Latam avanza en tributación digital, mientras se logran consensos globales

Latam avanza en tributación digital, mientras se logran consensos globales
La necesidad de ingresos para las economías pone en debate el tema de la tributación digitalArchivo

Hay una realidad indetenible y es el derecho de los países a procurar la sostenibilidad de sus economías, más allá de los grandes acuerdos globales sobre temas como el mejor modelo de tributación.

Esta realidad ha quedado en evidencia durante el foro Perspectivas sobre la tributación de la economía digital, auspiciado por Capital Financiero, la plataforma tributaria Connectax y la International Fiscal Association (Grupo IFA Panamá), al abordar qué está sobre la mesa de la discusión internacional, además de comentar las experiencias recientes de México y Colombia con el cobro del Impuesto al Valor Agregado (IVA) digital, el equivalente en Panamá al Impuesto de Traslado de Bienes Materiales y Servicios (Itbms).

Ya Publio De Gracia, director de la Dirección General de Ingresos (DGI) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), había comentado en un reciente foro de Capital Financiero y Connectax, de los diálogos de la autoridad tributaria panameña con las grandes plataformas como Google, Amazon y Facebook, en esa línea de lograr que la economía digital también aporte al fisco panameño.

Incluso, la Asamblea Nacional trabaja en el Proyecto de Ley 299 “que crea la ley de regulación tributaria y laboral para empresas que operen mediante plataformas digitales”.

Un pensamiento es clave y da razón a los planteamientos expuestos en el Foro: “La crisis de las finanzas públicas como consecuencia del COVID-19, ha acelerado la discusión en el seno de los gobiernos sobre cómo aumentar los ingresos fiscales en un entorno económico recesivo”.

La actividad fue moderada por José Galíndez, socio de Galíndez, Medrano & Asociados y director del capítulo IFA Panamá, y presentada por Amanda Barraza de Wong, asociada senior tributarista en Morgan & Morgan y directora del capítulo IFA Panamá, quien resaltó el esfuerzo de esta iniciativa que permite llevar el conocimiento más allá de las fronteras y contribuir con las economías de los países de la región.

Participaron en calidad de ponentes, Natalia Quiñones, socia de Quiñones Cruz y expresidenta de IFA Colombia; Fernando Robles, director de Impuestos de Siemens Energy y Betty Andrade, abogada e investigadora asociada de IBFD.

IVA digital, la experiencia de Colombia y México

Natalia Quiñones, socia de Quiñones Cruz y expresidenta de IFA Colombia, explicó que se ha expandido el consenso para mostrar que el IVA es una medida efectiva de recaudo para el tema de la economía digital.

Al respecto, la Acción 1 del Plan de Acción contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios (BEPS, por sus siglas en inglés) del Proyecto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)/G20 aborda los desafíos fiscales de la economía digital y recomendó “la implementación del IVA o equivalente sobre la prestación de servicios digitales por parte de no residentes” en el país.

Reconoce que este tipo de gravamen debe tomar en cuenta el impacto en el consumidor, ya que con el IVA y la tributación indirecta se traslada el costo al consumidor.

De igual modo, el encarecimiento del acceso de los servicios en una región que ya tiene un atraso con respecto a las naciones de la OCDE.

En el caso de Colombia, desde el año 2019 se está aplicando el cobro del IVA a los servicios digitales, ya con 56 prestadores inscritos. La recaudación a junio de 2020, expresa un 0.7% del IVA total.

El sistema adoptado es el del registro voluntario del contribuyente (solo para efectos del IVA) y retención en la fuente por parte del administrador de medios de pago.

Mecanismos como la dirección IP, la de facturación o envío, los emplea la autoridad tributaria colombiana para determinar dónde está situado el consumidor.

Aplicas dos tipos de transacciones, servicios prestados e intangibles adquiridos y licenciados. Hay un formulario solo para este tipo de contribuyente para servicios del exterior.

Quiñones señala que una clara dificultad es cómo obligar a cumplir una norma colombiana a una empresa que no tiene presencia fiscal.

Colombia, dijo, ha sido pionero y le ha correspondido aprender las lecciones; hubo dificultades logísticas, pero ha salido al paso y ya es líder en implementación del IVA para servicios digitales.

Fernando Robles, director de Impuestos de Siemens Energy, comentó el caso de México, cuya aplicación es reciente.

Entró en vigor el primero de junio de 2020, con origen en la reforma fiscal de 2019.

En teoría “busca gravar todos los servicios digitales proporcionados por un extranjero que no tiene un establecimiento permanente en México”.

En su primera fase se dirige a plataformas digitales de comprador a comprador (B2B) y de negocio a cliente (B2C), así como servicios de streaming y descargas digitales.

Indicó que para poder tributar es necesario registrarse como contribuyente “y tener por lo menos un representante legal en México para poder prestar servicios”.

De acuerdo con la legislación mexicana, “el intermediario de servicios digitales deberá retener el 50% del valor del IVA efectivamente cobrado a personas físicas si estas le proporcionan su Registro Federal de Contribuyentes (RFC) o el 100% en caso contrario”.

La postura del gobierno mexicano, observa, es que volvemos más competitivas a las empresas digitales en México en relación con las empresas del exterior.

Los buenos números de la economía digital

Lo cierto es que el negocio digital está en expansión y ni la pandemia lo ha podido frenar. De hecho, se potenció.

Cifras aportadas por Fernando Robles indican que el comercio electrónico en Latinoamérica “crecerá 19.4%, alcanzando los $83.63 mil millones del ejercicio 2020”.

Se estima, por otra parte, que 10.8 millones de consumidores realizará una compra por primera vez en internet.

Es este el panorama, a pesar de un factor adverso que destaca el experto: “El 64% de la población en Latinoamérica tiene acceso a internet, muy por debajo de la media de la OCDE, del 84%”, una situación que se ha hecho muy evidente con el virus.

Por otro lado, los buenos números de la economía digital generan “un escenario atractivo y complicado, tanto para los grandes contribuyentes como las administraciones tributarias, por eso surge este gran Proyecto OCDE de Retos Fiscales Generados por la Digitalización”.

Explica que el llamado BEPS 1.0 permitió más cumplimiento y reglas de apoyo pero no fue suficiente. Es en 2020, con el BEPS 2.0 que se retoma la economía digital y se busca transformar lo que no fue posible con las 15 acciones iniciales de BEPS.

En esencia, OCDE, con su Plan de Acción contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios (BEPS, por sus siglas en inglés), genera dos pilares (I y II).

El Pilar I “es un conjunto de propuestas para revisar las reglas de asignación de impuestos, mientras el Pilar II busca la estandarización de impuestos a una base mínima para las empresas multinacionales”, detalla Robles.

De manera general, explica que en el Pilar 1 hay un criterio de segmentación de los ingresos basado en la clasificación del mercado y de las actividades.

En este punto hay interrogantes a considerar: ¿Solo economía digital, actividades automatizadas o también las rutinarias de cada compañía?

En el caso del Pilar II, el interés se centra en que las multinacionales tributen sobre una base mínima en todos los países donde se tenga presencia.

“Nos enfrentamos a que debemos revisar cómo distribuir la utilidad para tratar de llegar a un impuesto mínimo requerido en esta nueva legislación”, detalló.

Por otra parte, si la compañía tiene dos sedes el asunto parece manejable. El problema, subraya el experto, son los cálculos de una entidad multinacional con presencia, por ejemplo, en 180 países.

Novedades en la tributación de la economía digital

 Betty Andrade, abogada e investigadora asociada de IBFD, al profundizar en estas novedades de la tributación de la economía digital, señala que hay dos interrogantes en cuestión: ¿Vamos a tributar donde se produce la actividad productiva o donde se genera la demanda?

Cuando vemos la propuesta de la OCDE, documenta, se acerca a la idea general de una tributación en destino, es decir, donde se localicen los usuarios y consumidores como tal.

Sin embargo, aclara, todavía no hay total acuerdo sobre los detalles de la atribución del poder tributario a los mercados y ocurre porque los principios no se han delineado.

En medio de la ausencia de consensos, destaca que Europa expande sus intenciones de tributar a los servicios digitales en 2021, mientras ya América Latina da sus pasos.

Estados Unidos dice que tomará retaliación porque se ataca a la industria estadounidense. Su respuesta vendrá del lado de imponer tarifas punitivas a la importación.

Por parte de la economía puede haber muy buenas o muy malas noticias según se considere. La ponente observa que el incremento de la recaudación, solo por Impuesto Sobre la Renta en las economías OCDE, puede alcanzar entre $50-$80MM, si se adaptan medidas multilaterales.

Sin embargo, medidas unilaterales y sin consenso, pueden implicar que el Producto Interno Bruto (PIB) de la OCDE caiga hasta en 1%.

La experta señala que a la fecha hay dos propuestas en discusión: la de la OCDE y la de Naciones Unidas (artículo 12B).

Como se observa en el cuadro (Pilar Uno: Monto A), la propuesta de la OCDE (Pilar I) aplica a servicios digitales automatizados y a servicios orientados al cliente. En el caso de ONU, solo a servicios digitales automatizados.

La OCDE, entre otros aspectos, propone tributar sobre la base de renta neta de las multinacionales, mientras la ONU se inclina por un porcentaje de ingresos brutos.

¿Cuál de los dos modelos ofrece las mejores respuestas? La especialista reconoce que el de la ONU es más simple, “pero es una propuesta para convenios bilaterales.  No aporta una solución multilateral ni tampoco precisa a detalle cuál es el texto doméstico que requiere ser adoptado. Solo habilita que los países desde donde se generan los pagos puedan gravar”.

OCDE argumenta que es una propuesta incompleta, solo pensada para quienes tengan una gran red de tratados.

El de OCDE, precisa, es un convenio multilateral para implementarlo de manera homogénea.

Natalia Quiñones, al profundizar en el Pilar II, recordó que se “ha vendido como que no es justo que las multinacionales puedan aprovechar todas las diferencias normativas en los países y pagar una tasa de tributación efectiva mucho menor de los negocios locales”.

La complejidad de la propuesta de OCDE es que se pone un piso a la tributación de las multinacionales.

Razona que el impacto en América Latina es grande, en particular porque este tipo de incentivos tributarios son claves para la inversión en infraestructura y generar nuevos empleos.

Por otra parte, se ha argumentado que podrían ocurrir problemas de inseguridad jurídica, porque si una compañía se estableció en el país, animada por un incentivo, este cambio en las reglas afecta su modelo financiero.

El pilar II, agregó, busca armonizar esta propuesta de impuestos mínimos.

La realidad es que la implementación es muy compleja y existen diferencias de un país a otro, elementos que forman parte de una extensa discusión que la pandemia ha alargado.

Lo importante, dijo José Galíndez a modo de cierre, es llegar a un consenso internacional con respecto a la tributación de la economía digital para llenar un vacío evidente y hacer justicia en los países cuyos ingresos adicionales pueden hacer la diferencia en su bienestar.

Violeta Villar Liste
[email protected]
Capital Financiero

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