La historia detrás de un peregrino

La historia detrás de un peregrino
En está edición Capital Financiero les cuenta algunas de las historias de estos peregrinos| Cortesía

Con el inicio de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) son muchos los visitantes que caminan por las calles de Panamá, cada uno con la bandera de su país de origen y cuya motivación principal es ver al Papa Francisco, aunque hay otros que han venido para ayudar a los demás e incluso pasar tiempo en familia.

En esta entrega, ElCapitalFinanciero.com les cuenta algunas de las historias de estos peregrinos, además de datos curiosos sobre su viaje.

Una bienvenida muy familiar

Marcela y Jesús son de México; mientras que Walter y María Esther llegaron de Nicaragua. No se conocían hasta que llegaron a Panamá; ellos pertenecen al movimiento “Lío en la red”.

Este grupo mantendrá un stand de atención en el Parque de la Juventud (Parque Recreacional Omar). que busca concientizar sobre el derecho a la vida desde la concepción.

Opinan que el panameño es una persona muy familiar y hospitalaria, aunque reconocen que lo único que les ha costado es adaptarse al clima, que es muy parecido al de la JMJ de Río de Janeiro, Brasil en 2011, señaló Walter.

Sin embargo, para estos jóvenes esta JMJ es diferente ya que vienen como misioneros.

Su movimiento digital lo conforman entre 15 a 20 páginas de Facebook, todas católicas, cada una tiene entre 100 mil a 1 millón de seguidores.

El contenido de este grupo de páginas se basa en defender la dignidad de la persona humana, la sana sexualidad y la evangelización digital.

En tanto, desde Argentina llegó la familia Aguilar que está conformada por 8 integrantes,. Sin embargo, de este país vino una delegación de 25 personas.

Es la primera vez que participan en una JMJ, ya que intentaron asistir  a la JMJ de Río de Janeiro, en Brasil, pero lamentablemente fueron estafados, situación que los obligó a regresar a su país.

Para ellos Panamá es la revancha.

Esperan que sus hijos puedan ver al Papa Francisco y vivir la misma experiencia que tuvo Silvia (madre) cuando asistió a la JMJ de Buenos Aires, Argentina en el año 1987.

Según Jorge (padre) cada JMJ es diferente y con la de este año tienen muchas expectativas. Cuentan que sus preparativos comenzaron desde que se enteraron que Panamá sería la sede.

De izquierda a derecha: Walter y María Esther (Nicaragua) – Marcela y Jesús (México).

Económicamente hablando

Algo que tienen en común estos peregrinos es que no vienen con la misma cantidad de dinero. Aunque, en general, comentaron que el “Kit Peregrino” (ofrecido dentro de los paquetes de peregrinaje de esta jornada) ha sido de gran ayuda.

En el caso de los jóvenes de “Lío en la red”, vinieron por medio de patrocinios gracias a la organización Red Familia.

Sin embargo, Walter (Nicaragua) comentó que debido a la situación de su país realizó con mucho  actividades pro-JMJ que le permitieron venir a Panamá.

Walter trajo entre $300 y $500, dinero destinado al stand dentro del Parque de la Juventud.

Mientras que María Esther (Nicaragua) explicó que pagó una parte de sus gastos con su propio dinero. Estima que trajo $350 en efectivo y, además, $800 en tarjeta de crédito.

Manifestó que lo más costoso fue el pasaje de avión cuyo precio osciló alrededor de $800.

Los peregrinos de Nicaragua comentaron que al momento de entrar al país, el Servicio Nacional de Migración, no les solicitó un mínimo de dinero en efectivo, ya que presentaron cartas de “Aval del Peregrino”.

En tanto, Jesús (México), quien vino en parte patrocinado, agregó que trajo entre 5,000 a 10,000 pesos mexicanos ($260 – $521) para sus gastos, sumando un total entre dinero propio y patrocinio de 30,000 pesos ($1,565) aproximadamente.

En el caso de la familia argentina, realizaron un primer viaje desde Salta hacia Bolivia y de ahí un segundo vuelo directo a Panamá.

Esta familia comentó que cada boleto de avión costó un aproximado de $800 y que para los gastos personales cada uno trajo $1,000.

Su planificación inicial era pernoctar durante la JMJ en la casa de acogida asignada y al final del evento hospedarse en un hotel, ya que también tienen interés de pasear.

Sin embargo, al llegar a Panamá, decidieron quedarse una semana más en la casa de la familia de acogida para ahorrar y destinar el dinero para hacer turismo interno, comprar souvenirs y degustar de la gastronomía panameña.

Familias de acogida

Son muchas las familias que han decidido acoger a los peregrinos en sus casas, ejemplos de ello son Linette Sánchez e Hilda Urrutia, quienes están hospedando a ocho personas y tres personas, respectivamente.

Ambas manifestaron que decidieron acoger a los visitantes porque “sintieron el llamado del Señor como buenas católicas”.

“El ser familia de acogida es algo totalmente nuevo para nosotros y no sabemos que pueda pasar. Sin embargo, nos han preparado bien para eso con distintas charlas y reuniones en las parroquias”, manifestaron las damas.

Explicaron a ElCapitalFinanciero.com que cada parroquia realizaba algunos estudios en las casas de familia para poder dar el recibimiento de los visitantes.

“Para recibir a los peregrinos nos preguntaron si estábamos dispuestos y, además, entraban a ver cómo estaba la casa y cuántas habitaciones había y así te decían cuántas personas podías albergar. También veían el poder adquisitivo de la familia”, detalló Sánchez.

En cuanto al desabastecimiento de alimentos y productos básicos, ninguna de las dos siente que esto ha ocurrido o tampoco creen que esto pasará durante la semana que se desarrolla la JMJ.

En el caso de la Hilda, sus peregrinos son de Polonia y además, hablan inglés. Aunque confesó que no maneja ninguno de los dos idiomas, aseguró que no ha sido un obstáculo porque se han comunicado mediante señas.

Juan C. Mariñas
Especial para Capital Financiero

 

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