Legisladores anuncian plan para deponer a Maduro

Legisladores anuncian plan para deponer a Maduro

La disputa institucional sólo agrava los males actuales del país, el cual posee las mayores reservas de petróleo del mundo.

Lawmakers vote on the daily agenda during the first National Assembly session in Caracas, Venezuela, Wednesday, Jan. 6, 2016. Venezuela's new opposition congress swore in three lawmakers barred by the Supreme Court from taking their seats, setting up a direct confrontation with the ruling party. (AP Photo/Fernando Llano)

Un poco de malabarismo financiero puede haber ayudado a Nicolás Maduro, el asediado presidente socialista de Venezuela, a evitar un impago tras pagarles $1.500 millones a los acreedores internacionales el mes pasado. Pero eso no lo salvará de ser expulsado de su cargo, afirma la oposición, y más temprano que tarde.

La coalición Mesa de la Unidad Democrática, la cual controla la legislatura, tiene planes de expulsar al señor Maduro antes de que termine su mandato en el año 2019 mediante una enmienda constitucional para acortar su mandato, un voto revocatorio de su mandato, y una campaña nacional pidiendo su renuncia.

El señor Maduro se muestra desafiante, y argumenta que de aquí no me saca nadie, caballero. Pero mientras que los gobiernos amistosos de Brasil y Bolivia están enfrentando escándalos relacionados con la corrupción, y el aliado de Caracas, Raúl Castro, se alista para estrechar la mano del presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Barack Obama, en la Habana este mes, el señor Maduro se encuentra cada vez más aislado.

Hace dos meses, tras una aplastante victoria en medio de un descontento generalizado, la oposición tomó el control de la asamblea nacional por primera vez desde que el fallecido Hugo Chávez comenzó su revolución socialista en 1999. Luego, algunos de sus líderes prometieron sacar al señor Maduro del poder durante la primera mitad de 2016.

Las ramas ejecutiva y legislativa han estado enfrentadas desde entonces. Como medida más reciente para obstaculizar facultades de los legisladores, el Tribunal Supremo le prohibió a la legislatura expulsar a algunos polémicos jueces designados apresuradamente por la legislatura previa en vísperas de la victoria de la oposición. Probablemente ese mismo tribunal derrote cualquier intento de reducir el mandato del señor Maduro, lo cual agudizaría el enfrentamiento actual.

Con una inflación oficial de 181% y una contracción económica del 5,7% en 2015, las tensiones siguen aumentando en Venezuela, país rico en petróleo. La más reciente medida del tribunal provocó disturbios en la ciudad occidental de San Cristóbal, un foco de las protestas antigubernamentales en todo el país que dejaron 43 personas muertas hace dos años.

El panorama es sombrío, dijo Siobhan Morden, jefe de renta fija para América Latina de Nomura, porque el chavismo está ideológicamente limitado a abordar la crisis y sigue oponiéndose a cualquier cooperación con la oposición.

La disputa institucional sólo agrava los males actuales del país, el cual posee las mayores reservas de petróleo del mundo.

El señor Obama renovó un decreto que hace un año declaró a Venezuela una emergencia nacional, citando la erosión de las garantías de los derechos humanos, la persecución de los opositores políticos, la restricción de la libertad de prensa y la crítica corrupción gubernamental.

Además, para pagar sus deudas, el país, que tiene serios problemas de liquidez, ha estado gastando sus reservas de divisas, las cuales ahora se encuentra a un nivel mínimo en 17 años de $13.500 millones. También solucionó una disputa por nacionalización al asegurar una ayuda financiera de $2.000 millones por parte de una compañía canadiense de extracción de oro, y vendió una participación en una empresa petrolera a Rosneft de Rusia por $500 millones.

Y ahora que el Fondo Monetario Internacional prevé que la inflación podría alcanzar el 720% este año, el banco central dijo que haría de tripas corazón y comenzaría a imprimir billetes más grandes de 500 y 1.000 bolívares ($78-$157) en algún momento de este año. El billete más grande actualmente en circulación, de 100 bolívares, vale menos de $0,10 al tipo de cambio en el mercado negro.

Muchos temen que todo eso no será suficiente para evitar el impago de $8.000 millones en pagos de deuda externa que aún se deben este año, lo cual presionaría aún más al país. Años de mala administración junto con controles de precios y divisas, y ahora con los bajos precios del petróleo, han producido una escasez masiva de mercancías, incluso de masa para hacer pan.

Andres Schipani
Financial Times

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