La fusión nuclear toma nuevo impulso

El proceso también se da en el corazón del sol

Tom McGuire stands next to the compact fusion reactor experiment inside his lab at the Skunk Works in Palmdale

La semana pasada inició con la noticia del despegue del Solar Impulse 2, un avión sostenido por energía solar con el objetivo de darle la vuelta al mundo, demostrando que esta tecnología es posible, es efectiva y es aplicable. Lo ha sido desde diciembre del 2009 cuando despegó el Solar Impulse 1 volando exitosamente durante todo un ciclo diurno y hasta 9 horas de vuelo nocturno.

Es la primera vez que la tecnología solar se aplica para abastecer de energía a un avión desde el despegue hasta el aterrizaje, aunque ya se aplicaba en vehículos de tierra.

Aún sin ser solar, existen los carros eléctricos que funcionan con carga y recarga, y no con el codiciado petróleo. Lo importante es que, aunque sean tecnologías relativamente jóvenes, nos están ayudando poco a poco a divorciarnos del petróleo y a no ser tan dependientes de las reservas de otros países.

Incluso en el interior de la República de Panamá podemos ver todo un parque eólico con el cual antes solo podíamos soñar, y que ahora es una realidad. Incluso, ha incrementado la venta de celdas solares para uso público y hogareño, y la industria de energía alternativa parece estar despegando en Panamá como el Solar Impulse.

Todas las alternativas deben ser consideradas, así como tenemos nuestras hidroeléctricas y las mismas pueden resultar obsoletas si los ríos se secan o si la lluvia decide no aparecer, es necesario tener planes de apoyo.

En Panamá ni  siquiera se habla de la energía nuclear como una opción, casi como si fuera  un tabú, pero después de todos los movimientos en contra de la energía nuclear durante la guerra fría e incluso la post-guerra fría: Chernobyl, Three Mile Island, Harrisburg y Fukushima, hay una ola de apoyo internacional a la energía nuclear como alternativa al ser más limpia (asumiendo que no ocurre otra catástrofe) y más rentable.

Desde que Enrico Fermi construyó el primer reactor de fusión nuclear, éste ha servido para brindar energía a ciudades enteras, submarinos nucleares y hasta naves espaciales (como las sondas Voyager o el móvil Curiosity).

Gracias al principio del decaimiento radiactivo, las plantas de fusión nuclear dependen del material fisionable, que generalmente es un isótopo de Uranio, que decae en isótopos más estables de él mismo o Plutonio, que igual decae en isótopos más estables de Uranio.

La gran preocupación de muchos ante semejantes fuentes de poder son la cantidad de desechos resultantes, la proliferación de material fusionable para la producción de armas y el daño ambiental que podría resultar de un accidente.

Actualmente, aquellos que abogan por el uso de energía nuclear proponen que se utilice otro elemento llamado Torio, que es más abundante en nuestro planeta y que podría reducir la cantidad de desecho producido por órdenes de magnitud considerables y que reduce las probabilidades de usarse en equipo militar.

En principio, la fisión nuclear se entiende bastante bien, ya que se ha aplicado desde hace casi un siglo, pero en cuanto a energía, el blanco de investigadores y científicos alrededor del mundo es la fusión nuclear y el desarrollo de un reactor que funcione.

Skunk Works, el ala experimental de Lockheed Martin, anunció sus planes de poner en marcha para la próxima década un reactor de fusión compacto. Mientras que la mayoría de los reactores de fusión nuclear son masivos como lo es el diseño soviético tokamak de uso experimental, del tamaño de un edificio, el diseño de Lockheed Martin podría hacer el mismo trabajo,  pero ocupando el volumen de un camión grande y producir suficiente energía para una ciudad de  aproximadamente 80.000 casas.

Lo interesante de la fusión nuclear es que, en esencia, es el mismo proceso que se da en el corazón del Sol. El output potencial de energía es considerablemente mayor al de la fisión nuclear y es una opción más segura. No es algo que estará listo ni éste ni el próximo año, pero el diseño existe, el concepto está en la mesa, tienen los recursos y el personal, y de efectuarse, podría ser el próximo gran avance de la humanidad en cuanto a alternativas de energía.

Vivimos en una era emocionante, de grandes avances en transporte, exploración, medicina, energía y comunicación. Es confortante saber que seguimos trabajando como especie para mejorar en todos estos campos y que cabe la posibilidad de que algún día todos estos beneficios serán accesibles para todos. 

Manuel Del Moral
Especial para Capital Financiero

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