Los fundamentos, menos pesimistas que los mercados

Los fundamentos, menos pesimistas que los mercados

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La inestabilidad vivida por los mercados financieros desde principio de año ha suscitado preocupación sobre un incipiente deterioro de los datos económicos, no solamente en China y otros mercados emergentes (ME), sino también en las economías avanzadas. Sin embargo, en nuestra opinión, las perspectivas son mejores de lo que percibe la mayoría.

Pero no hay que obviar el hecho  que, pese a la incertidumbre sobre las perspectivas de crecimiento e inflación sigue siendo  muy improbable que  Estados Unidos (EE.UU.) caiga en recesión.

Los datos de EE.UU. han sido heterogéneos en las últimas semanas, con un debilitamiento concentrado principalmente en los sectores más expuestos al pronunciado declive de los precios de las materias primas.

El índice de responsables de compras (ISM) del Instituto para la Gestión de Suministros se sitúa por debajo del umbral de 50 y a pesar de experimentar un repunte en enero la producción manufacturera lleva fluctuando horizontalmente desde mediados de 2015. Sin embargo, las ventas al por menor (excluyendo componentes volátiles) han seguido aumentando, aunque a un ritmo más contenido.

Los datos del mercado de trabajo se mantuvieron bien en enero, y las cifras semanales de demanda de empleo apuntan a que febrero no fue mucho peor.

Por último, las cifras de préstamos de la banca comercial a hogares y empresas han seguido subiendo hasta principios de febrero, sin ningún signo de deceleración.

De cara al futuro, nuestra previsión es que la demanda interna en EE.UU. siga siendo relativamente sólida. Si bien es cierto que el crecimiento de la oferta probablemente siga siendo contenido durante algún tiempo, debido al lastre de los sectores de energía, minería y producción, así como al exceso de existencias, el temor a una recesión resulta exagerado.

No obstante, puesto que la volatilidad en el mercado financiero se ha incrementado y las condiciones de financiación interna se han endurecido en las últimas semanas, no esperamos que la Reserva Federal estadounidense (FED, por sus siglas en inglés) anuncie ninguna nueva subida de tasas hasta, al menos,  hasta junio de  2016.

Relajación monetaria

En comparación con otras regiones, la zona euro es la que posiblemente ha experimentado el aumento más significativo de sus riesgos de declive económico desde que iniciamos 2016.

El fortalecimiento del euro menoscaba la competitividad comercial y reduce la inflación, mientras que las recientes tensiones del sector bancario podrían lastrar el crecimiento del crédito y, por ende, la transmisión de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE)  a la economía real.

Los males de la banca han reinfectado de algún modo los bonos de los gobiernos más endeudados, para recordarnos que países como Grecia, Portugal e incluso Italia siguen siendo vulnerables al nerviosismo de los mercados financieros.

Por otra parte, la nueva e importante bajada de los precios de la energía debería beneficiar al consumo. Nuestra previsión actual es que la inflación general llegue a situarse en un mero 0,2% interanual en 2016, muy por debajo de lo que el BCE predijo en diciembre de 2015 (1,0% interanual).

Esto abrió la puerta a la adopción de nuevas medidas de flexibilización monetaria. El BCE adoptó una reducción de las tasas para los depósitos, con el fin de limitar el potencial de subida del euro, posiblemente acompañada de amplias exenciones para salvaguardar la rentabilidad de los bancos.

También podrían anunciarse cambios en el actual programa de compra de activos, ampliando quizás la variedad de categorías de los mismos, cambios en la asignación de las claves de capital, un aumento de las compras mensuales, u otro tipo de ampliación del programa.

Las perspectivas de crecimiento de los principales ME  siguen siendo escasas, aunque los últimos datos reflejan ciertos signos de estabilización. Por ejemplo, en Rusia, el debilitamiento del rublo parece haber ejercido efectos positivos sobre las exportaciones.

En China, el proceso de transición económica seguirá siendo accidentado, mientras que en Brasil la posibilidad de repunte económico seguirá siendo escasa hasta que se lleven a cabo reformas políticas convincentes.

Björn Eberhardt
Head of Global Macro Research Credit Suisse Especial para Capital Financiero

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