Las lecciones de la abrupta caída de GE

Las lecciones de la abrupta caída de GE
General Electric fue fundada hace 126 años.| Archivo

General Electric (GE) siempre ha sido un referente. La innovadora compañía fundada hace 126 años que construyó un imperio global basándose en la invención de la bombilla eléctrica ha pasado en dos décadas de ser la compañía estadounidense más valiosa a ser, en cierto sentido, una de las más riesgosas.

Las agencias de calificación de riesgo han rebajado su calificación crediticia, debido a la mala gestión crónica y los problemas de deuda. El precio de sus acciones está nuevamente al mismo nivel de finales de 1994.

Pero la historia del declive de GE no es la historia de este conglomerado solamente. Dice mucho sobre los negocios, los mercados y la economía en la actualidad.

GE es una fábula de lo que sucede cuando los gerentes intentan dirigir un negocio industrial como un negocio financiero, y se vuelven esclavos de la búsqueda del valor accionario (lo cual el ex director ejecutivo de GE, Jack Welch, durante mucho tiempo un ardiente exponente, posteriormente rechazó como “la idea más tonta del mundo”).

Hay cinco lecciones clave. La primera es que la deuda siempre te alcanza. Aunque GE siempre ha tenido problemas estratégicos, sus problemas inmediatos giran en torno a una crisis crediticia.

En los días de auge, GE usó una calificación crediticia superior para aumentar la deuda para financiar sus operaciones de fabricación globales y la división GE Capital.

Este año, cuando se rebajó su calificación crediticia, los costos de los préstamos aumentaron y comenzó una espiral negativa, pues los inversionistas vendieron tanto las acciones de la compañía como sus bonos.

Esto refleja la preocupación de que la caída de GE podría desencadenar un efecto dominó en un mercado con niveles históricos de deuda corporativa.

De hecho, al Banco de Pagos Internacionales le preocupa el aumento del número de “empresas zombie” que podrían verse imposibilitadas de administrar sus gastos operativos si aumentan los costos de los préstamos.

Si GE —aún en manos de fondos de pensiones, fondos mutuos y aseguradoras— cae aún más, podría provocar problemas de mercado más extensos.

La segunda lección: GE no tendría estos problemas actualmente si no hubiera hecho tantas recompras de acciones en los buenos tiempos.

Las compañías han realizado cantidades históricas de recompras de acciones en los últimos años, frecuentemente en la cima del mercado. Estos movimientos a menudo tienen más el objetivo de obtener uno o dos trimestres más de aumentos de precio de acciones para enriquecer a los altos ejecutivos que de tener un impacto positivo en el negocio.

La tercera lección es tener cuidado con el crecimiento mediante adquisiciones. A lo largo de varias décadas, GE se volvió tan grande y compleja que no pudo manejar su propio modelo de negocio.

Después de convertirse en un banco “demasiado grande para quebrar”, la compañía tuvo que escindir su división de GE Capital. Demasiadas compañías actualmente, incluyendo los grandes grupos tecnológicos, están creciendo mediante la adquisición, no la innovación.

La optimización no es una mala idea, pero la venta de la división de préstamos de GE también expuso la cuarta lección: La ingeniería financiera no es lo mismo que la ingeniería real.

Una vez que se escindió GE Capital, la cual podía utilizarse para ocultar miles de problemas contables, se hizo más clara la profundidad de los problemas de la compañía.

Después de una década de dinero fácil, seguramente hay problemas similares esperando a ser descubiertos en muchas compañías.

La lección final es que la naturaleza de la economía ha cambiado fundamentalmente en las últimas décadas de lo industrial a lo digital. Éste es un cambio que refleja la vida útil de GE, desde que era una ambiciosa compañía innovadora que creció rápidamente y se hizo muy grande.

Aunque sorteó muchos ciclos económicos, no pudo venderles a los inversionistas su cambio de servicios industriales a servicios financieros y luego a servicios de alta tecnología.

Las compañías que no puedan hacer la transición de una economía basada en elementos tangibles a una basada en elementos intangibles probablemente enfrentarán la misma suerte que la otrora poderosa GE.

Por:  FT View

Financial Times

 

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