Ley 156 sobre carrera diplomática y consular

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La Ley No. 156, que modifica artículos del Título II de la Ley No. 28 de 7 julio de 1999, por la cual se dicta la Ley Orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores y se establece la Carrera Diplomática y Consular, representa un paso firme y certero para la profesionalización del servicio exterior panameño.

Históricamente, nuestro país ha entendido que la profesionalización y modernización de la Cancillería y del Servicio Exterior deben hacerse con especialistas de la diplomacia y relaciones internacionales, cuya formación multidisciplinaria garantiza profesionales que han estudiado los temas propios de la política internacional, como de las relaciones internacionales.

La Ley 156, que espera la aprobación del presidente de la República, señala como uno de los requisitos para entrar a la carrera diplomática y consular poseer un nivel de licenciatura o un postgrado en relaciones internacionales, pero no permitiendo la entrada al Servicio Exterior de personas totalmente desconocedoras de los temas propios de las relaciones internacionales, se establecen también controles académicos que garantiza la presencia de especialistas en la Comisión de Concurso, lo cual de cierta manera mantiene la solemnidad del concurso protegiéndolo de las manos de personas carentes de escrúpulos y/o controles morales, como hemos tenido en el pasado reciente.

Sería perjudicial para la imagen internacional del país contar con diplomáticos de carrera que no tienen el mínimo de las exigencias académicas que se requieren para este trabajo. Ya suficientes escarnios hemos sufrido con los funcionarios acreditados en el exterior que han cometido toda clase de desaciertos en el desempeño de las delicadas funciones a ellos encomendadas.

La rigurosidad y seriedad en la selección del funcionario que va representar la más alta dignidad de la Patria y a defender nuestros más sagrados intereses no se puede manejar a la ligera. Hay mucho en juego en todo esto y no se puede permitir que tales veleidades den al traste con los más puros y genuinos intereses nacionales.

En caso de los temas propios de la agenda internacional, cuando se hace necesario por interés de la misión contar con determinado tipo de especialista, se resuelve por la vía de la designación de un personal del servicio administrativo y técnico de la misión o un agregado, sea político, económico, cultural, etc. La carrera Diplomática y Consular, ha sido reservada por ello para funcionarios especializados que se ocupan de los asuntos propios de la actividad diplomática y consular.

La vida de un profesional se caracteriza por su constante y permanente actualización que garantiza un mejor desempeño profesional. Cierto es que hay muchos temas nuevos en la agenda internacional y cada día surgen otros, como en cualquier especialidad, que requieren ser atendidos, pero tales necesidades se resuelven con formación continua que ofrece a los profesionales las nuevas herramientas para enfrentar esos nuevos desafíos.

La Ley 156 sobre carrera diplomática y consular pretende oxigenar la legislación de 1999, así también busca disponer de un eficiente servicio exterior que contribuya a posicionar al país en el contexto internacional y que se proyecte en defensa de los intereses nacionales, acorde con la formulación de la planeación estratégica, posicionándonos en la sociedad internacional como un país influyente.

Esto representa un paso en el largo proceso que se deben dar para contar con un servicio exterior sólido y eficaz, como el que merecemos todos los panameños. Siempre procurando la profesionalización del servicio exterior y no cayendo en prácticas nepotistas, o de amiguismo y clientelismo. El debate debe continuar porque, aunque hemos dado el primer paso aún falta mucho camino por recorrer para que Panamá se posicione de forma eficaz en la sociedad internacional a través de un eficiente cuerpo diplomático y un plan estratégico bien diseñado. 

No debemos tolerar la corrupción y en cambio avanzar hacia un progreso continuo, ya que el servicio exterior es uno de los brazos fuertes de nuestro país y juega un papel importante en el desarrollo social y económico de nuestra nación al ser la herramienta de apertura de Panamá al comercio y mercado mundial procurando, por ejemplo, los Tratados de Libre Comercio (TLC) y las buenas relaciones con los demás países, instituciones y organizaciones en el contexto internacional.  

Daniel Barría Yorins
Membro del Círculo Bastiat de la Fundación Libertad

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