Lo que el país espera de su liderato político

Lo que el país espera  de su liderato político

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En la recta final hacia las urnas y en momentos en que los partidos políticos acrecientan sus actividades proselitistas, la particularidad del Puerto Rico de nuestros días demanda del liderato político un mensaje de claridad y coherencia en sus propuestas específicas de gobierno.

No podría haber manera mejor para crear entre los electores una conciencia colectiva que trascienda las pasajeras rivalidades cuatrienales para enfocarse en la consideración de opciones realmente decisivas para enfrentar con éxito los escollos presentes en el camino de la recuperación general de nuestro pueblo. Es tarea que corresponde descargar tanto a los candidatos a la gobernación que representan a sus respectivas formaciones políticas como a los dos aspirantes independientes al más alto cargo electivo.
Este es un pedido que no se da en el vacío. El sentimiento de hastío con el dime y direte y la escasez de soluciones por parte de los candidatos, así como la sed en el pueblo de escuchar algo que no sean críticas, sino ideas y planes es uno de los aspectos sobresalientes de las entrevistas casa por casa en las que se basa la encuesta de El Nuevo Día. Es un clamor que debe ser escuchado.
Desde esa perspectiva, es preciso conocer de todos los candidatos cuál es su compromiso político y personal con Puerto Rico, principalmente en términos de promoción y desarrollo económico y social. Cómo sugieren reencaminar ese desarrollo de manera expedita y con resultados visibles y sostenibles.

En tal dirección el diseño del país que queremos, tiene que además trazarse considerando la manera en que una nueva administración de gobierno va a entrelazar sus planes de trabajo con los alcances limitaciones inclusive de la Junta de Supervisión Fiscal creada bajo la ley federal Promesa.

Los planteamientos de los candidatos deben por lo tanto salir del discurso a la caza de aplausos para centrarse en estrategias articuladas y coherentes que vayan desde la manufactura sofisticada, la tecnología punta y la optimización en los servicios, como el turismo y la agricultura industrial.

En el área del turismo, debería constituir asunto de prioritaria unanimidad el impulso de la isla como destino recreativo, ecológico, educacional, de salud y gastronómico. A la par, es de rigor que el electorado conozca, directamente de sus candidatos y sin matizaciones, cuáles son sus estrategias específicas, y cuándo comenzarían a implantarlas para la ampliación y el fortalecimiento de la exportación de productos y servicios.

La agricultura, esa otrora vital industria venida a menos, requiere un entendimiento personal de los candidatos respecto a su crítico estado actual y sus propuestas para su estabilidad. En efecto, el electorado merece conocer las ideas de cada aspirante para trocar los vastos terrenos agrícolas ahora baldíos en negocios, incluyendo cooperativas, que comiencen a suplir las necesidades alimenticias de la isla. Un pueblo que importa el 85% de los productos que consume, demanda el mayor esfuerzo de sus líderes para revertir esa proporción con la producción local.

Una real reforma educativa, que propenda a un desarrollo integral del alumno y les facilite una visión más clara de la realidad del ambiente en que convive, de manera de adaptarse a este en forma adecuada y provechosa, tiene que ser materia a explicar por los líderes políticos a las audiencias que en lo que resta de campaña estarán pendientes de sus ofertas programáticas.

De igual forma, el establecimiento de una verdadera justicia contributiva basada en la aportación que debe hacer cada ciudadano al erario según sus posibilidades y sin una carga indebida sobre sectores particulares; el mejoramiento de la deteriorada infraestructura física; la atención a nuestros niños y ancianos; la generación de empleos bien remunerados son, entre otros, los temas que con mayor atención deben ser discutidos en este tramo final de la campaña para la emisión de un voto consciente de su alto valor democrático.

Editorial del diario El Nuevo Día de San Juan, Puerto Rico, del jueves 13 de octubre de 2016.

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