La Senacyt realizó el conversatorio “25 años de investigación sobre el águila harpía”

La Senacyt realizó el conversatorio “25 años de investigación sobre el águila harpía”
Durante el conversatorio se hizo un recuento de los inicios de la investigación del Ave Nacional de Panamá.| Cortesía

La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) realizó el conversatorio “25 años de investigación sobre el águila harpía, lo que hemos aprendido”, en el cual participaron tres pioneros en la conservación de esta especie, la bióloga Karla Aparicio, la doctora Indra Candanedo y el doctor Eduardo Álvarez Cordero.

Durante el conversatorio se hizo un recuento de los inicios de la investigación del Ave Nacional de Panamá, los avances logrados y los retos que enfrentan los investigadores, quienes aplican un modelo de conservación que han desarrollado a lo largo de su larga trayectoria de cooperación internacional, localmente y en otros entornos de las Américas.

“Fue importante la visión y la mística de la doctora Indra Candanedo, hace 25 años, de traer a Panamá el programa de campo que se había iniciado en Venezuela”, destacó la Magíster Aparicio, quien, desde la década de 1990, ha trampeado, marcado y monitoreado a distintos ejemplares del águila harpía, utilizando anillos, telemetría y, más recientemente, drones y cámaras en los nidos de harpías y del águila crestada.

La bióloga panameña ha dedicado grandes esfuerzos a la educación ambiental, especialmente en las escuelas y en comunidades indígenas y rurales que habitan cerca de los bosques. Actualmente, continúa generando valiosa información científica sobre los hábitos y comportamiento de las rapaces, en compañía de su equipo y, ahora, bajo el paraguas de la Fundación Naturaleza y Ciencia 507, la cual preside.

Por su parte, el doctor Eduardo Álvarez Cordero, venezolano de nacimiento y residente en los Estados Unidos (EU), contó su experiencia en Venezuela y Panamá. Graduado de zootecnista, realizó estudios ambientales en los proyectos hidroeléctricos del Río Caroni en Venezuela.  Allí estudió la fauna de vertebrados de la Región Guayana, y por primera vez, en 1985, se encontró con el águila harpía.  En 1988 se trasladó a EU e hizo un doctorado en la Universidad de Florida.

Su investigación sobre la biología y conservación del águila harpía en Venezuela y Panamá fue auspiciada por la organización The Peregrine Fund. Posteriormente, Álvarez y su equipo fundaron la oenegé Earthmatters.org.

Las tres exposiciones abordaron la necesidad de fomentar estudios de largo plazo sobre especies paraguas, como el águila harpía, y los desafíos que enfrentan. La falta de financiamiento sostenido empuja a los investigadores a buscar fuentes ingeniosas de financiamiento y a establecer redes de intercambio de información con otros científicos que laboran en campo y con expertos locales de las comunidades donde habita esta extraordinaria ave rapaz.

En este sentido, se resaltó la necesidad imperiosa de implementar programas de educación ambiental cuando hay comunidades cerca de los nidos y promover programas de ecoturismo controlado como fuente de pequeños ingresos para las comunidades.

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