Las tareas tras la salida de Panamá de la lista de gris de Gafi

Ciudad Panama web

Tal como suele ocurrir en esta era de la Información las primeras noticias llegaron muy rápidamente a través de las Redes Sociales. Y es que como esperaba el ministro de Economía y Finanzas, Dulcidio De La Guardia, los esfuerzos de Panamá para poner al día sus normas para el combate al blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismo y el financiamiento de las armas de destrucción masiva dieron sus frutos: El país salió de la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi).

Así lo anunciaban en sus respectivas cuentas de Twitter el presidente de la Republica Juan Carlos Varela, y el propio ministro De La Guardia. Me complace anunciarles que Panamá salió de la lista gris del Gafi en función de la nueva era de transparencia que vivimos expresó Varela, mientras que De La Guardia publicó: El Gafi aprobó la salida de Panamá de la lista gris de esa organización. Bien por Panamá.

Ciertamente se trata de un hecho de gran importancia para todos los panameños, pues aún cuando los ciudadanos comunes no lo hayan percibido con claridad, la permanencia de Panamá en la lista gris de Gafi se había convertido en una grave amenaza para la sostenibilidad del crecimiento económico del país y en un lastre para el Centro Bancario Internacional.

De hecho, 21 bancos que se desempeñaban como corresponsales de bancos panameños en Estados Unidos (EE.)).), facilitando a las empresas que operan en el país el desarrollo de operaciones financieras y comerciales en los mercados internacionales se vieron obligados a poner fin a esas alianzas por temor a ser sancionadas por las autoridades estadounidenses por hacer negocios con un país que presuntamente no cooperaba plenamente en la lucha contra el blanqueo de capitales.

La salida de Panamá de la lista gris fue un proceso que tomó cerca de año y medio y requirió la implementación de un plan de acción concertado con el Gafi, que incluyo la aprobación de leyes para inmovilizar la acciones al portador de Sociedades Anónimas, ofreciendo certeza sobre quiénes son sus beneficiarios finales, y nuevas normas para la prevención del blanqueo de capitales, financiamiento al terrorismo y financiamiento de armas de destrucción masiva, que extiende a nuevos actores económicos la obligación de conocer al cliente e informar a las autoridades sobre operaciones sospechosas.

Es importante destacar que esta es sin duda una victoria de país, ya que fue el fruto del trabajo en conjunto realizado por el Gobierno, sector privado y sociedad civil para realizar los correctivos pertinentes.

No obstante, hay que tener presente que la salida de la lista gris no es el fin del camino, pues el país aún tiene tareas pendientes para revertir el impacto negativo que nuestra permanencia en ella tuvo en su economía.

Por ejemplo, ahora le corresponderá a la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) desarrollar una campaña internacional para tratar de atraer nuevamente a nuestro Centro Bancario Internacional a aquellos bancos estadounidenses y europeos que salieron del país por diversas razones, incluyendo la permanencia de Panamá en la lista gris de Gafi como BNP Paribas, Citi y otros más. A lo que se suma la necesidad de acercarse a la banca estadounidense para normalizar las relaciones de corresponsalía, tan afectadas por esta situación.

En tanto, todos los reguladores, tanto del mercado financiero como de los nuevos sujetos, obligados a cumplir las normas contra el blanqueo de capitales, tienen sobre sus hombros la obligación de garantizar que la Ley 23 no sea letra muerta y que efectivamente se denuncie y se persiga cualquier transacción irregular que se registre en cualquier sector de la economía nacional, para que el país no vuelva jamás a ser humillado con cualquier excusa.

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