Las razones emocionales detrás de la procrastinación

Diferir tareas de forma crónica no está ligado al perfeccionismo

Stress, paperwork, business.

Dejar para después un trabajo o tarea escolar para en cambio jugar videojuegos o regar las plantas podría parecer simplemente como un mal manejo del tiempo.

Pero investigadores dicen que el aplazamiento crónico es una estrategia emocional para lidiar con estrés y que puede llevar a problemas significativos en las relaciones, los empleos, las finanzas y la salud.

En agosto, investigadores en la Universidad de Estocolmo dieron a conocer una de las primeras pruebas controlada aleatoria sobre el tratamiento a la tendencia de procrastinar. El ensayo encontró que una terapia realizada a través de Internet puede reducir significativamente el problema.

Los sicólogos también están estudiando otras formas en las que las personas pueden reducir la tendencia de dejar para mañana lo que pueden hacer hoy, como mejores estrategias de regulación de las emociones y visiones de uno mismo en el futuro.

Los científicos definen la tendencia a procrastinar como el retraso voluntario de una acción a pesar de sus consecuencias futuras negativas. Es optar por un placer o estado de ánimo a corto plazo a costa del de a largo plazo. Tal vez no terminamos de preparar una presentación durante el fin de semana porque tuvimos invitados en la casa. Eso es un retraso intencional basado en una decisión racional, dice Timothy Pychyl, profesor de sicología de la Universidad de Carleton, en Ottawa, que ha hecho extensas publicaciones sobre el tema.

La esencia de esta tendencia a aplazar las cosas es que cedemos para sentirnos bien, dice Pychyl. El procrastinar es sé que debería estar haciendo esto, lo quiero hacer, me irrita [cuando no lo hago].

Ben Lockwood, un gerente administrativo de 39 años en Chippenham, unos 160 kilómetros al occidente de Londres, conoce muy bien ese sentimiento. Aunque proclama que no es perezoso, tiene la tendencia de aplazar tareas en el trabajo y en su vida personal. El británico dice que se paraliza al querer hacer todo de forma perfecta, lo cual lo hace luego sentirse ansioso de empezar a hacerlo.

En lugar de buscar un nuevo empleo, puede que decida ir al gimnasio, una decisión que los investigadores llaman compensación moral. Eso es cuando las personas que procrastinan hacen algo para sentirse bien o productivos con el fin de evitar la tarea que necesita ser realizada.

Lockwood dice que su patrón de comportamiento lo hace sentir odio por sí mismo. Creo que prefiero decirle a alguien que robé un banco que decirles que aplacé hacer algo, dice.

Los sicólogos han descubierto que las personas que tienen este tipo de comportamiento en forma crónica a menudo tienen conceptos equivocados sobre la razón por la que lo hacen o qué significa. Muchos de los que procrastinan creen que no pueden empezar una tarea porque quieren hacerla perfectamente. Pero estudios muestran que el diferir tareas de forma crónica no está ligado al perfeccionismo, sino a la impulsividad, la tendencia a actuar de forma inmediata cuando se siente un deseo, según Piers Steel, profesor de comportamiento organizacional de la Universidad de Calgary.

La gente puede asumir que la ansiedad es lo que les impide empezar, pero los datos de muchos estudios muestras que para las personas con baja impulsividad, la ansiedad es lo que los lleva a actuar. Por otra parte, se cree que para las personas con un carácter altamente impulsivo es más difícil lidiar con emociones fuertes y prefieren hacer algo diferente para deshacerse de esos malos sentimientos, dice Steel.

Algunas personas aseguran que dejan a propósito las cosas para último minuto porque trabajan mejor cuando están bajo presión, pero aquellos que de verdad procrastinan se estresan con el retraso. Es debatible si la calidad de su trabajo es en realidad mejor que si hubieran empezado más temprano, de acuerdo con Pychyl.

Los expertos dicen que las consecuencias de la dilación crónica o extrema pueden ser graves: Los matrimonios se separan, las personas pierden empleos y, a menudo, se sienten como impostores.

Fuschia Sirois, profesora de psicología de la Universidad de Sheffield, en Inglaterra, comenzó recientemente a estudiar los efectos del aplazamiento cuando se hace frente a enfermedades crónicas.

Los efectos en la salud mental para las personas que procrastinan están bien documentados: las personas con esta tendencia tienen tasas más altas de depresión y ansiedad y un bienestar más bajo.

Se sabe menos sobre los efectos físicos, y especialmente los problemas de salud serios. En un reciente reporte médico, la doctora Sirois y colegas encontraron que las personas que procrastinan y tenían hipertensión y enfermedades cardiacas eran menos dadas a asumir estrategias activas para hacer frente a su enfermedad, como organizar una sesión de ejercicios con un amigo. Este grupo fue más propenso a adoptar comportamientos desadaptados, como ser elusivo o culparse a sí mismos de la enfermedad y tratar de olvidarla.

Además, quienes procrastinan a menudo parecen no ver con claridad el futuro de sus decisiones y comportamientos en contraste con los que no retrasan las tareas, un fenómeno que la doctora llama miopía temporal.

Concentrarse únicamente en administrar mejor el tiempo ayuda a quienes procrastinan, pero hasta cierto punto, dicen los científicos. El componente de regulación emocional debe ser también resuelto.

Los doctores Sirois y Pychyl también se han fijado en reparación de estados de ánimo a corto plazo como una estrategia para combatir la tendencia a procrastinar. Le enseñan a la gente a reconocer que pueden tener emociones fuertes, como ansiedad, al inicio de un proyecto, pero que no deberían juzgarse por eso. El siguiente paso es simplemente empezar, paso a paso, con un enfoque limitado.

En Calgary, el laboratorio del doctor Steel está probando y ayudando a desarrollar un nuevo software con Saent, una firma de Hong Kong que ayuda al retrasar por 15 segundos la carga de sitios web como  Facebook  usando microcostos, como pedir una contraseña antes de navegar en la web. Algunas veces este tipo de pequeños esfuerzos son todo lo que se necesita para evitar las distracciones para una persona que procrastina, dice Steel.

Lockwood, el británico que suele dejar todo para más tarde, ha desarrollado su propia estrategia para ayudarlo con el retraso de tareas. Debido a que tuvo que pagar multas por cancelar tarde sus cuentas, algo que simplemente hizo porque no puso el cheque en el correo, ahora está seguro de tener estampillas y sobres y tiene programados pagos automáticos en línea donde sea posible.

Pero desearía poder mejorar en otras áreas de su vida. Lockwood dice que su novia siempre planea las vacaciones por que a él se le dificulta empezar y es renuente a pedir tiempo libre. Pero en realidad disfruta de la actividad de planear viajes.

Agrega que algún día le encantaría sorprenderla al tener la idea de un viaje y planearlo.

Si es de las personas que retrasa las tareas ocasionalmente, deje de pensar en sus sentimientos y siga con la siguiente cosa que tiene que hacer, dice Pychyl. Pero si es de los que procrastinan de forma crónica, puede que necesite terapia para entender mejor sus emociones y cómo lidia con ellas a través de la evasión.   

Shirley S. Wang
Dow Jones

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias

Patrocinado por BANCO GENERAL