La inflación

La inflación

La campaña que actualmente realizan ciertas entidades gubernamentales, en la que sus funcionarios asisten a programas, tanto televisivos como radiales, con el fin de instruir a la audiencia, específicamente a las amas de casa, acerca de la manera de elaborar cada quincena una lista de productos indispensables que se vayan a adquirir en los supermercados y así lograr un mejor control del presupuesto familiar, más parece una utopía que una realidad.
Estos funcionarios incluso afirman que siguiendo estas recomendaciones al pie de la letra se obtendría un ahorro mensual de dinero el cual redundaría en beneficio del núcleo familiar; nada más alejado de la realidad, pues ésta sería una excelente idea si se aplicara en un país donde los habitantes no estuvieran sometidos diariamente a un constante bombardeo de publicidad engañosa.
Sobre este particular nos remitimos al libro La Globalización, de  Zygmunt Bauman, quien hace un análisis de cómo se utiliza mucha publicidad engañosa cuando cita: Para aumentar la capacidad de consumo, jamás se debe dar descanso al consumidor hay que mantenerlo despierto y alerta, exponerlo constantemente a nuevas tentaciones para que permanezca en un estado de excitación perpetua; y más aún, de constante suspicacia y de insatisfacción permanente. A lo antes señalado hay que agregar que la inflación también golpea al consumidor, en Panamá no es de cero, crece a diario lentamente, con un efecto multiplicador espantoso y demoledor para el bolsillo.  En nuestro país esta inflación en los últimos años, ha mermado considerablemente la capacidad de compra de la clase media y de la asalariada.
Tal parece que estos funcionarios no revisan los boletines mensuales que emite la Contraloría General de la República, como  el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En enero del 2011, el IPC al comparado con el de enero del 2010, tuvo un  incremento porcentual  de 4,80%;  el incremento porcentual de abril del 2011con abril de 2010 aumentó en 6,41%. En forma acumulada la inflación en los doce meses del año pasado tuvo un crecimiento de 5%, incrementándose porcentualmente en 4%. Estos indicadores hacen ver a todas luces que el poder de compra del ciudadano se vea afectado cuando acude a un supermercado; por más ofertas que se promuevan, las góndolas del mismo estarán repletas de productos que difícilmente  puede adquirir el consumidor por falta de activo líquido.
Haciendo un análisis de la cesta de alimentos en la actualidad, observamos que en enero de 2010, según el Ministerio de Economía y Finanzas su valor fue de $271,00, en enero del 2011 se elevó a $284,42,en febrero  aumentó a $285,77 y en el mes de marzo llegó a $288,34; al comparar esta última cifra con enero del 2010, su variación porcentual fue de 6,40%; lo que a decir verdad, querámoslo o no, afecta el poder de compra del consumidor. A esto hay que agregar el desembolso constante que tiene que hacer  el ciudadano para el pago de la electricidad y el transporte.
Por más paliativos que trate de promover el actual gobierno con las denominadas: Ferias Compitas o con su nueva versión Jumbo Ferias, éstas no son el antídoto para frenar el crecimiento de la inflación. La libre oferta y demanda, que se ha predicado, la cual abarataría los precios de muchos productos, promovida por los cuatro últimos gobiernos,  ha sido para el consumidor una broma de mal gusto.

De igual manera, el consumidor observa la desproporción de precios existente en muchos productos importados, los que cuando pagaban aranceles estaban al alcance del consumidor y cuando a los mismos se les favoreció con las exoneraciones de aranceles por estar amparados en Tratados Bilaterales o de Promoción Comercial,  el precio de los mismos ha limitado su adquisición. Este es el caso de las frutas importadas, y de algunos enlatados.
¿En qué se ha beneficiado el consumidor con el Laissez faire económico predicado por nuestros gobernantes? Sencillamente en nada.
Esta situación es todavía más alarmante cuando otras cifras dadas por la Contraloría General de la República, según la encuesta de hogares del 2010, de un universo de 850.457 viviendas empadronadas, donde solamente estaba laborando un solo miembro de las mismas; la pregunta obligatoria a realizarse sería ¿Qué porcentaje de ese universo devenga salario mínimo?, de seguro que esas personas que ganan lo mínimo para la subsistencia, si almuerzan no desayunan ni cenan y, si cenan no desayunan ni almuerzan. El poder de compra de los que devengan un salario mínimo de $357,00 en el mes de abril del 2011,  es de solamente $265,43 para compensar los efectos inflacionarios debe  ganar $480,17.La única alternativa para controlar la inflación es controlando estrictamente los precios de los productos de primera necesidad. ¡Ojala que se actué lo más pronto posible!

René de Gracia
Analista

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