Los hijos, el eslabón más débil de la seguridad cibernética

Buscan modelos de comportamiento

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¿Qué se puede hacer cuando la mayor amenaza a su ciberseguridad vive bajo su propio techo?

Es un hecho de la vida en línea: Una red sólo es tan fuerte como su eslabón más débil. Para muchos, ese eslabón más débil son sus hijos. Descargan virus sin darse cuenta, eluden normas de seguridad para visitar sitios que sus padres no autorizan y gastan mucho dinero usando el sistema de pedidos en un clic de sus padres.

Y, lo más frustrante de todo, muchos superan con holgura la capacidad de sus padres de evitar que hagan travesuras; de hecho, muchos actúan como la ayuda técnica de facto de la familia.

Mantenerse un paso por delante de los niños es aún más complicado porque no alcanza con que los padres impidan las travesuras. También deben tener presente que sus hijos buscan en ellos modelos de comportamiento. Así que muchas estrategias de seguridad que usan también deben ser lecciones que ayuden a sus hijos a mantenerse por el buen camino.

Felizmente, hay muchos pasos que no sólo reforzarán su seguridad, sino que también lo convertirán en una guía útil para su hijo. A continuación, algunas medidas que debería tomar.

La tecnología y sus hijos

Los niños de cinco años que se portan bien y los jóvenes rebeldes de 15 años representan riesgos de seguridad radicalmente distintos. Su pequeño podría tocar accidentalmente varias teclas y cambiar el nombre de su disco rígido; su hijo de cuarto grado podría saber lo suficiente de tecnología como para descargar varios archivos, y virus.

Entender cómo lidiar con esos problemas potenciales implica obtener un panorama preciso de la tecnología en su casa y cómo la usan sus niños.

Primero, asegúrese de saber exactamente qué máquinas, aparatos y archivos usan sus hijos para saber qué necesita poner bajo llave. No sólo las computadoras o tabletas de los pequeños; recuerde que muchos les prestamos nuestros teléfonos o tabletas a nuestros hijos en algunas ocasiones. Además, no olvide otros aparatos conectados a Internet, como su consola de juegos, el lector de libros electrónicos o el conversor de TV por cable.

A continuación, identifique qué contraseñas conocen sus hijos y considere cuáles deberían ser manejadas sólo por adultos. Con preadolescentes, una buena práctica es tener perfiles separados en cualquier aparato que usen sus niños, y darle a cada uno un perfil que les permita conectarse a aplicaciones o juegos educativos, mientras se reserva sólo para usted el acceso administrativo total.

Enséñeles a sus hijos que los perfiles de otras personas están fuera de su alcance y asegúrese de que sólo tengan la contraseña para su propio perfil. Los niños más grandes probablemente querrán administrar sus propios perfiles y aparatos, y que su historial de navegación sea privado, pero de todos modos usted debería monitorear el acceso que tengan a sus aparatos y cuentas, o los compartidos.

Luego analice de forma realista el temperamento y comportamiento de su hijo. ¿Tiene un adolescente que está probando sus límites constantemente? ¿Un hacker natural que es incansablemente curioso sobre lo que puede acceder, vulnerar o reprogramar? Eso significa tomar una postura más severa sobre la seguridad. Luego, debe entender cuán habilidosos son sus hijos. Debe monitorear la capacidad de sus niños de evadir las restricciones paternas y de alterar sus aparatos. 

Alexandra Samuel
Dow Jones

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