La lista de paraísos fiscales de la UE es una farsa

La lista de paraísos fiscales de la UE es una farsa

El título de este escrito lo obtuve de la cuenta de Twitter del economista danés Rasmus Corlin Christensen, de la Escuela de Negocios de Copenhague, quien el 17 de febrero de 2021 escribió: “La lista de paraísos fiscales de la UE es una farsa. Así de simple. La UE ha progresado mucho en temas de fiscalidad en la última década, pero las listas son un retroceso.”

La lista de críticos, cada vez mayor, al sistema de listas de discriminatorias que utiliza la Unión Europea (UE) está compuesta por un grupo que incluye economistas europeos y norteamericanos, diputados al Parlamento Europeo y organizaciones internacionales especializadas en temas fiscales.

La molestia del danés Corlin Christensen se debe a que se ha filtrado que en la próxima lista de paraísos fiscales se incluirá a Dominica (tuve que buscarla en el mapa), otra isla diminuta del Caribe, pero no se listará a Turquía a pesar de que este se ha negado al intercambio de información fiscal con los miembros de la UE.

El eurodiputado holandés Paul Tang, crítico acérrimo de la hipocresía europea y de la falta de transparencia en las listas discriminatorias, afirma que Turquía no será incluida por motivos políticos. Para mí sorpresa, el siempre atinado Tang no descubrió nada nuevo.

Los motivos por los que Malta, Chipre, Luxemburgo, Irlanda y Países Bajos no están incluidos en las listas europeas son, y siempre han sido, políticos.

El día 15 de febrero de 2021, Chiara Putaturo -Asesora de Políticas Fiscales e Inequidad de la UE para la ONG Oxfam- emitía una nota de prensa donde acotaba: “La UE debe mirar lo que pasa en su patio-países europeos están actuando como paraísos fiscales. La UE debe ampliar su definición de prácticas fiscales perniciosas, crear una serie de indicadores y filtrar correctamente a los países europeos.”

Un análisis de Oxfam de 2021 encontró que:

(i) En 2019, 5 miembros de la UE: Chipre, Irlanda, Luxemburgo, Malta y Países Bajos mantenían los indicadores económicos típicos de un paraíso fiscal (altos niveles de Inversión Extranjera Directa, pagos exagerados de regalías sobre propiedad intelectual, intereses y dividendos).

(ii) En 2019, Luxemburgo recibió capitales designados bajo Inversión Extranjera Directa (IED) entre 67 y 100 veces su Producto Interno Bruto (PIB). Hoy, debido a sus dudosas prácticas fiscales, este país se encuentra en el medio del escándalo OpenLux (que los diarios locales se niegan a publicar, en particular uno de ellos, con la misma prominencia que usó para los mal llamados “Panamá Papers”).

Oxfam, ya en un informe de marzo de 2019 titulado “Off the hook”, informaba que: “…más allá de los tecnicismos, los aspectos políticos detrás de las listas discriminatorias son fuertes y algunos países son, sencillamente, demasiado poderosos para ser incluidos. Los ejemplos más claros son los Estados Unidos (EE.UU.) y Suiza. Adicionalmente, hay un número de paraísos fiscales dentro de la UE, pero la propia UE ha decidido solo filtrar a las naciones fuera de sus fronteras, omitiendo a los peores paraísos fiscales del mundo en su evaluación.

Para ser creíble, la UE debe poner su casa en orden”. De acuerdo con el análisis de dicha organización, al menos cinco países de la UE deberían estar en las listas de paraísos fiscales: Chipre, Luxemburgo, Irlanda, Malta y Países Bajos.

En fin, huelgan los críticos, los escritos, la información y la documentación que desnuda a la UE en su afán de culpar a todo el mundo por la evasión fiscal -de sus contribuyentes- menos a los países poderosos y a los miembros de su organización.

Presumo que listar a sus miembros interferiría con la armonía necesaria, en la burocracia bruselense, para seguir tomando vinos, comiendo quesos y hablando babosadas -a expensas de los contribuyentes- de lo que el mundo debe hacer mientras las economías europeas siguen desplomándose y los pobres se vuelven más pobres.

Con el fin de evitar que siga el acoso a nuestra plataforma de servicios legales, a nuestro centro bancario y seguir propagando el mito de que somos un país lleno de maleantes, lo que debe hacer el gobierno es aplicar la retorsión a nuestros mayores detractores y a los países europeos que más licitan obras en Panamá hasta tanto verifiquen sus criterios para denominar un paraíso fiscal y estén dispuestos a incluir a sus miembros y a los países poderosos.

Eso es el level playing field a que aspiramos. ¿A quién, aparte de los nouveau riche, le va a importar si no llegan los vinos franceses a Panamá?, ¿Es tan grave no tener aceite de oliva español en la despensa? Nuestro gobierno debe unirse a los demás países del Caribe y “rifárselas” (ahora sí presidente Cortizo) cantándole sus cuatro verdades a los miembros de la UE. ¿Qué más podemos perder como nación si ya solo nos quedan dos gotas de dignidad?

Misonius Rufus
Abogados y analista internacional

 

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