Las Bahamas sale de la lista del Gafi

Las Bahamas sale de la lista del Gafi
El lector debe entender que algunos países latinoamericanos que forman parte de Gafilat tienen animadversión por PanamáPixabay

No me sorprende que un país tan pequeño como Las Bahamas, un competidor de Panamá en servicios legales y financieros, haya salido antes que nosotros de la lista discriminatoria del Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi) y que ahora esté enfocado en salir de la lista de la Unión Europea (UE).

Ambas listas señalan a países cuyas políticas de prevención de lavado no cumplen con el mínimo exigido por los países europeos.

Mientras nuestro gobierno se dedicó a crear una nueva dirección que coordinará los esfuerzos para salir de todas las listas discriminatorias en que estamos incluidos, este dejó de:

I Poner a funcionar el registro privado de beneficiarios finales y pasar una nueva ley de registros contables.

II Realizar una revisión con el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Gafilat) aunque fuera virtual.

III Hacer un esfuerzo diplomático agresivo para lograr un entendimiento con los países de la región -reunidos bajo Gafilat- que nos atacan sin piedad ya que confunden el tema fiscal con el de lavado de activos.

El lector debe entender que algunos países latinoamericanos que forman parte de Gafilat tienen animadversión por Panamá, porque nos consideran un “paraíso fiscal” para sus contribuyentes que, sépase, deciden voluntariamente evadir impuestos.

Esos países se deben preguntar por qué sus habitantes no sienten que pagar impuestos es su deber ciudadano antes de tirar piedras.

Esos países deben señalar a los Estados Unidos (EE.UU.) como el mayor “paraíso fiscal” del mundo y el mayor receptor de fondos producto de la evasión de sus ciudadanos.

Que los países latinoamericanos como Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras, México y Perú, que forman parte del Gafilat, nos acusen de no cumplir con las medidas básicas necesarias para prevenir el lavado de dinero es un mal chiste.

No entiendo cómo pueden separar intelectualmente la producción de droga en sus países del lavado de activos en sus economías.

Los vecinos colombianos producen 70% de la cocaína del mundo y los mexicanos, que se superan con creces cada año, ya producen Fentanilo, una droga 50 veces más potente que la heroína.

Esos países latinoamericanos son unos descarados, los europeos son unos hipócritas y al Gobierno panameño le falta manejo para decirle la verdad a los embajadores de dichos países y a los representantes de los organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), Gafi y la UE que quieren acabar con nuestra plataforma de servicios y se pasean alegremente por nuestro país.

¿Sabía usted que Países Bajos (antes “Holanda”) no sólo es un “paraíso fiscal” en Europa sino además uno de los mayores productores de drogas del mundo?

Claro, no los acusan ni listan en ningún lado porque son blancos, de ojos azules y sus drogas son de valor agregado, es decir, son sintéticas. La metanfetamina conocida como éxtasis, entre otras, se está convirtiendo en un producto de exportación muy importante para lo que a todas luces es un país que está fuera de control.

Cito a la asociación de policías holandesa Noodkreet Recherche:  “Los Países Bajos reúne muchas características de un ‘narcoestado’. Los investigadores ven que los pequeños delincuentes se convierten en empresarios multimillonarios que se instalan en la industria hotelera, el mercado inmobiliario, las agencias de viaje” (Imane Rachidi, El Heraldo, 19 de agosto de 2020).

Si le sumamos que la banca de Países Bajos no es ajena a lavar copiosas cantidades de dinero (huelgan los casos de ING, Amro Bank, etc.), vemos otro ejemplo de un país europeo sin ninguna moral para atacar a Panamá.

Así las cosas, mientras la pandemia de coronavirus (COVID-19) acaba con nuestra economía, pronosticamos que Panamá seguirá acogiendo las exigencias absurdas de la UE y el Gafi en temas de lavado de dinero hasta que acaben con ese sector de la economía y nuestro centro bancario quede sin corresponsales.

Que Las Bahamas logre lo que Panamá no ha podido, y que este Gobierno prometió “en un año”, solo suma insulto a la herida.

Por Misonius Rufus
Abogado y analista internacional

 

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