Las olas migratorias en Panamá

Las olas migratorias en Panamá

canal workers

Con la construcción del ferrocarril transístmico a mediados del siglo XIX, se da paso a la primera ola migratoria que se registró en Panamá, con la inmigración de mano de obra procedente del lejano oriente para la construcción del ferrocarril.

La construcción del canal francés durante la década de 1880 también trajo una ola migratoria tanto de europeos como del Caribe y finalmente la construcción del Canal de Panamá, a principios del siglo XX, dio paso a una masiva entrada de mano obra de origen caribeño, fenómeno promovido por los estadounidenses.

Entre 1904 y 1913, cerca de 45.000 personas fueron contratadas por la Comisión del Canal. De este número, el 68,5% vino de las islas del Caribe y el 26,3% provino del Sur de Europa. Cerca de 15.000 estadounidenses de raza blanca y otros 20.000 caribeños entraron ilegalmente.

Cuando culminaron los trabajos de la construcción del Canal, el gobierno, de la época intentó repatriar de manera masiva a los inmigrantes del Caribe. Pero esta medida generó la oposición de los dueños de las edificaciones de alquiler que eran habitadas masivamente por los inmigrantes.

A Panamá continuaron viniendo inmigrantes. Por ejemplo, durante el primer tercio de nuestra vida republicana el gobierno de Panamá facilitó la entrada de una gran cantidad de docentes de origen europeo y de origen chileno para promover la educación.

En los últimos 25 años se ha registrado una ola migratoria hacia Panamá por diferentes razones de países como México, Colombia y Venezuela.

Desde la década de los 90, Panamá ha recibido a más de 3.000 mexicanos. Se trata de empresarios, profesionales, empleados, prestadores de servicios, etc. atraídos por grupos empresarios mexicanos que decidieron instalarse en Panamá para desarrollar sus negocios e inversiones. La mayoría de los mexicanos que inmigran a Panamá proceden principalmente de Puebla, Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Distrito Federal, Chihuahua y Nuevo León.

Muchos de los mexicanos residentes en Panamá son personas con poder adquisitivo alto (principalmente en la capital del país), esto se debe a que en la década de los 90 a la fecha comenzó a manifestarse un fenómeno migratorio de mexicanos que fueron traídos por importantes grupos empresariales mexicanos que se instalaron en este país.

Marcas como Bimbo, Gruma, Elektra, Banco Azteca, Comex, Jumex, Coca Cola Femsa), Cemex, Samborns e ICA, entre otras, son mexicanas.

Según estadísticas del Servicio Nacional de Migración se otorgaron los siguientes permisos de residencia entre los años 2010 al 2014:

Año Cantidad

2010   9.870

2011 10.023

2012 12.419

2013 10.074

2014 13.792

En el año 2014 los países con mayor número de permisos de residencia fueron los siguientes:

Colombia con 2.250; Venezuela con 2.794; España con 1.624 y Estados Unidos con 1.201.

Vale anotar que el número de permisos de residencia por parte de estadounidenses fue de 801 en el 2013; el número de permisos para venezolanos en el 2013 fue de 1.306 y el de los colombianos ha venido disminuyendo con relación al año 2011 que sumó 4.072.

El número de permisos a los italianos creció de 374 en el 2013 a 825 en el 2014. El número de permisos para españoles fue de 1.164 en el 2013. A pesar de este dato no hay campañas de descredito contra la migración italiana o española.

Lo que nos revelan las cifras es que a pesar del programa Crisol de Razas el número de permisos de residencias otorgadas no es tan numeroso como publicitan los opositores del mismo.

Lo cierto de todo esto, es que la República de Panamá carece de una política migratoria. Mucho antes de la ejecución de Crisol de Razas el Servicio Nacional de Migración ha sido señalado como una agencia cuyos funcionarios actúan con poca transparencia. Esas dudas aún se mantienen y esa es la razón de la gran oposición al programa Crisol de Razas.   

Miguel Ramos
Economista

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