Los diputados deben reflexionar

Los diputados deben reflexionar
Qué mejor momento para que los diputados reflexionen sobre su rol y lo que esperan de ellos los panameños que el inicio del mes de la Patria| Archivo

Lo ocurrido durante el primer debate del paquete de reformas a la Constitución remitido por el Ejecutivo a la Asamblea Nacional de Diputados ha puesto en evidencia una realidad que está afectando negativamente la vida institucional y económica del país.

Hablamos de la falta de conexión de nuestros diputados con la realidad nacional y las expectativas de los electores que le dieron su respaldo a los 71 diputados que conforman actualmente el Órgano Legislativo.

Y todo parece indicar que muchos miembros de nuestro parlamento simplemente no han acusado recibo del claro mensaje que enviaron los panameños en las elecciones de mayo pasado al no reelegir a algunas personas que tenían varios períodos ejerciendo ese cargo de elección popular.

La actuación de los diputados ha generado un profundo malestar en diversos sectores de la población debido a su insistencia en buscar mecanismos para mantener las prerrogativas y privilegios que han gozado por años, en lugar de empinarse por sobre los intereses personales o de cuerpo, para legislar en beneficio de sus electores y del país.

Iniciativas como el establecimiento de un impuesto a los pasajeros en tránsito por el Hub de las Américas o el establecimiento de una política de inmigración inspirada en la xenofobia y el odio a los migrantes fueron objeto de duras críticas, tanto de los principales gremios empresariales del país como de diversas organizaciones de la sociedad civil, obligando a sus proponentes a retirarlas de la mesa de debate.

De hecho, el distanciamiento entre la actual Asamblea Nacional de Diputados se ha profundizado luego de la negativa de un número significativo de sus miembros a realizar cambios al reglamento interno de ese Órgano del Estado que favorezcan la transparencia y la rendición de cuentas, limitando los privilegios y prerrogativa que ostentan, eliminado cualquier posibilidad de utilización de fondos públicos para fines político electorales.

Sin embargo, algunos diputados se han negado a escuchar a sus electores y a poner los intereses del país por encima de sus propios intereses, aprovechando el debate del paquete de reformas a la Constitución para tratar de revivir algunas iniciativas fallidas y/o para incrementar sus privilegios.

Hablamos de iniciativas como la que propone garantizar que el presupuesto del Órgano Legislativo no sea menor al 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB), permitir que los diputados puedan incrementar de un año para otro sus propios salarios (según la norma actual cualquier incremento al salario de los diputados entra a regir para la Asamblea Nacional resultante de la siguiente elección) o limitar la autoridad de las universidades estatales para supervisar a las universidades privadas y destinar parte de los recursos de la educación superior pública a las universidades privadas.

Que la reacción de la comunidad universitaria haya tomado por sorpresa a los diputados es  una muestra más que la Asamblea Nacional, no sólo no está en sintonía con lo que aspira la población panameña, sino que marcha en contra vía, a pesar de correr el riesgo que tanto la población como el Ejecutivo concluyan que la única vía para lograr las reformas constitucionales que requiere el país es a través de una asamblea constituyente que desplace a los actuales diputados del rol para el que fueron electos.

En este escenario es urgente que los diputados reflexionen seriamente sobre el papel que están jugando y el malestar generalizado que sus actuaciones generan en la población y hagan de lado sus intereses particulares en favor de darle al país las reformas constitucionales que exigen las nuevas realidades.

Deben comprender que la función fundamental de una Constitución no es regularlo todo, sino establecer los lineamientos básicos sobre el cual los panameños queremos desarrollarnos como sociedad y sobre todo limitar el poder del gobernante garantizando a todos los ciudadanos la igualdad ante la ley, el respeto a los derechos humanos y un sistema de justicia honesto y eficaz.

Y qué mejor momento para que los diputados reflexionen sobre su rol y lo que esperan de ellos los panameños que el inicio del mes de la Patria. Recordemos que este 3 de noviembre la República de Panamá arribará a sus 116 años de existencia y que de lo que hagamos en esta oportunidad dependerá que podamos construir un país más justo y equitativo, donde quepamos todos, con una economía en crecimiento y una cada vez mejor calidad vida.

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias