Las letras pequeñas y demás

Leoncio Berrio

Capital

Es muy común en estos días que los comercios brinden a sus clientes diversas formas o alternativas para que puedan adquirir productos y servicios con facilidades de pago a través de tarjetas de créditos con cómodas letras que deben ser canceladas en un tiempo estipulado.

Pero no solo son los establecimientos comerciales que brindan estas facilidades, ahora hasta los colegios privados le ofrecen a los padres de familia tarjetas para pagar la colegiatura de su acudido. Las opciones incluyen el pago de las mensualidades junto con la matrícula o el paquete que incluye matrícula, mensualidad y trasporte, los cuales se cancelan en 12 letras, menores a las que se pagan durante los 10 meses que dura el año lectivo.

El enganche para atraer a los interesados en adquirir esta tarjeta es que no tienen que pagar la membresía anual y que los pagos son a 0% de interés si se pagan las cuotas en el tiempo estipulado.

Hasta allí todo suena bonito, hace pensar al que adquiere estas tarjetas que pagará el mismo valor de la mercancía si la compra al contado si es el caso de un local comercial, en el colegio supuestamente pagaría menos, si hace los pagos mensualmente al colegio.

Ahora bien, la parte que nunca se dice es que al adquirir la tarjeta hay que pagar un seguro por fraude y otro por desgravamen, y si uno suma, a la larga quedará pagando incluso más de lo que en realidad cuesta el artículo o el pago de la colegiatura.

Como el cliente también tiene la opción de utilizarla, si desea, para comprar algún otro artículo, pagando un interés sobre el saldo que mantenga, podría terminar sin la opción de poder cerrar la tarjeta hasta que pague todo el saldo, aún después de haber pagado todas las letras fijas sin ningún tipo de retraso.

Así que esa sería una forma de dejar al dueño de la tarjeta amarrado a ella, pagando interés, membresía y seguros, hasta que cancele el saldo en su totalidad, de una tarjeta de crédito que solamente había obtenido para comprar un artículo o el pago de la colegiatura.

Para evitar este contratiempo, lo más recomendable es que al momento de ofrecer este tipo de tarjetas de crédito las entidades financieras sean más específicas en las condiciones de uso de las mismas, brindando al consumidor toda la información pertinente para que este pueda tomar una decisión basada en un examen serio del contrato y no dejarla para las letras pequeñas, que casi nunca se leen.

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