze y a las aplicaciones de transporte privado por la asistencia que les han brindado para ayudarles a comenzar una nueva vida en nuevos países. A medida que este cambio se acelera, también se acelera el flujo de tratos.

Para citar sólo tres ejemplos recientes, Rappi, la empresa de entrega de última milla en Colombia ha recaudado fondos de inversionistas, entre ellos Sequoia Capital; la compañía “startup” brasileña de tecnología financiera Nubank recaudó $180 millones de Tencent de China; y Walmart, en su primera adquisición en América Latina, adquirió recientemente la empresa “startup” mexicana de entrega Cornershop por $225 millones.

Sin embargo, SoftBank, que no es conocido por ser blando o lento, tiene mayores sumas para gastar. Eso potencialmente lo hace menos ágil. América Latina también tiene relativamente pocas empresas atractivas en las que invertir que operan en varios países.

Novam Portam, la consultora de Asia-América Latina, incluso se pregunta: “¿Tendrá SoftBank la paciencia para hacer la diligencia requerida? ¿O será que los muy anunciados $5,000 millones realmente no se invertirán?

John Paul Rathbone
Financial Times

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