La hegemonía de los Estados Unidos

Speaker of the House John Boehner addresses the 113th Congress in the Capitol in Washington

Estados Unidos (EE.UU.) ocupan una posición relevante en la economía mundial desde que en 1872 desplazara a Gran Bretaña como primera potencia industrial y en el transcurso del siglo XX como indiscutible potencia económica y financiera desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

En este momento el crecimiento económico y político de China es considerado por muchos como un claro desafío de este país a la continuidad del ejercicio de la hegemonía de EE.UU.

En el transcurso de la historia del mundo occidental desde el siglo XVI se han producido varios desplazamientos de la posición de centro del sistema capitalista. Entre los siglos XVI, XVII y parte del XVIII Holanda era la gran potencia económica y financiera, pero fue desplazada por Gran Bretaña que mantuvo esta posición hasta 1914.

En el momento actual se registra una situación interesante: El crecimiento de China ha provocado en muchos analistas la preocpación de que la economía de ese país se constituya en un desafío a la hegemonía estadounidense. Pero los dirigentes chinos no parecen ejecutar una política de cuestionamiento de la hegemonía estadounidense y no vociferan de manera abierta su indiscutible ascenso como potencia mundial.

Por otro lado,  los propios dirigentes chinos han señalado que el ascenso de China debe ser por medios pacíficos.

Si bien, el crecimiento económico de China ha incorporado a más de 400 millones de personas a la economía moderna, la realidad nos dice que las políticas económicas aplicadas por los dirigentes chinos también han generado importantes desequilibrios entre el campo y la ciudad, aparte de grandes problemas con el medio ambiente. China desplazo a EE.UU. como principal contaminador del planeta en virtud de la explotación a gran escala de las minas de carbón como fuente de energía.

Partiendo de este hecho no parece que este ascenso en el corto plazo sea una fuente de grandes conflictos entre ambos países.

Por otro lado, los hechos también demuestran la incapacidad de la Unión Europea (UE) de poder desplazar a EE.UU. como centro del sistema. Esta última carece de una base política que le permita una estrategia común y el apoyo que brinda a las posiciones estadounidenses frente a Rusia, indican que los principales centros de poder europeos reconocen la hegemonía de los estadounidenses.

Esto no significa que esta hegemonía sea absoluta. Los efectos de la crisis financiera del 2008 aun no están resueltos y por esta razón la marcha de la economía de los EE.UU. sigue una evolución errática. Lo anterior se expresa en la volatilidad del dólar y en la política de la Reserva Federal (FED, por sus siglas e inglés) de mantener las tasas de interés en cero desde hace casi una década.

Y es que a pesar del interés de la FED de elevar la tasa de interés, no ha podido ejecutar esa medida debido a los temores de que esto elevaría la cotización del dólar en los mercados internacionales y podría provocar tendencias deflacionarias

A pesar de los problemas que enfrenta la economía y política mundial de EE.UU., este país en el corto y mediano plazo seguirá siendo la principal potencia mundial, pues ningún país o bloque de países está interesado en desplazarlo de esta posicion en este momento histórico.    

Miguel Ramos
Economista

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