La necesidad de una mayor calidad educativa

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Hace tiempo que nuestro país reclama un proceso de redefinición de objetivos y políticas en materia educativa, a fin de acceder al nivel de consideración deseable que supo alcanzar en el pasado.

El doctor Eric Hanushek, personalidad prestigiosa en el campo de la economía de la educación, estuvo presente en nuestro país hace algunos días invitado por la Organización No Gubernamental (ONG) Educar 2050, organizadora de la campaña Yo voto a educación. Miembro del Banco Mundial y profesor de la Universidad de Stanford, California, Hanushek expuso en Buenos Aires conceptos valiosos para el desarrollo de la enseñanza.

Es oportuno comenzar por citar algunos antecedentes del Banco Mundial con relación a cuestiones educativas a poco de su creación, en 1945. Así, en 1960, alentó proyectos de construcción de escuelas, laboratorios, talleres y bibliotecas. Luego, reveló su interés por las políticas educativas y por proyectos condensados en un menú corto, que se fue ampliando, y en el financiamiento educativo de los países en desarrollo (1986), a los que aconsejaba, en un principio, concentrar la inversión pública en el nivel primario y en el fomento de la privatización del nivel superior.

El menú corto se afirmó en 1995 mediante un documento que recomendaba la descentralización educativa, la autonomía de algunos centros y la medición de los resultados que se iban logrando.

En 1999, se promovió una estrategia del sector que fomentara la calidad educativa para todos, a fin de corregir las grandes desigualdades, una escuela innovadora para la infancia, la evaluación curricular, la descentralización y el fomento de la inversión privada. En 2005 se actualizó esa estrategia y se estimuló la contribución de las universidades en la economía del conocimiento.

En 2011, luego de consultar el pensamiento de 53 países, se publicó Estrategia 2020, continuidad programática del pensamiento del Banco, que incluye los temas del sistema educativo, los resultados del aprendizaje, la evaluación nacional e internacional, el rol del sector privado y el papel de la educación para reducir la pobreza.

En el curso de una entrevista realizada con La Nación, Hanushek, que proyectó y dirigió el último documento Estrategia 2020, resumió así su pensamiento: El gran objetivo es que todos los alumnos reciban una enseñanza de calidad. Cuando eso no ocurre y la enseñanza es deficitaria, el daño lo sufren los alumnos. Por eso es indispensable rendir cuentas del proceso educativo, evaluar al alumnado y publicar los resultados. Los chicos rinden de distinto modo, pero se ha observado, a través de las pruebas de evaluación PISA, una relación precisa entre las habilidades de las personas y el crecimiento económico.

Para Hanushek, la preocupación por la calidad educativa es fundamental. Hay que invertir para lograrlo, ya que no basta con extender los años de estudio si no hay preocupación por la calidad. En esta falla han incurrido países de América latina como el nuestro. Es un error expandir escuelas sin encarar primero el problema de la calidad.

También hay que evaluar el desempeño de los docentes y usar esa información para tomar decisiones mejores con respecto al personal, ya sea recompensando a los que son buenos y no a quienes perjudican el aprendizaje de los chicos. Bastaría con reemplazar entre el 4% y el 6% de los malos maestros (si la distribución es en el país como la observada en Estados Unidos (EE.UU.)) para que la educación mejorara y conduzca a un crecimiento económico que triplicara el actual Producto Bruto Interno (PBI).

Indudablemente, hay mucho para analizar y tomar en cuenta en las sabias palabras de este hombre preocupado por la educación. 

Editorial del diario La Nación de Buenos Aires, Argentina, del viernes 23 de octubre de 2015.

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