Los biocombustibles buscan mayor rentabilidad en la cocina

Los biocombustibles buscan mayor rentabilidad en la cocina

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Solazyme Inc., una compañía fundada hace 12 años para producir combustible para camiones y autos a partir de algas, promociona enérgicamente un nuevo producto. Se trata de combustible para el cuerpo: Un aceite de cocina a base de algas, comercializado como saludable tanto para el consumidor como para el planeta.

Solazyme, de San Francisco, es una de las tantas empresas dedicadas a la producción de combustibles alternativos que se han visto afectadas por la brusca caída del precio del petróleo y los retrasos regulatorios en Estados Unidos (EE.UU.). Al igual que otras empresas de biocombustibles, ha buscado opciones más rentables.

Una variedad de productos biológicos con altos márgenes de rentabilidad, desde lociones antienvejecimiento y helados producidos con algas hasta productos de limpieza y perfumes a base de levadura, se están proliferando en momentos en que los biocombustibles flaquean.

Solazyme lanzó en octubre Thrive, que el presidente ejecutivo, Jonathan Wolfson, describió recientemente a un grupo de inversionistas como un revolucionario aceite culinario de algas en términos de cocina saludable, sabor y facilidad de uso. Las algas, señaló, dan al aceite un sabor suave y limpio.

Más allá del marketing, la proliferación de estos productos refleja los problemas que surgen cuando una política gubernamental idealista se topa con las fuerzas del mercado. El impulso a los biocombustibles, puesto en marcha con grandes esperanzas hace una década, no ha cumplido con las expectativas, obligando a empresas, gobiernos y activistas a ajustarse sobre la marcha.

Tome la falta de avance y la política energética a largo plazo de Washington y agregue un barril de petróleo a $40,00, y el resultado es que con gran esfuerzo apenas cubrimos los costos, incluso en áreas especializadas de combustibles, dijo Wolfson en una entrevista. Todavía creemos en el potencial a largo plazo del combustible, pero es realmente difícil en este momento.

La realidad quedó de manifiesto hace poco. Los funcionarios estadounidenses que asistieron a la cumbre sobre el cambio climático realizada a principios del pasado mes de diciembre en París apenas mencionaron el rol de los biocombustibles en el futuro energético del mundo.

El etanol a base de maíz es el combustible alternativo de transporte más común y un favorito en regiones donde abunda el cultivo, como el estado de Iowa. Sin embargo, los detractores dicen que ya no debe recibir el apoyo del gobierno puesto que el combustible aumenta el precio de los alimentos sin mitigar el cambio climático.

Amy Harder
Dow Jones

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