Las bardas de Europa arden cada vez más

Las bardas de Europa arden cada vez más

Marianela Palacios R.

mpalacios@capital.com.pa

Dice el viejo refrán popular que cuando veas las bardas de tu vecino arder, pongas las tuyas en remojo. Y si bien es cierto que Europa y Estados Unidos no son vecinos nuestros, si un incendio prende en cualquiera de esas áreas claves de la economía global, las repercusiones serán planetarias, sobre todo en los sistemas financieros.

La fortaleza de los bancos de Panamá, afortunadamente, sigue contrastando fuerte con la crisis que afecta a sus pares de Norteamérica y especialmente del viejo continente, que no sólo tuvieron que ser asistidos en 2009 y 2010 por sus Gobiernos con rescates multimillonarios para evitar colapsos en los sistemas, sino que siguen dependiendo de papá Estado a estas alturas del partido, cuando se suponía ya superada esa etapa, y además los riesgos continúan en aumento y las agencias calificadoras han seguido  rebajando las notas de decenas de bancos en ambas regiones este año.

De hecho, la semana pasada, el Wall Street Journal informó que uno de los 20 bancos más importantes de Europa en términos de activos iba a ser desmantelado (el franco belga Dexia, S.A.), que Francia y Bélgica iban a tener que intervenir con una asistencia multimillonaria para evitar un problema mayor y la calificación de crédito de Italia fue rebajada de manera drástica (tres peldaños, hasta A2).

Según ese reporte, ejecutivos bancarios y funcionarios de los gobiernos de Francia y Bélgica trabajaban en un plan para dividir Dexia, un banco que depende más del mercado interbancario que cualquier otra gran institución europea.

Esa eventual división de Dexia aumentaría la ya pesada carga que pesa sobre los hombros de los gobiernos europeos que enfrentan el agravamiento de la crisis de la deuda soberana. Y elevaría los niveles de endeudamiento de Francia y Bélgica, países que hasta el momento se habían mantenido relativamente a salvo de las turbulencias en la zona euro.

Los temores de que esa crisis siga expandiéndose causaron una nueva ola de ventas en las bolsas. El martes pasado, por ejemplo, las acciones de la mayoría de los grandes bancos europeos cayeron varios puntos porcentuales.

Esperemos que los nuevos capítulos de esta novela financiera no afecten la solidez de la banca panameña ni el robusto crecimiento que experimenta el país. Hasta ahora, hemos salido ilesos. Dios quiera que todo permanezca así.

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