Las inversiones inmobiliarias en tiempos de crisis debido COVID-19 y la volatilidad del mercado

Las inversiones inmobiliarias en tiempos de crisis debido COVID-19 y la volatilidad del mercado
Las inversiones inmobiliarias en Estados Unidos (EE.UU.) pertenecen a una clase de activos no correlacionados, que, combinadas con la caída de las tasas de interés y con una inflación moderada.| Cortesía

El creciente costo económico, a causa del brote del coronavirus (COVID-19), ha aumentado la importancia de encontrar inversiones alternativas que puedan evitar caídas similares a las sufridas por las acciones y que no estén sujetas a las volátiles fluctuaciones del mercado.

Las inversiones inmobiliarias en Estados Unidos (EE.UU.) pertenecen a una clase de activos no correlacionados, que, combinadas con la caída de las tasas de interés y con una inflación moderada, continúan siendo una inversión confiable y estable con rendimientos potencialmente altos, con cobertura de inflación y diversificación.

Daniel Kodsi, CEO de Participant Capital y Royal Palm Companies (RPC), una empresa de inversiones inmobiliarias y desarrollos a gran escala, en su opinión, el efecto que ha tenido el COVID-19 en el mercado no se parece a la crisis financiera de 2008.

“Esta vez es diferente. Los bancos de EE.UU. tienen balances mucho más sólidos que durante la crisis financiera. Están sanos y llenos de efectivo. Los prestamistas institucionales prácticamente no existían en el 2008, mientras que, en los últimos cinco años, han recaudado miles de millones en deuda que necesita ser colocada”, dijo Kodsi.

Agregó que la relación préstamo/valor en viviendas hipotecadas hoy es significativamente menor y la sobreoferta en el mercado es baja. En el 2008, había demasiados productos residenciales, de oficinas, minoristas y hoteleros. El mercado actual es impulsado por la demanda.

También dijo Kodsi que la construcción en Miami no se ha detenido y la mayoría de las compañías continuarán trabajando, siguiendo las mejores prácticas para sus empleados.

A raíz de la crisis del COVID-19, el Gobierno Federal rápidamente proporcionó un histórico estímulo de $2.2 billones a la economía estadounidense. Este enorme incentivo tiene como objetivo inyectar efectivo en cuentas individuales y de pequeñas empresas para aliviar la peor parte del retroceso económico generado por el COVID-19.

Actualmente hay $350,000 millones en préstamos disponibles para que las pequeñas empresas puedan pagar la nómina, los intereses hipotecarios, los alquileres y poder saldar los costos de los servicios públicos.

“Los inversores mantienen su resiliencia y su optimismo económico a largo plazo y están explorando inversiones alternativas para proteger su cartera de la reciente volatilidad del mercado”, asegura Alex Contreras de FlexFunds.

“El sector inmobiliario, no correlacionado con los mercados secundarios de acciones y bonos, combinado con la caída de las tasas de interés, continúa siendo sólido incluso en el entorno actual”.

En América Latina el sector inmobiliario y de finca raíz, se mantiene igualmente en un escenario optimista la inversión de vivienda que, adicional se convierte en un refugio de valor, se sigue visualizando a mediano y largo plazo como una oportunidad estable e inteligente.

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