Llamado al diálogo

Manuel Luna

Capital

La atención de la ciudadanía se centra en el llamado al diálogo hecho por el presidente Ricardo Martinelli a sus antecesores para que se sienten a conversar sobre los problemas que afectan al país, sin agenda preestablecida.

La invitación ha sido aceptada y ahora sólo queda esperar para que este grupo de tres panameños y una panameña se sienten a conversar. Para nadie es un secreto el enfrentamiento directo que ha existido entre Martinelli y los expresidentes pertenecientes al Partido Revolucionario Democrático (PRD).

Y es esta situación la que hace que el llamado al diálogo haya generado un mayor interés de la ciudadanía. Cabe señalar que tanto Martín Torrijos como Ernesto Pérez Balladares se encuentran bajo la lupa del Ministerio Público, una entidad que según la oposición y algunas organizaciones de la sociedad civil, es utilizada por el jefe del Ejecutivo para golpear a sus adversarios.

El llamado al diálogo se dio en medio de las honras fúnebres del exvicepresidente Guillermo Ford, un dirigente político que se distinguió por su franqueza y honestidad, pero también en medio de un clima político caldeado.

Nadie puede asegurar los resultados de este primer intento de diálogo entre el presidente Martinelli, los expresidentes Torrijos, Pérez Balladares y la ex mandataria Mireya Moscoso, pero no deja de ser un buen ensayo, pues es precisamente un mayor diálogo y concertación lo que requiere el país y reclama la sociedad.

Martinelli ha señalado previo a la reunión que con el conjunto de ideas se puede sacar una mejor conclusión para resolver los problemas que hoy enfrentan los panameños.

Si esa es la intención real, entonces sí se puede esperar que surjan cosas interesantes y que se baje un poco el tono de los enfrentamientos y acusaciones entre gobierno y oposición, para que los panameños puedan convivir bajo un clima político menos enrarecido.

Pero si el llamado se hizo como una estrategia para desviar la atención de los temas que están en el tapete y que tienen a varios poderes del Estado bajo el ojo de la tormenta, entonces sería una estrategia equivocada, porque incrementaría la desconfianza de la ciudadanía en la clase política.

Al mejor estilo del presidente Martinelli el llamado tomó por sorpresas a todos, incluyendo a miembros del propio gobierno.

Entonces ahora sólo queda esperar los resultados de este primer intento de diálogo, que pueda servir de ejemplo para futuras conversaciones, tomando en cuenta que se trata de las figuras que fueron, en su momento, escogidas para conducir el rumbo de la nación.

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