Los problemas del gas natural licuado

Los problemas del gas natural licuado

GAS LICUADO

Australia, el país que le dio al mundo el búmeran, tiene un papel estelar en la próxima fase de la erosión de la industria energética. Aunque los precios del petróleo han sido la fuente de mucha ansiedad, el anuncio de  Woodside Petroleum  de que cancelará su proyecto Browse de $40.000 millones, en el cual buscaba desarrollar yacimientos de gas natural licuado cerca de la costa australiana, resalta las preocupaciones del sector.

 Pese a que es un paso en la dirección correcta en términos de retirar producción futura, no será suficiente para equilibrar la oferta y la demanda.

La decisión se conoció apenas días después  que zarpara el primer cargamento de gas de otro gran yacimiento australiano de Gas Natural Licuado (GNL), Gorgon, el que es explotado por un consorcio encabezado por  Chevron  y en el que también participan Shell y  Exxon Mobil.

Los precios bajos son un riesgo para cualquier productor de materias primas, pero son especialmente problemáticos para los que tienen que gastar enormes sumas por adelantado en proyectos que tomarán décadas en devolverles su inversión.

Es por esto que las personas que ponen capital y considerable deuda para construir una instalación de GNL necesitan ver contratos a largo plazo, que a menudo están ligados a los precios del crudo a largo plazo, antes de comprometerse.

El año pasado, un analista de la Agencia Internacional de Energía advirtió que cerca de $200.000 millones en proyectos de GNL en Australia no llegarían al punto de equilibrio para los inversionistas, aunque la cotización del petróleo alcanzara $60 el barril.

Hace apenas un par de años, todo parecía favorecer proyectos como Gorgon y Browse, que, además de Woodside, incluían a Shell y BP como inversionistas.

La demanda de GNL estaba creciendo al galope, particularmente en mercados como China e India. Igualmente, el desastre de la planta nuclear de Fukushima en 2011 generó una gran demanda mercado para los cargamentos al contado, aquellos envíos de excedentes que pueden ir al mejor postor. Estos llegaron a alcanzar los $20 por millón de Unidades Térmicas Británicas (BTU) y aún estaban en $14 hace dos años.

Sin embargo, se ha agregado tanta capacidad en momentos en que la demanda de China está desacelerándose, que el precio de referencia Marker para Japón/Corea ha caído a cerca de $4,40.

 En base solo a los proyectos GNL que han sido completados o se encuentran bajo construcción y antes de que se hiciera el anuncio de la cancelación de Browse, analistas de  Citigroup  calcularon que el mercado global tendrá un exceso de suministro de 28 millones de toneladas para 2018 y no llegará a un punto de equilibrio antes de 2021. El mercado global de GNL del año pasado fue de 250 millones de toneladas.

Los cálculos de exceso de suministro no incluyen proyectos en etapa de planificación que probablemente seguirán adelante, tales como un puñado de yacimientos en Estados Unidos (EE.UU.), en donde los precios locales se encuentran en su nivel más bajo en 17 años. También asumen un incremento considerable en la demanda. Por ejemplo, en la cuenca del Pacífico, los analistas prevén un crecimiento anual compuesto de 8% durante la próxima década.

El problema no se limita al mercado al contado y los precios del crudo. Por desgracia para los inversionistas en megaproyectos de GNL, los contratos a largo plazo firmados en la época de vacas gordas, que solían considerarse sacrosantos, están bajo presión.

Spencer Jakab 
Dow Jones

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