La fiebre del oro sigue… pero ¿hasta cuándo?

La fiebre del oro sigue… pero ¿hasta cuándo?

Russel Pearlman

Dow Jones

Gene Allen sabe bastante de oro… del color oro. Es copropietario de una compañía de pintura industrial y el color oro brillante es particularmente popular entre algunos de sus clientes. Como inversor, sin embargo, Allen no tocó el oro durante décadas. Y por buenas razones: Allen, de 56 años recuerda que el precio del oro cayó durante 20 años.

No sabía cómo invertir en oro, y ninguno de los banqueros con los que trataba sabía tampoco, dice.

Su asesor financiero era igual de reticente, hasta comienzos de este año, cuando cambió su opinión y alentó a Allen a comenzar a comprar.

Así que de forma renuente puso $150.000 de su cartera en las nuevas monedas de oro de American Eagle. Ya obtuvo un beneficio decente con la inversión pero no está exactamente contento con ella. El valor del oro probablemente subirá, pero es más que nada una cobertura, dice.

Si usted sigue los mercados, sabe que la obsesión estadounidense del momento es un viejo conocido muy brillante. Aunque el precio del oro ha bajado un poco últimamente, aún está en niveles récord, llevando a todo el mundo, desde administradores de fondos de cobertura hasta peluqueros, a hablar sobre el metal amarillo.

No es sólo conversación. Los estadounidense cada vez quieren más su reserva personal y están comprando monedas, barras y lingotes a un ritmo acelerado y guardándolo en bóvedas, escondites seguros y otros lugares percibidos como más seguros que una caja de zapatos. Durante el año pasado, los estadounidense compraron más de 100 toneladas de oro, gastando en él alrededor de $81 millones semanales. Eso no incluye los miles de millones invertidos en fondos que cotizan en bolsa que hacen el seguimiento del precio del oro.

Pero esta no es una fiebre del oro típica y ni siquiera un frenesí tradicional de inversión. Sí, la gente está comprando oro en cantidades récord, pero en muchos casos no se sienten bien respecto a ello.

Algunos están enfadados por haberse perdido los masivos incrementos del precio durante la década pasada y están preocupados por haber comprado demasiado tarde. Otros temen que serán objeto de robos o estafas o que serán considerados chiflados por amigos y vecinos.

Algunos asesores financieros se sienten avergonzados incluso de hablar sobre oro. Yo no pensaba que el oro fuera a ser una buena inversión y resultó ser una gran inversión, dice Dennis R. Marvin, un planificador financiero en las cercanías de Cleveland que solamente a regañadientes comenzó a recomendar la compra de oro en 2009.

Aquí hay una mirada a los factores que hicieron que el oro pasara de ser bueno a ser excelente y a otros que podrían hacer que caiga nuevamente.

El 25 de agosto de 1999, el oro costaba $252,55 por onza, el precio más bajo en 20 años; hoy opera a más de cinco veces ese precio. Sin embargo, ha llevado mucho tiempo que el público entrara al frenesí del oro. En 2007, los estadounidenses compraron 17 toneladas de oro para invertir, por valor de $370 millones, sólo un poco más de dinero de lo que se gastó el año pasado en entradas para ver Spiderman 3.

¿Qué fue lo que cambió? En primer lugar, muchos estadounidenses perdieron la confianza en otros activos tras la crisis financiera de 2008. El oro tiende también a tener un buen desempeño durante las crisis geopolíticas: Su valor subió después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y ha tenido alzas tras noticias particularmente malas de Irak, Oriente Próximo y Corea del Norte.

El valor del oro también está ligado al dólar estadounidense. Cuanto más débil está la divisa, más alto será el valor del oro. Y quienes proponen invertir en oro sienten que el enorme déficit del Gobierno, que se espera que llegue a $1.5 billones, combinado con la política de la Reserva Federal de mantener los tipos de interés extremadamente bajos, va a provocar que el dólar se desplome, disparando la inflación. El oro es una apuesta contra Ben Bernanke. Es un apuesta contra el Gobierno, dice Bill Bonner, fundador del boletín financiero The Daily Reckoning.

Algo que quizás sea igual de importante es que ahora invertir en oro es más simple, gracias a los fondos que permiten a los inversores hacer el seguimiento del metal como si fuera una acción. Los fondos que cotizan en bolsa dedicados al oro no existían en Estados Unidos hasta 2004 pero ahora tienen más de $50.000 millones en activos. Los inversores que compran acciones en estos fondos ni siquiera ven el metal: gran parte de él está almacenado en bóvedas dispersas por Reino Unido y por Suiza. Los asesores financieros en todo el país han adoptado estos fondos; son una de las más fáciles maneras de atraer clientes al metal, dice Greg Gilbert, un asesor financiero con base en Atlanta que trabaja para Ronald Blue &Co.

Además, el oro no es caro, según una perspectiva histórica, si se le compara con las acciones, de acuerdo con la firma de investigaciones Leuthold Group. Algunos inversores con muchos recursos han construido enormes posiciones en oro. Paulson &Co, un fondo de cobertura que se hizo famoso por apostar correctamente que el mercado de la vivienda en Estados Unidos se desplomaría, ahora tiene más de $4.000 millones en el fondo SPDR Gold Trust.

El actual precio del oro es el más alto que todas las personas de menos de 30 años hayan visto, pero era más alto, ajustado por inflación, en 1980. Para que el oro llegue a un nivel récord, nunca visto en la historia del hombre, tendría que llegar a $2.000 por onza.

Por supuesto, un incremento adicional no es inevitable o, incluso, a ojos de muchos inversores profesionales, probable. Miles de millones de dólares se han gastado construyendo minas de oro durante los últimos años, por lo que no es inconcebible que la oferta del metal supere la demanda, reduciendo los precios.

Otros inversores van más lejos y dicen que hay una burbuja, inflada por la mayor ola de ansiedad económica desde la Gran Depresión. Jason Apollo Voss, un ex administrador de fondos mutuos y autor de El inversor intuitivo: Una guía radical para manifestar riqueza, predice una gran ola de ventas de oro, y que su precio caerá casi a la mitad, en algún momento durante los siguientes dos años.

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