Los débiles reflejos de Europa

Los débiles reflejos de Europa

Richard Barley 

Dow Jones

La euforia no ha durado mucho. Menos de una semana después de que los líderes europeos anunciaran medidas para detener el riesgo de contagio, la rentabilidad de los bonos italianos a 10 años vuelve a estar más de tres puntos porcentuales por encima de los bunds alemanes. Europa podría aún no evitar el pánico del mercado.

El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEFes clave para cumplir el objetivo de la eurozona de evitar un contagio a España e Italia. Los líderes de la eurozona acordaron tres principales cambios para lograr que el FEEF sea más flexible: Podrá ofrecer asistencia preventiva, sin la necesidad de un programa de intervención de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional; podrá ayudar a recapitalizar los bancos incluso en países que no tengan este tipo de programas; y podrá comprar bonos en el mercado secundario. 

Estas medidas son útiles, pero habrían resultado aún más útiles y efectivas hace un año, antes de los rescates de Irlanda y Portugal. Incluso ahora, realizar estos cambios llevará su tiempo. La enmienda legal al marco del FEEF ha de ser ratificada por los 17 países de la eurozona, un proceso que en algunos casos requerirá una votación parlamentaria. Eso podría llevar meses.

De hecho, los gobiernos aún tienen que completar el proceso de ratificación para la decisión del 11 de marzo de aumentar la capacidad crediticia real del FEEF hasta los EUR440.000 millones. Incluso después de ratificarlo, habrá obstáculos. En concreto, la compra de bonos requerirá un análisis del Banco Central Europeo y una decisión por mutuo acuerdo de los estados de la eurozona.

Ya hay murmullos de descontento. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, volvió a sembrar temores en el mercado el pasado miércoles al afirmar que Alemania no dará cheques en blanco al FEEF. El Gobierno de Eslovaquia, que se negó a participar en el primer rescate de Grecia, podría tener problemas a la hora de aprobar cambios en el FEEF.

Mientras tanto, los bonos italianos y españoles están expuestos. Los precios de los bonos ahora tienden a caer en línea con las bolsas de esos países, perdiendo su estatus de valor refugio y haciendo que no sean adecuados para los inversores adversos al riesgo. Eso podría crear una espiral viciosa, donde la mayor rentabilidad provoca más ventas. Los gobiernos europeos deben aplicar rápidamente sus medidas para evitar el contagio si quieren que estas sean de utilidad.

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