Las proyecciones de Panamá son muy positivas

Las proyecciones de Panamá son muy positivas

Debemos sentirnos orgullosos de que en un mundo en crisis y recesión económica, este pequeño país de apenas 4,0 millones de habitantes siga siendo un faro de luz que indica el camino al desarrollo y la prosperidad

Sad Washington on US One Dollar Bill

Siempre que se habla de crecimiento económico en América Latina, podemos tener la seguridad que Panamá aparecerá en los primeros lugares; sin importar que a los panameños, internamente, nos guste flagelarnos y ver siempre el panorama, a corto o mediano plazo, de manera tétrica y oscura.

Por eso no es de sorprender que cuando organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) dieron a conocer, la semana pasada, sus estimaciones de crecimiento para América Latina y el Caribe, la mayoría de los medios de comunicación y analistas locales hayan centrado su mirada en la decisión de revisar a la baja las perspectivas de crecimiento económico del país.

Ciertamente, el FMI redujo su proyección de crecimiento para Panamá, al cierre de 2016, para ubicarla en 5,2%, mientras que el BM espera que el país crezca un 5,6%; en ambos casos el crecimiento esperado es menor al proyectado previamente y están por debajo del 6,0% esperado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Sin embargo, estas cifras no deben dar paso a una ola de pesimismo sobre el futuro del país, pues no solo evidencian que sigue creciendo a un ritmo envidiable, sino también, -y he aquí lo más importante- que 2016 será el último año de la desaceleración y que, de 2017 en adelante, volveremos a crecer nuevamente a un ritmo mayor al actual.

El crecimiento económico de Panamá en 2017, según el FMI, será de 5,8%; una cifra ligeramente superior al 5,6% de incremento del Producto Interno Bruto (PIB) esperado por el BM.

Además, este buen desempeño no se limitará a Panamá pues, como se señala, la desaceleración regional parece estar llegando a su fin, pues se espera que la tasa de crecimiento promedio para América y el Caribe en su conjunto vuelva a positiva en 2017: Una tendencia que, a juicio del BM, podría  acentuarse si la región hace hincapié en la necesidad de dar un gran giro en los recursos hacia la producción de bienes y servicios, para comercializarlos en el mercado internacional.

Esto es especialmente importante, porque uno de los factores que más ha afectado nuestro desempeño económico, sin duda alguna, ha sido la desaceleración de las grandes economías de la región como México, Colombia, Perú y Ecuador, así como la recesión que afecta a Brasil, debido a la caída de los precios de las materias primas, al punto de llevarnos como bloque a una tendencia negativa. Además, se espera que China e India registren tasas de crecimiento más robustas que las de este año y que Estados Unidos (EE.UU.), por fin, comience a despegar.

Todo lo anterior indica que en 2017 tendremos un mejor entorno económico, el cual se sumará a una economía pujante que volverá a tener el impulso de grandes inversiones públicas, en obras de infraestructura, que han sido licitadas este año y cuya ejecución -sin duda alguna- tendrá un impacto positivo en la contratación de mano de obra y la reactivación de la demanda interna.

Ante esta nueva realidad, los panameños debemos dejar atrás nuestra tendencia al pesimismo económico; pues la realidad es que, cada día que pasa, Panamá se consolida no solo como una de las economías más pujantes de la región, sino del mundo: Gracias a su posición geográfica privilegiada, su alto nivel de conectividad aérea y marítima, el uso del dólar, su plataforma de servicios financieros y toda una serie de normas que facilitan la llegada de la inversión extranjera.

Debemos sentirnos orgullosos de que en un mundo en crisis y recesión económica, este pequeño país de apenas 4,0 millones de habitantes siga siendo un faro de luz que marca el camino al desarrollo y la prosperidad.

Por supuesto, todavía tenemos mucho por hacer para que ese crecimiento económico se traduzca en una mayor equidad económica y social, generando una mejor calidad de vida para todos los panameños; pero hay que comprender que sin crecimiento económico es imposible el desarrollo social, lo que nos impone la tarea de valorar en su justa dimensión y proteger en la medida de las posibilidades de cada quien el buen desempeño económico del país.

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