Las bicicletas encienden el debate en São Paulo

El Alcalde ha instalado rutas para ciclistas y carriles rápidos para buses

ALCALDE

Si  Fernando Haddad, el altamente impopular alcalde de São Paulo, estuviera al frente de San Francisco, Berlín u otra metrópolis vanguardista, podría ser considerado un visionario urbano.

Desde que asumió la alcaldía de la ciudad en 2013, Haddad ha ejercido presión para sacar adelante controvertidas medidas de reciclaje y respaldó planes de ofrecer vivienda y rehabilitación a la creciente población de indigentes y adictos de la ciudad.

Sin embargo, su esfuerzo más visible y progresista es un intento por convertir esta ciudad de 12 millones de habitantes, ahogada en tráfico vehicular, en una zona amistosa con las bicicletas y los buses y donde los autos privados sean tratados como pestilencia. Es la iniciativa más polarizante que ha lanzado el economista de 52 años y un punto que sus oponentes probablemente usarán en su contra si decide lanzarse a la reelección el próximo año.

Durante meses, el gobierno de Haddad ha instalado rutas para ciclistas y carriles rápidos para buses en vías antes dominadas por los vehículos privados. A menudo, el mandatario municipal es fotografiado pedaleando a lo largo de las ciclovías, algunas veces en traje, corbata y casco.

La iniciativa ha ganado en su mayor parte el apoyo del público. Pero ha enfurecido a algunos conductores que consideran al alcalde como un cuasi socialista entrometido que no está en sintonía con esta ciudad donde los autos son centrales.

Se espera que para fines de este año se completen cerca de 400 kilómetros de ciclovías, una de las cuales se extiende a lo largo de la principal avenida de São Paulo, la Paulista. El costo: 80 millones de reales, o $20 millones. El alcalde insiste en que el esfuerzo impulsará la economía local y mejorará la calidad de vida

São Paulo está haciendo lo que otras ciudades han hecho, como París, Nueva York, Londres, Bogotá, Buenos Aires, dijo Haddad durante una entrevista en su oficina.

Una ciudad es un lugar de producción de bienes, de política, de cultura, señaló. Cuanto más tiempo tenga la gente para dedicar a sus actividades principales, más productiva será. Así que el asunto de movilidad es importante.

En una ciudad donde tristemente escasean los espacios verdes, el alcalde ha experimentado con el cierre a los vehículos de la Avenida Paulista los domingos, una medida que ha encantado a los peatones, ciclistas y deportistas, pero ha enojado a algunos vecinos y comerciantes. La práctica ha sido común por casi dos décadas en ciudades como Bogotá.

El alcalde también ha considerado la demolición de una autopista elevada que atraviesa el centro de la ciudad, conocida como Minhocão (gran lombriz) y convertir parte de ella en un parque, como el High Line en Manhattan, aunque en sondeos la mayoría de los paulistas no aprueban la medida.

Estas iniciativas han llevado a algunos de los críticos de Haddad a caracterizar su gobierno con palabras como demagogo e imprudente, como lo puso en un un editorial el diario O Estado de S. Paulo. Los críticos sostienen que ha impuesto su agenda de transporte sin la participación adecuada del público, una acusación que el alcalde disputa. Otros consideran que las ciclovías son un lujo de baja prioridad en la ciudad frente a la creciente delincuencia, el desmoronamiento de las escuelas y la falta de presupuesto en los hospitales públicos.

Ya estamos en una crisis económica, y aumentar las dificultades para los negocios en esta región no es bueno para nadie, dijo  Marcel Solimeo, superintendente de la Cámara de Comercio de São Paulo.

Apodado Haddad Tranquilão por su actitud de perpetua calma, Haddad es miembro de una primera generación de brasileños de
ascendencia libanesa que tiene una maestría en economía y un doctorado en filosofía. En conversaciones habla de la bicicleta como un instrumento de transformación y de su deseo de humanizar São Paulo y hacerla más acogedora.

El alcalde culpa de sus bajos índices de aprobación, que rondan 20%, a una minoría aguda, pero influyente y a lo que caracterizó como una prensa conservadora y hostil. También se ha visto perjudicado por su asociación con la impopular presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y el Partido de los Trabajadores, que ha estado plagado de escándalos. Partidos rivales ya están alineando candidatos con miras a derrocarlo en las elecciones municipales del próximo año.

Aunque su mandato ha causado controversia en la mayor ciudad brasileña, las iniciativas de Haddad son admiradas en el extranjero por algunos expertos de transporte que han lidiado con problemas de tránsito similares.

Janette Sadik-Khan, que como comisionada de transporte de la ciudad de Nueva York de 2007 a 2013 presidió una expansión de los programas de ciclovías y el programa de alquiler de bicicletas de la Gran Manzana, da crédito a Haddad por realmente sentar las bases para una São Paulo más sostenible.

No es sorprendente que el alcalde Haddad haya escuchado algunas quejas, dijo Sadik-Khan en una entrevista telefónica. Cuando se presiona el statu quo, el statu quo responde.

Los residentes de São Paulo aprueban abrumadoramente las ciclovías (80%) y los carriles exclusivos para los buses (91%), según una encuesta de 2014 realizada por Datafolha; sin embargo, sólo 4% de los encuestados dijo que usaba la bicicleta a diario. La propiedad de un automóvil privado todavía es codiciada por quienes aspiran a pertenecer a las clases medias de la ciudad.   

Reed Johnson y Rogerio Jelmayer
São Paulo
Dow Jones   

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