La zona euro mejora a pesar del bache suave de EE.UU. y China

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La actual deceleración de Estados Unidos (EE.UU.) se debe sobre todo a dos factores particulares. Por segundo año consecutivo, en EE.UU. los datos económicos del primer trimestre han sido decepcionantes. Pero esperamos que, al igual que en 2014, en el que el crecimiento de los siguientes trimestres protagonizó un impresionante repunte, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense en 2015 se dinamice a lo largo del año.

El factor más importante para ello será el consumo, mientras que los reducidos intereses hipotecarios y las sólidas condiciones del mercado laboral van a propiciar un nuevo fortalecimiento de la actividad de construcción de viviendas y del mercado inmobiliario en general.

De las principales variables que influyen en las decisiones de la Reserva Federal (FED, por sus siglas en inglés) sobre la política monetaria, la continuidad de la recuperación del mercado laboral sigue siendo la más importante. El despertar del empleo afecta a la inflación, no solo por el aumento de los salarios y costes, sino también por el incremento de los ingresos de los hogares y, por consiguiente, de la demanda interna, lo que potencialmente elevaría el poder adquisitivo de las empresas. Puesto que consideramos que el mercado laboral va a seguir mejorando, entendemos que la FED probablemente eleve las tasas oficiales en septiembre de 2015. Para entonces, habrá quedado atrás la mayor parte de la bajada de la inflación general derivada del descenso de los precios de la energía, lo que convencerá más a la FED de que la inflación vuelve a estar en buena dirección para alcanzar su objetivo del 2%.

Desaceleración del crecimiento en China propiciará bajadas de tasas

Los datos publicados por China han suscitado preocupación sobre la situación de esta economía en los últimos meses: El PIB del primer trimestre ha bajado al 7,0% interanual lo cual, junto con otros datos publicados que han sido inferiores a lo previsto, ha dado lugar a una nueva relajación de la política monetaria y de la regulación del sector inmobiliario. A corto plazo, es probable que las cifras de actividad se mantengan apagadas, como indican las encuestas empresariales del mes de abril. Por ello, esperamos que el Banco Popular de China anuncie nuevas bajadas de las tasas de interés, a pesar del reciente recorte del coeficiente de reserva obligatorio, practicado el 19 de abril. También parece probable que las autoridades fiscales y reguladoras adopten medidas de apoyo. La combinación de estos impulsos debería, en nuestra opinión, propiciar una estabilización del crecimiento en la segunda mitad de 2015. En otros grandes mercados emergentes, la situación muestra signos de estabilización. Así queda patente, por ejemplo, en los datos de Rusia, donde el aumento de los precios del petróleo y la revalorización del rublo de las últimas semanas deberían servir de base para nuevas bajadas de las tasas de interés. La economía brasileña se beneficia de factores similares, aunque el banco central del país posiblemente tendrá que seguir endureciendo la política monetaria.

Mejora de la situación interna en la zona euro

A pesar de que los datos de EE.UU. y los mercados emergentes han sido inferiores a lo esperado, la recuperación económica de la zona euro parece seguir ampliándose. Los resultados de las encuestas entre empresas y consumidores empeoraron un poco en abril, pero las de estos últimos se mantienen cerca de los máximos registrados a mediados de 2007. Esta perspectiva optimista queda patente también en los datos relacionados con el consumo, como las ventas al por menor y las matriculaciones de vehículos. A pesar de la mejoría de los datos, el Banco Central Europeo (BCE) se esfuerza por dejar clara su convicción de proseguir con su actual programa de compra de activos, con toda probabilidad, hasta septiembre de 2016, como mínimo. Esta manifestación es importante, pues fomenta la confianza de los mercados financieros y las empresas en que la política monetaria de este supervisor, antes bastante estricto, seguirá siendo expansionista aunque los datos económicos sigan mejorando.

La economía japonesa progresa con lentitud

En Japón, los datos económicos siguen siendo bastante pobres, y las encuestas empresariales más recientes apuntan a que la actividad volverá a reducirse en abril. Puesto que la tasa de inflación general (excluido el efecto de la subida de impuestos en abril de 2014) sigue muy lejos del objetivo del 2% marcado por el Banco de Japón, creemos que finalmente tendrá que seguir relajando su política monetaria, posiblemente hacia mediados de año.    

Björn Eberhardt
Head of Global Macro Research
Credit Suisse Bank

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