Las dos caras del Índice de Competitividad

Las dos caras del Índice de Competitividad

En 10 indicadores, Panamá destaca entre los 10 mejores países del mundo, pero en otros 10 entre los 50 peores

Los avances que ha registrado Panamá en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial (FEM) son notorios. El país ascendió diecinueve puestos en ese ranking internacional en los últimos cuatro años y se ubica actualmente en la posición 40 entre los 148 países que fueron evaluados en la edición 2013-2014.
Eso lo convierte en el segundo más competitivo de América Latina, sólo superado por Chile, y el primero de Centroamérica (Ver recuadro: Competitividad en Latinoamérica).
Pero un análisis pormenorizado de los 114 indicadores, agrupados en 12 pilares, que sirvieron de base para calificar al país, permitió detectar que si bien es cierto hay razones para celebrar y los avances son significativos, también hay razones para preocuparse y tareas pendientes de enorme envergadura.
Panamá se ubicó entre los diez mejores países del mundo en diez de esos indicadores: Inversión Extranjera Directa (IED) como fuente de transferencia tecnológica, Suscripciones de teléfonos móviles, Calidad de infraestructura de transporte aéreo, Impacto económico de las reglas para IED, Calidad de la infraestructura portuaria, Solidez del sistema bancario, Accesibilidad a servicios financieros, Adquisiciones del gobierno de productos avanzados en tecnología, Facilidad de acceso a créditos y  Disponibilidad de Servicios Financieros (Ver recuadro: Los 10 mejores indicadores).
Y también alcanzó niveles de primer mundo en Capacidad del país para atraer y retener talento, Disponibilidad de capital de riesgo, Efectividad de políticas antimonopolio, Efecto fiscal sobre incentivos para invertir, Número de días para abrir un negocio  y Acceso a Internet en escuelas.
Pero, al mismo tiempo, quedó entre los 50 peores países del mundo en Independencia del Poder Judicial, Participación femenina en la fuerza laboral, Costos del crimen y la violencia para las empresas, Calidad de la educación en matemáticas y ciencias, salarios y productividad, prevalencia del VIH, tasa de matrícula en educación secundaria e inflación, entre otros (Ver recuadro: Los 10 peores indicadores).
De hecho, a pesar de que Panamá acaba de ser calificado por Latinvex como el segundo  país más rico de América Latina y pertenece al club de los 40 más competitivos del planeta de acuerdo con el FEM, en algunos de estos aspectos estamos a nivel de países africanos.
En el indicador de prevalencia de VIH, por ejemplo, la posición de Panamá es la 102, peor aún que la registrada por Senegal (97) y cercana a la de países como Cabo Verde, Liberia y Mauricio.
Y algo similar ocurre con la categoría que evalúa la calidad de la educación en ciencias y matemáticas, en la que Panamá se ubica en el puesto 114 y es superado incluso por Malawi (113), Bangladesh (112), Guinea (111) y Etiopía (109).
Es toda una paradoja. El país que se promociona internacionalmente entre las grandes multinacionales para atraer nuevas inversiones extranjeras y hace gala de sus infraestructuras y extraordinario auge económico, pero tiene pobres calificaciones en materia de educación, institucionalidad y lucha contra la corrupción, una limitada disponibilidad de científicos e ingenieros y problemas con el crimen organizado y la productividad laboral.

Avances
Sin embargo, en algunos de sus puntos más débiles el país ha logrado avances significativos en los últimos años que vale la pena evaluar.
Por ejemplo, hace tres años Panamá ocupó el puesto 129 en los indicadores Calidad de educación primaria y Calidad de la educación en ciencias y matemáticas, y el 128 en Calidad de la enseñanza superior; pero este año se ubicó en los niveles 96, 114 y 75 de esas mismas categorías, respectivamente, lo cual supone ascensos de entre 15 y 53 escalones en estas materias.
¿Cómo consiguió el país remontar 53 niveles en el ranking de enseñanza superior o 25 en el de calidad de la educación en solo tres años?
Nicolás Ardito Barletta, director del Centro Nacional de Competitividad, asocia estos progresos a las iniciativas desarrolladas por la ministra de Educación, Lucy Molinar, en los últimos años, que han incluido reformas curriculares en las escuelas primarias, premia y media, así como procesos de certificación de universidades, desarrollo de programas pilotos y capacitación docente para modernizar el sistema.
Y mencionó también los esfuerzos en materia de capacitación ejecutados por el Nacional de Formación Profesional para el Desarrollo Humano (Inadeh) como otro factor que ha incidido positivamente en los avances de la competitividad del país.
Al ser consultada sobre el particular, Irene Giménez, socia de la firma Goethals Consulting Corp., recordó que una buena parte de estas evaluaciones y ponderaciones están basadas en encuestas.
El problema radica en que quienes contestan no diferencian calidad de buenos deseos, que es la opinión imperante en este momento, según la cual al menos la Ministra de Educación lo está intentando. También es cierto que se ha mejorado el acceso, por todo el tema de becas, subsidios e incentivos para que los niños vayan a la escuela, pero cuidado porque este tema es solo una parte de la ecuación, resaltó.
A su juicio, lo que debería medirse es la permanencia y el egreso a tiempo de los niños que ingresaron al sistema.
Y la calidad debe medirse por evaluaciones externas; por ejemplo, pero no la única, los exámenes PISA, de los cuales Panamá se retiró. También debería medirse cómo responde el mercado al contratar locales para puestos de ejecución, etc. Y eso difiere bastante con el informe, acotó Giménez.
Los avances tan marcados en ciertas categorías también podrían tener relación con el cambio de personas que son encuestadas para hacer estas mediciones. En esta edición, participaron 130 empresas en la encuesta, 60% de ellas eran nuevas y solo 40% habían participado antes.
Hay que medir lo que verdaderamente está pasando y la única forma de hacerlo es haciendo pruebas. Cómo se puede saber si efectivamente el sistema ha mejorado si no se hacen pruebas a los estudiantes, advirtió Raúl Gasteozoro, director ejecutivo de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fudespa).
En los próximos dos meses, Panamá se va a someter a una prueba internacional estandarizada, gracias a una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología y Educación (Senacyt).
Yo temo que el ministerio no los quiera realizar, pero espero estar equivocado. Sin ese proceso de análisis sistemático, estamos adivinando, estamos en la oscuridad y no podemos avanzar realmente, enfatizó Gasteozoro.
Desde la perspectiva de Fudespa, Panamá tiene que seguir aumentando su productividad para elevar su competitividad y mientras el país mantenga un sistema educativo deficiente y arcaico, que depende mucho de la memoria y no de la adquisición de conocimiento a través de la investigación, no podrá preparar a los panameños para insertarse en el mercado laboral del siglo XXI.

La visión oficial
El ministro de la Presidencia, Roberto Henríquez, se mostró satisfecho de que Panamá haya logrado mantenerse en el puesto 40 en el Índice Global de Competitividad.
Todos los países están desarrollando proyectos para mejorar, por lo que cada año la competencia es más difícil. Es importante resaltar que nos hemos mantenido estables en los indicadores y hemos consolidado nuestra posición frente a los países de la región y seguimos acortando la brecha con Chile, dijo.
En 2011, 18 puntos de distancia había entre Chile y Panamá en este ranking. Ahora solo son seis.
De los 12 pilares evaluados en este ranking, Panamá consiguió avances en seis respecto al año anterior (Instituciones, Salud y educación primaria, Educación superior y capacitación, Eficiencia del mercado laboral, Sofisticación del mercado financiero e Innovación), se mantuvo en la misma posición competitiva frente al resto del mundo en dos (Infraestructuras y Eficiencia del Mercado de Bienes) y cayó en cuatro (Sofisticación de negocios, Tamaño del mercado, Disponibilidad Tecnológica y Estabilidad Macroeconómica).
Respecto a los avances conseguidos en Salud y Educación, el funcionario señaló que los esfuerzos realizados por Meduca y Senacyt ya están mostrando resultados y refirió la fuerte inversión que se ha hecho en construcción de escuelas, entrega de útiles escolares y Beca Universal, así como en nuevos hospitales y la dotación de equipo de los centros existentes.
La construcción de la Ciudad Hospitalaria fortalecerá aún más el tema salud. En lo que respecta a esta área, mejoramos en la reducción de casos de malaria, anunció el ministro.
En cuanto al progreso en el pilar institucional, la mayoría de sus componentes mostraron mejores calificaciones y proyectos como Panamá Sin Papel, Firma Digital, interoperabilidad de las bases de datos y la modernización de procesos con el Estado, han tenido que ver con esto porque han ayudado a facilitar la interacción del ciudadano con el Gobierno.
Estamos conscientes de que tenemos mucho trabajo por delante; sin embargo, nos encontramos en el camino correcto y debemos seguir avanzando en las áreas en donde hay espacio para mejorar, concluyó Henríquez.

Marianela Palacios Ramsbott
mpalacios@capital.com.pa
Capital Financiero

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