La sintaxis en el mundo laboral

Business meeting in the office

En los últimos años, muchas empresas que han incursionado en mercados populares han salido con las tablas en la cabeza, dicen los profesores de Cornell University, Erik Simanis y Duncan Duke, en su artículo Ganancias en el fondo de la pirámide (Harvard Business Review, Octubre 2014), sorprendidas en sus intenciones por la debilidad de la demanda y las dificultades logísticas que empujan sus costos hacia arriba y sus ventas hacia abajo.

Por lo general, casi todos inicialmente pensamos de manera predeterminada que una vez culminados nuestros estudios en la carrera que decidamos escoger, tendremos el conocimiento suficiente para poder operar y trabajar con fluidez dentro de nuestro campo. Esto se debe a que relacionamos de manera equívoca los conceptos de la teoría y la práctica. Debemos aprender a discernir la teoría como la enseñanza y la práctica como el aprendizaje, esto es clave para el crecimiento como profesional en el ámbito laboral.

Asumimos la teoría como el aprendizaje y sin importar todos los conocimientos que uno pueda haber adquirido previamente, los mismos no son tan simples de forjar en la práctica como uno ingenuamente tiende a pensar. Al momento de ejecutar debemos proceder con cautela, el profesional no se deja guiar por impulsos o emociones; hay que actuar de manera deliberada y con un grado de tacto infalible; he ahí la gran importancia de la sintaxis en el mundo laboral.

¿Por qué abordar el tema de la sintaxis? Es simple, uno elige la carrera que decide emprender teniendo la falsa concepción de que uno sólo necesita nutrirse de información referente a su campo y algo de sentido común, claro está. No obstante, aunque uno no vaya a introducirse en el mundo de los idiomas, la lingüística o la literatura, es de vasta importancia manejar la sintaxis, o mejor dicho, la manera en la que nos expresamos.

Debemos escoger nuestras palabras con elocuencia, esto ayudará a proyectarnos de manera indicada, no sólo eso, sino también cautivar y conservar la atención del oyente. No me refiero a dar un discurso, aunque ése aparente ser mi propósito; me refiero al día a día, a una conversación casual en la oficina, ya sea con un cliente, un colaborador, un proveedor o tus mismos superiores. La manera en la que elegimos nuestras palabras y nos comunicamos crea una cierta percepción de uno mismo ante los demás, consecuentemente te podrá llevar a sobresalir distintivamente.

Para lograr esto debemos tener en mente que el elemento principal es la coherencia. Partiendo de ahí debemos mantenerla hasta la última palabra que concluirá nuestro argumento. No suena tan complicado pero recordemos, en la práctica podemos naufragar en nuestros pensamientos y no trasmitir nuestro mensaje de manera adecuada. Por lo que debemos mantener una secuencia, hacer de nuestras palabras una cadena, que una lleve a la otra y vayan todas de la mano sosteniendo el orden de nuestros argumentos y encaminando al oyente de manera ecuánime hacia lo que deseamos transmitir de manera completa; de principio a fin.

De este modo, la sintaxis nos ayuda a implementar el idioma del modo más eficaz posible para comunicarnos con los demás, pero aun así, aunque se cumpla con ese criterio y mantenga la coherencia de principio a fin, hace falta otro de los factores más importantes y la clave para dejar una huella al final de cada tertulia ocasional; el tacto. Uno debe saber mantener un balance en toda situación, que la comunicación tenga un tono recíproco. En la práctica verás que no se puede transmitir la misma idea de la misma manera a todos por igual, debes saber amoldarla a cada caso o persona en específico. Una vez se cumpla con estos componentes esenciales, podremos avanzar al perfeccionamiento de nuestras técnicas aplicando versatilidad; esto nos ayuda a no sonar tan monótonos o repetitivos. Primeramente, no podemos cargar con muletillas evidentes y palpables; esto es una clara constancia de inseguridad lo cual puede ser percibida como falta de manejo del tema, aunque en realidad sea por otras circunstancias. Por otro lado, debemos también expandir nuestros horizontes, debemos contar con un vocabulario extenso y no limitarnos a las mismas terminaciones de manera reiterada.

Adentrémonos un poco más en la práctica. Actualmente vivimos rodeados de tecnología, algo que se ha venido propagando exponencialmente en este último milenio; por lo que cualquier cargo ostentoso en cualquier profesión, rama o campo te exigirá la capacidad de comunicarte por correo electrónico y manejar las plataformas básicas (Word, Excel, Power Point, Outlook, Publisher). Mucha de la documentación que se maneja en grandes empresas son derivadas de modelos preestablecidos, lo cual por motivos de optimización, nos agilizará el proceso de redactar el mismo. También contamos con herramientas como la autocorrección, que sin duda alguna exceptúa a muchos de exponer su significante falta de manejo del idioma. Sí, la tecnología podrá jugar una carta a nuestro favor pero no jugará la mano entera por su cuenta. Digamos que es tu primer día en una gran empresa multinacional. Como primera asignación, te tocará comunicarte con algunos clientes actuales de la empresa y hacerles saber que tú estarás a cargo de sus temas. ¿En algún momento de la carrera te enseñaron a redactar un correo de manera profesional? Difícil de creer. ¿Cómo comienzas? ¿Qué les dices? Esto es un simple ejemplo ya que te podrás tomar el tiempo para hacerlo y no tienes la presión de tener a la persona de frente, pero de igual modo, la manera en que redactas el mensaje es vital para hacer sentir al cliente que está en buenas manos. De principio a fin el cliente debe sentir lo que previamente mencione, el tacto. Abrir con un mensaje y un saludo de cortesía, mostrar interés y hacerle saber que te importa su bienestar, proseguir con amabilidad y ponerte a su servicio, terminando con una calurosa despedida. Es indispensable que el mensaje proyecte confianza y seguridad.

Quise implementar empresa multinacional con un pequeño propósito en el ejemplo anterior. Panamá es un país en crecimiento y con muchísimos clientes del extranjero que tienen inversiones notables en nuestro país. Si no podemos manejar la sintaxis en nuestro propio idioma, ¿cómo haremos cuando tengamos que dirigirnos a un cliente o proveedor en otro idioma? Tengamos en cuenta que si le estamos supervisando fondos o inversiones a un cliente que es de otro país, será de mayor importancia mantener su interés con nosotros pero al igual será con un grado de mayor desconfianza por parte de él debido al desconocimiento que pueda tener de nuestras leyes y modo de operar en nuestro país; por lo cual se requiere de más esfuerzo y empeño para mantener su confianza. 

Aunque sepamos hablar y escribir el idioma, no significa que sabemos manejarlo, y eso es lo que debemos aprender, a manejarlo a nuestro favor; hasta que se convierta en hábito y sea parte de nosotros. Es un rasgo imprescindible que debe haber en el profesional, que el mismo se pueda comunicar con fluidez y facilidad, que se pueda notar significativamente el dominio que tiene sobre el idioma y sobre la proyección de sus ideas y conocimiento. Podrá sonar fácil, podrás pensar que tú puedes implementar este artículo a tu manera de expresarte de ahora en adelante, pero recuerda, ésta sólo es la teoría, la perfección se logra en la práctica.    

Felipe Alberto Arias
Owens & Watson
Abogado asociado

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