Los emergidos, ¿qué podemos esperar?

Los emergidos, ¿qué podemos esperar?

Alicia García-Herrero

y Mario Nigrinis Ospina

BBVA Research

Después de dos décadas con tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) superiores a las del G7 las economías emergentes han ganado un papel protagónico a nivel mundial por diversos factores. En primer lugar, después de la crisis global de 2009 se han convertido en la locomotora que impulsa la economía mundial. Asimismo, han alcanzado una masa crítica y su tamaño actual es levemente inferior al de las economías industrializadas. Pero más importante es el papel que desempeñarán en el futuro. Se anticipa que mantendrán un diferencial de crecimiento favorable, en al menos cuatro puntos porcentuales, que les llevará a concentrar más de la mitad del producto mundial al final de la presente década lo cual implica, entre otras cosas, un proceso de rebalanceo de los poderes económicos y políticos que ha empezado a despuntar en los últimos años.

 

Este es el siglo para Asia

Pero es claro que no todas las economías emergentes son iguales. BBVA Research ha identificado un grupo de economías emergentes que liderarán el crecimiento mundial (EAGLEs por sus siglas en inglés) teniendo en cuenta que su contribución esperada al crecimiento mundial sea superior a la anticipada para el promedio del G7, excluyendo a EE.UU.  Dentro de este grupo que sería el responsable de más de la mitad de la expansión del PIB mundial en los próximos 10 años, en tanto que el G7 sólo contribuiría con el 14%, destacan cinco economías asiáticas con China a la cabeza. 

Las perspectivas para Asia en la presente década son más que favorables. Se anticipa que su contribución a la inversión mundial y al crecimiento de la clase media superará ampliamente a la del G7. Asimismo, estas economías se han convertido en una gran máquina exportadora que hoy día concentra la quinta parte del comercio exterior global. Su rápido proceso de desarrollo las ha convertido en las mayores importadoras de energía y otras materias primas. De la misma manera, sus inversiones en el exterior se han disparado en años recientes, aunque su stock continúe siendo bajo al comparar con las economías desarrolladas. Por todas estas razones se puede afirmar que Asia se ha convertido en el centro del mundo.

 

El protagonismo de Asia

beneficia a América Latina

El comercio de materias primas es el vaso comunicante a través del cual América Latina se ha podido beneficiar de las rápidas tasas de crecimiento de Asia. De esta manera, China se ha convertido en el principal socio comercial de varios países de la región, entre otros Brasil y Chile. No obstante, algunos economistas han cuestionado las implicaciones negativas que podría haber en el futuro ante la dependencia de China para la exportación de este tipo de bienes. Se puede destacar como un hecho positivo que la mayoría de economías latinoamericanas han llevado a cabo un proceso de diversificación de sus exportaciones en los últimos 50 años, aunque al día de hoy la mitad de sus ventas al exterior sigan siendo materias primas. Sin embargo, al considerar el caso de las destinadas a China la dependencia es un punto sensible ya que están concentradas en materias primas, y en segundo lugar, el poder de mercado de la economía asiática donde sus compras representan más de la mitad de las importaciones mundiales, como en los casos del mineral de hierro o de la soja. En el futuro esta dependencia será compensada en la medida que las economías latinoamericanas se integren a la cadena de producción global de Asia y que los vínculos económicos entre las dos regiones se fortalezcan a través de los flujos de inversión extranjera, los cuales han estado en una primera etapa destinados a la explotación de recursos naturales, pero que luego empezarán a financiar proyectos de construcción de infraestructuras y finalmente de producción manufacturera.

En conclusión, todo apunta a que este será el siglo de Asia, lo cual favorecerá las economías latinoamericanas en la medida que representa un aumento estructural de la demanda de materias primas. Este proceso seguirá siendo liderado por China, la cual no sólo continuará como potencia exportadora, también lo será inversora. Se anticipa que este proceso se acelere en la medida que China avance en el proceso de liberalizar su cuenta de capitales, lo cual permitirá que el Renminbi sea una moneda de reserva y afianzará su papel líder en la gobernanza mundial. Este proceso de recomposición del poder mundial también favorecerá otras economías emergentes, como se evidencia en el papel que hoy día está cumpliendo el G20 como reemplazo de otros grupos de referencia del pasado. No obstante, está presente el riesgo que en vez de pasar a una etapa de multilateralismo haya una regionalización del poder caracterizada por un modelo de proteccionismo en tres bloques, América, Europa y Asia, el cual sería muy perjudicial para las economías latinoamericanas.

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